No nos olvidemos de las flores

No nos olvidemos de que las flores no florecen solas.

De hecho, si no se riegan, ni se cuidan, ni se ponen al sol, lo más probable es que ni lo intenten.

Pero no solo queda aquí, también hay que remover la tierra y cambiársela de vez en cuando, sobre todo si la flor no está al aire libre.

Pues con las personas ocurre lo mismo.

No debemos de ser conformistas y quedarnos con la luz y el agua que es lo básico, también hay más cosas.

Decir cómo nos sentimos, qué queremos, si es más o menos.

Y así estar tan bien que te sientes libre, porque sigues creciendo y evolucionando.

Por eso no hay que temer al decir las cosas, revolver la tierra, porque probablemente si lo hacemos nuestras raíces se volverán más fuertes.

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