Saddam Hussein, el dictador de Iraq

Sadam Huseín gobernó con mano de hierro el destino de Iraq durante dos décadas, donde usó la violencia y la represión de forma indiscriminada contra cualquiera que se rebelase o se interpusiera en sus designios.

Sadam Hussein Abdel Majid at-Tikriti nació en 1937 en una familia sin recursos, en una pequeña choza en la pequeña aldea de al-Ajwa, cerca de Tikrit.

Su padre desapareció sin dejar rastro y su madre apenas podía cuidar de él, por lo que su tío Khairallah Taifah se hizo cargo de él durante su infancia. Su tío fue encarcelado unos años después por participar en una revuelta anticolonialista contra Gran Bretaña, por lo que el pequeño Sadam tuvo que volver con su madre.

Creció envuelto en la violencia, tanto en su hogar por las continuas palizas de su nuevo padrastro, como por la necesidad de robar y pelear para sobrevivir día a día, se convirtió poco a poco en un matón. Consiguió volver junto a su tío cuando fue excarcelado, este le inculcó un fuerte sentimiento anticolonialista.

En 1955, con 18 años se mudó a una Bagdad en plena efervescencia.

Un joven Sadam en 1953

Iraq era un país creado tras la Primera Guerra Mundial bajo el gobierno del rey Faysal II, pero realmente controlado por Gran Bretaña, que explotaba sus recursos.

Sadam se unió al movimiento revolucionario nacionalista, el Partido Baaz Árabe Socialista.

En 1958 el ejército dio un golpe de estado y ejecutó a la familia real, haciéndose con el poder el general Abdul Karim Qassim, que implantó una dictadura antioccidental y prosoviética, contraria a las ambiciones del Partido Baaz.

Como brazo ejecutor del Partido Baaz, Sadam encabezó en 1959 el fallido intento de asesinato del nuevo jefe de estado. Tras esto tuvo que escapar a El Cairo, donde lideró una rama del Partido Baaz.

Pero mientras Sadam estaba en el exilio, el Partido Baaz consiguió asesinar al general Qassim en 1963. Tras años de caos, en 1968 se hicieron con el poder. El nuevo presidente Ahmed Hasán al Bakr era primo de Sadam y este consiguió el puesto de vicepresidente.

al Bakr y Huseín en el 78

En esos años se casó con su prima, la hija de su tío, Sajida Taifah, con la que tendría cinco hijos.

Creó y lideró a la nueva policía secreta que ejercía un control total sobre la población en general.

Poco a poco fue ganando más y más poder mientras esperaba su oportunidad, cada vez haciéndole más sombra a al Bakr.

En 1979 el presidente al Bakr dimitió por problemas de salud.

Huseín, con 42 años se convirtió en el líder indiscutible de Iraq. Para afianzar su poder empezó una purga que eliminó cualquier elemento disidente dentro de las élites gobernantes.

Pero no todo puede ser matar y reprimir. Saddam tomó muchas medidas populistas como menos impuestos, mejor educación y más trabajo. Incluso atrajo al sector femenino al darles una igualdad nunca vista en otros países árabes.

El pueblo iraquí lo adoraba.

Pero en 1980 la revolución islámica de Irán supuso un duro golpe para Sadam Hussein. El ayatolá Jomeiní instó a la revolución en Iraq y Hussein, que buscaba una salida al mar y ambicionaba los pozos petrolíferos iranís, lo usó para declarar la guerra a Irán.

La guerra entre Irán-Iraq duraría 8 años en los que casi no se consiguió nada, las fronteras apenas se movieron, fue un empate en una guerra terrible. Medio millón de personas murieron en ella. La economía de ambos países quedó muy debilitada.

Un joven soldado iraní en 1982

En el norte la etnia kurda se reveló contra el gobierno y Sadam reaccionó de nuevo con gran violencia. Desde 1986 a 1989 desarrolló la Operación al-Anfal, el genocidio sistemático de la étnica kura.

Miles de kurdos murieron o quedaron con terribles secuelas por el ataque con gas cianídrico. Incluso atacó con gas su propio pueblo natal. Se estima que murieron más de ciento cincuenta mil personas.

Viendo como Sadam trataba a su propio pueblo, Irán decidió buscar la paz al temer que los atacase a ellos también con armas químicas.

Pero Iraq estaba en la bancarrota por lo que el dictador buscó un nuevo curso de acción, atacar y conquistar otro país, esta vez la rica en petróleo Kuwait.

En 1990 empezó la invasión y ocupación de Kuwait, que rápidamente fue contestada por el principal aliado de Kuwait, EEUU.

La Primera Guerra del Golfo, encabezada por el presidente George Bush padre, fue un desastre total para Iraq. En semanas la coalición militar liderada por EEUU aplastó al ejército iraquí, que tuvo que volver con el rabo entre las piernas a casa.

Un Grumman F-14 Tomcat sobrevuela los campos petrolíferos incendiados por los iraquís en su huída

Afortunadamente para Sadam Hussein, los estadounidenses solo querían liberar Kuwait y no entraron en Iraq, dándole aire a Sadam, que se aferró al poder.

Pero los EEUU mantuvieron un embargo muy severo a Iraq. Incluso Iraq sufrió nuevos bombardeos de EEUU en 1998 en la llamada Operación Zorro del Desierto

Todo cambió en 11 de septiembre 2001 tras el ataque a las Torres Gemelas. La administración de George Bush hijo se inventó que Iraq tenía armas de destrucción masiva y que apoyaba a los terroristas.

Hussein, en vez de intentar negarlo y buscar una salida negociada, desafió de nuevo a los EEUU.

El 20 de marzo de 2003 empezó la operación Libertad para Iraq, cuyo único propósito era derrotar a Sadam Hussein.

Él ejército iraquí poco pudo hacer y fue destrozado en cuestión de días. Sadam decidió esconderse esperando a que pasara el peligro.

Pero los Delta Force no iban a dejar escapar al dictador. Tras meses de búsqueda lo encontraron.

El 13 de diciembre fue descubierto y arrestado durante la Operación Amanecer Rojo.

Fotografía del momento de su captura

En el juicio posterior, Sadam Hussein se mostró altivo y desafiante contra el tribunal. Fue declarado culpable de crímenes contra la humanidad.

El 30 de diciembre de 2006 fue colgado hasta morir.

 

 

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