Memnón de Rodas, el mercenario que se enfrentó contra Alejandro Magno

Memnón fue un mercenario griego que se ganó la vida guerreando para el Imperio Persa hasta que se interpuso en el camino de Alejandro Magno.

Memnón nació sobre el año 380 a.c. en Rodas. Junto a su hermano Mentor empezó su carrera como mercenario.

En la época era bastante normal que muchos soldados griegos trabajasen como mercenarios en el poderoso Imperio Persa.

Los dos hermanos entraron al servicio de Artabazo II, sátrapa de la Frigia Helespóntica.

Artabazo II decidió, en el 358 a.c., rebelarse contra su señor, el persa aqueménida Artajerjes II.

El Imperio Persa Aqueménida

Al frente del ejército del sátrapa estaban Mentor y Memnón.

Pero a pesar del buen hacer de los hermanos, su ejército fue derrotado por las tropas del rey.

Aquí los hermanos decidieron separarse, Memnón marchó al exilio con Artabazo y Mentor se fue a Egipto para continuar como mercenario a sueldo.

Artabazo acabó en la capital de Macedonia, Pella, en la corte de Filipo II, el padre de Alejandro Magno.

Memnón tuvo ocasión de conocer al joven príncipe y aprender mucho de los macedonios.

Pasaron años en la corte de Filipo, hasta que Mentor consiguió el perdón de Artabazo. Durante esos años consiguió la confianza del nuevo rey, Artajerjes III, hasta el punto de ser nombrado comandante de las fuerzas persas de Asia Menor. Gracias a ello pudo pedir el perdón para todos.

A su vuelta, Artabazo, para ganarse el perdón, rebeló todo lo que sabía sobre los planes de Filipo para atacar al Imperio Persa.

Mentor falleció en el 340 a.c. y Memnón se convirtió en su sucesor, hasta se casó con su viuda, Barsine, hija de Artabazo.

Claire Bloom como Barsine y Richard Burton como Memnón en la película Alejandro Magno de 1956

Cuando en el 336 a.c. un ejército macedonio comandado por Parmenión, el mejor general de Filipo, llegó a Anatolia, Memnón fue el encargado de defenderla.

El ejército macedonio, desmoralizado al enterarse poco antes de la muerte del rey Filipo, fue derrotado por las fuerzas de Memnón en Magnesia.

Pero en el 334 a.c. Alejandro Magno cruzó con sus fuerzas para unirse a Parmenión.

Los líderes militares persas del rey Darío III, Memnón incluido, debatieron que hacer. Memnón, consciente del poderío del ejército macedonio, quería usar la táctica de tierra quemada en los territorios persas mientras buscaba la forma de cortar la línea de abastecimiento macedónica en el mar.

Pero los persas no confiaban en Memnón al ser un extranjero y decidieron luchar contra Alejandro.

Los macedonios derrotaron a los persas en la famosa Batalla del Río Gránico.

La Batalla de Gránico, por Charles Le Brun, 1665

Darío entonces tomó la decisión de seguir el plan de Memnón. Con la flota persa, formada por barcos egipcios, chipriotas y fenicios, consiguieron ponerle las cosas difíciles a los macedonios.

Aunque la flota no consiguió evitar la toma de Mileto, sí que participó en la defensa de Halicarnaso. Alejandro tuvo que gastar muchos recursos y hombres para poder tomarla, cerca estuvo de ser derrotado. Cuando su caída era ya inevitable, Memnón organizó una evacuación por mar, escapando casi ilesos de las tropas macedonias.

Memnón decidió que el mejor plan era llevar la guerra a Grecia, junto a su cuñado, Farnabazo III, llevaron una flota de 300 navíos al Helesponto, intentando cortar la línea de suministros de Alejandro.

A la vez, empezó a negociar con el rey espartano, Agis III, para que levantara a Grecia contra Macedonia.

Todo esto empezó en poner en problemas a Alejandro Magno, Memnón ya había frustrado su avance durante demasiado tiempo en Halicarnaso y ahora a sus espaldas, una gran parte de lo conquistado estaba a punto de rebelarse contra él. Alejandro no sabía qué decisión tomar, si avanzar o retroceder para asegurar sus dominios.

Memnón consiguió tomar la ciudad de Mitilene, en la isla de Lesbos, aliada de los macedonios, pero después de tomarla, enfermó y murió en el 333 a.c.

Su esposa Barsine llegaría a ser amante de Alejandro Magno.

Los persas perdieron así a uno de sus mejores comandantes, para poco después perder todo el imperio a manos de Alejandro Magno.

 

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