Marcel Petiot, el médico asesino

Marcel Petiot fue un médico francés que durante la Segunda Guerra Mundial montó una red falsa de escape para judíos cuyo verdadero objetivo no era otro que conseguir víctimas para asesinarlas.

Petiot nació en Auxerre en 1897 en una familia humilde.

En su adolescencia fue expulsado de los institutos donde estudiaba y terminó siendo arrestado por dedicarse a robar correo en 1914. Pero un médico lo examino y lo declaró como enfermo mental, por lo que no fue enviado a la cárcel.

Consiguió acabar sus estudios en un instituto especial.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial dejó sus estudios de medicina para presentarse voluntario en 1916.

Petiot de joven. https://commons.wikimedia.org/

Al año siguiente fue herido en combate. Durante su tiempo de convalecencia en un hospital fue acusado de robar mantas y material médico por lo que fue internado en un hospital psiquiátrico donde volvieron a declararlo desequilibrado mental y paranoico.

Por extraño que parezca fue reincorporado a filas en 1918 y nuevamente herido e internado en otro hospital psiquiátrico.

Tras la guerra fue declarado inválido por sus problemas psicológico, pero aún así se sacó la carrera de medicina en 1921.

Las cosas parecieron mejorar para él. Abrió una clínica en Villeneuve-sur-Yonne, donde terminó siendo alcalde en 1926. Al año siguiente se casó con Georgette Valentine Lablais, que le dio un hijo, Gerhardt, al año siguiente.

Foto de boda de Petiot. https://commons.wikimedia.org/

Pero pronto empezaron a surgir rumores a su alrededor, robos, malversaciones, declaraciones falsas, incendios… de los que consigue librarse de la cárcel por poco pero le hicieron dejar la alcaldía en 1931. En 1933, acosado por tantos problemas, dejó todo atrás y se marchó a París.

Con su consulta como tapadera, se dedicó al tráfico de drogas entre otras fechorías. Pero fue detenido en 1936 por robar en una librería, de nuevo fue juzgado como loco e internado hasta 1937, cuando retomó su vida y su consulta como si nada.

En esos años estalló la Segunda Guerra Mundial y la posterior ocupación alemana de Francia.

En 1941 se trasladó a una nueva ubicación en París, una casa mucho más grande, desde donde comenzará a ayudar a escapar a judíos del régimen nazi y llevarlos a Argentina. Lamentablemente para ellos no es más que un truco para hacerlos caer en la trampa en la que ha convertido la mansión donde reside.

Desde principios de 1942 desaparecieron decenas de personas a las que supuestamente ayudó a escapar, junto a algunos conocidos suyos susceptibles de descubrir su plan, a los que nadie volvió a ver nunca, ni en Francia ni al otro lado del mar.

A finales de 1943 fue arrestado por la Gestapo, que creía que era miembro de la Resistencia y que realmente estaba ayudando a escapar a esa gente, pero tras unos meses de cárcel y tortura lo dejan irse ya que no encuentran ninguna prueba contra él.

El 11 de marzo de 1944 los vecinos de Petiot empezaron a quejarse de que de su casa salía humo negro y un olor nauseabundo. Temiendo que fuera un incendio que se pudiera propagar, los bomberos y la policía deciden entrar en la casa. Lo que descubrieron al llegar al sótano los dejó paralizados. Restos de cuerpos y miembros por todos lados, sobre una mesa de disección y trozos de cadáveres quemándose en una caldera, de ahí el humo.

Los vecinos relataron como desde hacía meses veían entrar a gente a altas horas de la madrugada y que Petiot salía a veces con maletas y otros enseres de la casa.

Cuando Petiot llegó, la policía lo detuvo, pero él, impertérrito, les explicó que era miembro de la Resistencia, la policía y los bomberos seguían siendo franceses y odiaban a la Gestapo, y que se ocupaba de hacer desaparecer los cuerpos de miembros de la Resistencia muertos o de nazis que habían conseguido matar.

La policía, ante un gesto tan patriótico, lo dejó libre. Pero no tardaron mucho en darle una vuelta al tema, habían encontrado numerosas maletas y pertenencias, lo que no tendrían sentido con la historia que les contó, ya que ni los miembros de la Resistencia ni la Gestapo llevarían sus pertenencias durante un ataque. Ante las dudas intentan volver a ponerse en contacto con Petiot, pero este había desaparecido.

Al investigar más, hay que tener en cuenta que pasó en medio del caos del París ocupado, pocos meses antes del desembarco aliado, se dieron cuenta de que Petiot había montado una auténtica cámara de torturas en su sótano.

Artículo del periódico Le Matin , del 14 de marzo de 1944. Fotografías del pozo y los calentadores. https://commons.wikimedia.org/

Había una sala con mirillas para poder ver como la gente moría en su agonía tras inhalar gases o administrarle venenos entre otras lindezas, y también un enorme pozo de cal viva, donde se encontraron los restos de sus víctimas.

Hubo de esperar a la liberación de Francia para poder ponerse a buscarlo. El 31 de octubre de 1944 fue arrestado tras tenderle una trampa. En un periódico de la Resistencia se hace un artículo contra él, acusándolo de colaborar con la Gestapo. El ego de Petiot no pudo evitar mandar una réplica al artículo, que fue usado por la policía para identificarlo y detenerlo en París.

Aunque la investigación posterior encontró que tenía colaboradores, como su mujer y su hermano, todos quedaron libres y se juzgó solo a Petiot. Se le acusó de la muerte de 27 personas, las únicas que se pudieron identificar.

El método usado era simple, haciéndose pasar por miembro de la Resistencia, buscaba a personas desesperadas por escapar, a las que cobraba veinticinco mil francos, para llevarlas hasta Argentina, pero una vez que entraban en su casa con sus pertenencias ya no salían. Los familiares y amigos de las víctimas no los echaban de menos al hacerlos supuestamente en otro país.

Petiot primero intentó usar sus antiguos antecedentes de inestabilidad mental para librarse, pero el juez lo desestimó. En el juicio confesó la autoría de 63 asesinatos, aunque siguió asegurando que lo hizo por Francia y que eran todos espías nazis y soldados alemanes, pero las pruebas decían todo lo contrario.

Petiot durante el juicio. https://commons.wikimedia.org/

Marcel Petiot fue condenado a muerte por el asesinato de 27 personas.

Ingresó en la cárcel de La Santé, donde termina un libro sobre probabilidades en el juego, que ya había empezado durante el juicio.

El 25 de mayo de 1946 fue guillotinado en prisión. Son últimas palabras fueron: “Caballero, les ruego que no miren. No va a ser bonito”

Y así moría uno de los asesinos en serie más prolíficos que tuvo Francia.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

Caballos de Troya de la Historia, de Javier Sanz.

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