Mitos y Leyendas: Los dioses del Sol

Desde el principio la humanidad ha venerado al Sol de muy diversas formas, muchas veces dándole aspecto de dioses, muchas religiones y culturas tienen dioses solares, algunos son muy conocidos y otros menos, pero vamos a hacer un pequeño repaso a algunos de ellos.

En la mitología griega está Helios, el dios del Sol, un titán hijo de Hiperión, dios de la observación y la vigilancia y Tea, diosa de la vista.

Helios representado por Anton Raphael Mengs. https://commons.wikimedia.org/

Helios era un dios hermoso, que surcaba el cielo en su carro, con una aureola de luz detrás de su cabeza, y cuyo trayecto de este a oeste correspondía con las horas del día.

En algunos momentos hay cierto sincretismo con el dios Apolo, ya que los dos coincidían en muchas características.

Los romanos tuvieron dos dioses ligados al Sol, uno propio y otro introducido. El primero, el Sol Indiges, cuyo culto apareció en la época de la monarquía, es la asimilación típica de los dioses griegos, pasando Helios a ser este nuevo dios solar romano.

El culto al Sol Indiges perdió importancia poco a poco e incluso fue sustituido por Jano, el dios de las puertas, los comienzos y los finales.

Pero en la época imperial tardía aparecería el culto al Sol Invictus, traído de Siria por la dinastía Severa.

Moneda de Aureliano con la representación del Sol Invictus en la otra cara.
https://commons.wikimedia.org/

El-Gabal era un antiguo dios solar sirio que fue introducido en Roma, siendo el emperador Heliogábalo su sumo sacerdote. Pero con su asesinato en el 222 esta deidad cayó en el olvido hasta la llegada al trono del emperador Aureliano, que lo recuperó y lo convirtió en el Sol Invictus, la principal divinidad del panteón romano.

Aureliano buscaba unificar los distintos cultos romanos bajo una sola deidad superior, para no tener que perseguir ni prohibir otros cultos. El Sol Invictus mantuvo su importancia hasta que fue prohibido junto al resto del panteón romano por Teodosio en el Edicto de Tesalónica en el 380 que prohibía todas las religiones menos la cristiana.

Uno de los dioses más importantes del antiguo Egipto era Ra, el dios de la luz solar, el responsable de la vida, la muerte y la resurrección. Ra se representaba con cabeza de halcón con un gran disco solar sobre él.

Ra dibujado por Leon Jean Joseph Dubois. https://commons.wikimedia.org/

Durante la V Dinastía, hace unos 4500 años, fue elevado a dios principal, y muchos años después, durante la XVIII Dinastía, unos mil años más tarde, fue vinculado al dios del cielo Amón, dando un nuevo dios Amón-Ra, el dios supremo del panteón egipcio.

Pero durante unos años Amón-Ra fue sustituido por otro dios solar, Atón. El faraón Amenofis IV, para librarse de la influencia de los sacerdotes de Amón-Ra, muy poderosos, impuso un culto monoteísta, el de Atón, el dios Sol y único dios al que adorar, su culto sólo duró la vida del emperador, siendo restituidos los antiguos dioses a su muerte.

La diosa solar Arinnitti o Arinna fue una de las principales deidades del panteón hitita. A Arinnitti se le conocía como la Reina de todas las Tierras y era la consorte de Tarhun, dios de las tormentas, que junto a su hijo Sarruma, conformarían la tríada principal de dioses.

Posible representación de Arinnitti. https://commons.wikimedia.org/

Aunque se sabe poco de la mitología hitita, se cree que Arinnitti era la diosa de la justicia, la misericordia y la autoridad real, además de diosa solar.

El culto a Arinnitti parece ser muy antiguo y estaba muy vinculado con los reyes hititas. Muchas veces era representada como un disco solar que era objeto de veneración.

El enorme panteón hindú también tiene a su dios solar, Suria. Este dios, que está hecho completamente de oro, es un benefactor que alumbra, vivifica y alimenta.

Estatua de Suria en el templo Padam Nath, en Jhalrapatan. https://commons.wikimedia.org/

Aunque en el pasado fue un dios popular, a día de hoy su culto está bastante reducido, y principalmente se cree que su culto ayuda a curar algunas enfermedades de la piel y la ceguera.

Los incas también tenían su deidad solar, Inti, el dios más poderoso de su panteón. Estaba casado con Mama Quilla, la diosa lunar.

Pachacutec adorando a Inti en el interior del Coricancha, representación de Martín de Murúa.
https://commons.wikimedia.org/

A Inti se le representaba como una elipsis dorada con rayos a su alrededor. Sus poderes eran muchos y muy importantes, de él salía la vida, sólo él podía hacer crecer las cosechas, además era el rey del cielo y del universo. Los emperadores incas descendían de él.

Como curiosidad, su figura fue tan importante que adía de hoy sigue representada, como por ejemplo, en la bandera de Argentina en la figura del Sol de Mayo.

En la mitología mexica, el culto al sol es algo más complicado que la simple reverencia a un dios. En sus ciclos legendarios de creación y destrucción se dice que antes del mundo actual existieron otros cuatro, cada uno representado por su propio dios sol y una raza humana distinta.

Tonatiuh, el Quinto Sol, descrito en el Códice Borgia. https://commons.wikimedia.org/

El Primer sol fue Tezcatlipoca e iluminó un mundo habitado por gigantes hasta que el dios Quetzalcóatl lo hizo caer y los gigantes fueron devorados por jaguares.

Lo sustituyó el propio Quetzalcóatl, que fue el Segundo sol. Este mundo era abundante y feliz y estaba habitado por hombres, pero un día Tezcatlipoca volvió y atacó a Quetzalcóatl, provocando que se creara un fuerte viento que hizo que los hombres tuvieran que enconvarse, convirtiéndose en hombres-mono.

El Tercer sol fue Tlaloc. Los hombres de este periodo se corrompieron y Quetzalcóatl los borró de la faz de la tierra con una lluvia de fuego, sustituyendo también a Tlaloc.

El Cuarto Sol fue Chalchiuhtlicue. Durante este periodo llovió tanto que la humanidad que había sobrevivido se convirtieron en hombres-pez. Una enorme riada hizo caer a Chalchiuhtlicue y los hombres fueron arrastrados al mar, convirtiéndose en peces.

El Quinto Sol es Tonatiuh. Tras la destrucción los dioses crearon a los actuales humanos y decidieron a quien le tocaba ser el Sol, dos dioses, Nanahuatzin y Tecuciztécatl, se sacrificaron para que el nuevo sol naciera.

Para mantener al Quinto Sol en el cielo, los mexicas tenían que hacerle ofrendas humanas de forma continua.

Quedan muchos más dioses, casi todas los panteones politeístas tienen dioses solares, ya que su importancia es clara, estos sólo son algunos ejemplos de los más conocidos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

Scroll Up