Mitos y Leyendas: Jasón y los Argonautas

La leyenda de Jasón y los Argonautas es de las más antiguas de la mitología griega. Jasón y sus compañeros vivieron un montón de aventuras para hacerse con el vellocino de oro.

El mito de los Argonautas es muy antiguo, incluso para los estándares de la Grecia clásica, siendo probable que apareciese antes del siglo VI a.c.

Jasón era el hijo del rey de Yolco, Esón, que fue destronado por su hermano Pelias. Fue educado por el gran entrenador de héroes griegos, el centauro Quirón.

Cuando fue adulto reclamó el trono a su tío. Este urdío un plan para sacárselo de encima. Si le traía el legendario vellocino de oro le entregaría el trono. El vellocino, una piel de carnero de oro, se encontraba en la lejana tierra de la Cólquida, guardado por un dragón.

Jasón, lejos de amedrentarse, aceptó el desafío.

Jasón, interpretado por Todd Armstrong en la maravillosa película de 1963

Poco después se encontró con Argos, un excelente constructor de barcos, que, guiado por Atenea, construyó el Argo, un pedazo de barco de 50 remos con una proa que hablaba, construida con madera del oráculo de Dodona.

El héroe mandó mensajes por toda Grecia para buscar compañeros para tan increíble viaje y muchos respondieron a su llamada.

Aunque la lista difiere, se cree que fueron más de 50 los elegidos, entre los que destacan los héroes Cástor, Heracles, Orfeo o Peleo entre otros.

Con semejante tripulación partieron del puerto de Págasas, en Tesalia.

Su primera parada fue la Isla de Lemnos. La isla estaba habitada sólo por mujeres, y como buenos griegos de viaje, se dedicaron a yacer con ellas hasta que volvieron a ponerse en marcha.

Después pasaron por la Isla de Samotracia. Desde allí llegaron a Misia, en Anatolia. Ahí pierden a tres argonautas, Hilas, raptado por unas ninfas y Heracles y Polifemo, que fueron en su búsqueda.

No pudiendo esperar por ellos, el resto de los argonautas marcharon a Bitinia, al país de los bébrices, donde su rey, Ámico, obligaba a luchar contra él a los extranjeros. Polideuces lo derrotó a puñetazos.

El Argo por Lorenzo Costa el Viejo

Más tarde llegaron a Tracia, donde buscaron al adivino Fineo para que les ayudase. Pero este estaba siendo acosado por harpías. Zetes y Calais, hijos del dios Bóreas, que podían volar, las consiguieron expulsar.

Fineo les ayudó a pasar el siguiente obstáculo, el paso entre las Simplégades, unas rocas móviles, que de vez en cuando chocaban entre ellas aplastando todo lo que pillaban.

Desde allí llegaron al Ponto Euxino, donde murieron algunos argonautas de distintas desgracias. Siguieron navegando por la costa de Asia Menor hasta llegar, por fin, a la Cólquide.

 

Mapa hecho por Abraham Ortelius que muestra por donde pasaron los argonautas

Eetes, el rey de la zona, les dijo que podían llevarse el vellocino si cumplían con una tarea nada complicada. Uncir a dos toros que echaban fuego por la nariz, arar con ellos un campo y plantar dientes de león y vencer al dragón que protegía el árbol donde se encontraba depositado el vellocino.

La misión era imposible, pero Jasón, siempre protegido por los dioses, enamoró a Medea, con la ayuda de Afrodita y Eros, la hija del rey y una poderosa hechicera.

Con Medea usando su magia, Jasón pudo ungir a los toros, sembrar el campo, derrotar a los guerreros que salieron de los dientes de león y coger el vellocino mientras Medea hacía dormir al dragón.

Jasón y los argonautas partieron a toda prisa junto con Medea.

Jasón y Medea por John William Waterhouse

En el viaje de vuelta vivieron nuevas penalidades y aventuras pero pudieron volver a Yolco, no sin que murieran algunos argonautas más.

Tras tantas aventuras y sufrimientos le presentaron el vellocino al rey Pelias, pero este no quería cumplir su parte del trato. Medea embrujó a las hijas del rey para que lo mataran.

Poco les duró la victoria, ya que su hijo Acasto tomó el poder y Jasón y Medea se tuvieron que marchar de la ciudad. Al final el viaje fue en vano.

Jasón y Medea vivieron un tiempo en Corinto, hasta que él la repudió por otra mujer. La venganza de Medea fue terrible.

Jasón murió triste y abandonado por todos, sólo acompañado por sus recuerdos de juventud.

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