The Crown… por qué nos flipan sus intros (cabeceras #9)

Este hilo está dedicado a las mejores cabeceras de series. Y hoy escogemos The Crown porque acaba de estrenar su 3ra temporada. Además aprovechamos para hacer algunas reflexiones sobre las tendencias actuales en series.

 

THE CROWN

Dicen que es una de las mejores series que está ofreciendo Netflix en 2019, cada vez más sólida (incluso con su cambio de elenco) y seria. Y seria es también su cabecera: bien definida, sin sobresaltos, centrada en los detalles de una corona… de igual modo en que la serie se centra en los detalles de lo que simboliza esa corona.

Estéticamente se desarrolla mostrando, entre los créditos, pequeños regueros (como si fueran ramificaciones, zarcillos) de oro líquido que solidifican y forman partes de una corona.

La música es bellísima. Y quien diga que la música clásica no es capaz de transmitir… es porque no tiene ni idea. Ese crescendo que es intriga pura y que remata en drama, esa vuelta a un valle de notas que casi nos inquieta más que la primera parte por lo desolador del paisaje resultante.

Sus compositores son Hans Zimmer, Lorne Balfe y Rupert Gregson-Williams, autores de la banda sonora de algunas películas taquilleras como Wonder Woman o La leyenda de Tarzán. Está inspirada en un aria del s. XVII del compositor Henry Purcell: “What Power Art Thou”. Juzgad vosotros:

Y precisamente todo lo que hace magnífica la intro de esta serie es lo que la aleja de las tendencias actuales, en las que las cabeceras son cada vez más breves y “skipables”. A veces incluso sólo se muestran en el primer capítulo y luego ya se resumen a 4 nombres dados en los primeros segundos de metraje, superpuestos a la trama (ofreciendo la info al completo al final del capítulo).

¿Estamos ante el fin de este maravilloso arte que pone a trabajar a diseñadores y músicos en un producto que a veces incluso ha estado a la vanguardia visual como lo fue en su día Twin Peaks, más adelante True Blood, lo ha sido más tarde True Detective o incluso la laureada Game of Thrones? Esperamos que no.

Y al hilo de esto, os traemos un texto con el que se prologa Danza de Dragones:

“Es difícil de reconocer para los sectores más ortodoxos, pero las series están a la cabeza de la creación audiovisual desde hace ya unos años. El cine no consigue adaptarse al ritmo secuencial que exige el espectador medio, acostumbrado a un bombardeo ininterrumpido de imágenes y estímulos. Las cosas van demasiado deprisa para que entreguemos nuestro preciado tiempo libre, cada día más escaso, a una narración tradicional, autoconclusiva, con personajes de arco evolutivo cerrado. Necesitamos grandes emociones, porque nuestro umbral de percepción cada día es más alto“.

Ese bombardeo de estímulos es el que hace que nos saltemos las intros. Y, dado esto, ¿para qué van a invertir los productores en metraje inútil? Cierto es, pero… no seamos “espectador medio” y sigamos valorando y disfrutando de esas cabeceras que encierran la esencia de nuestras series favoritas.

 

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