Los vándalos, del norte de Europa al norte de África

Los vándalos fueron un pueblo germánico, que junto a otros, invadieron el ya moribundo Imperio Romano, su peregrinación los llevó de la península ibérica al norte de África, donde encontraron su final.

El origen de este pueblo germano no está del todo claro. Se cree que su nombre viene de la población de Vendel, en Suecia, pero también podrían ser originarios de Vendsyssel en Dinamarca o  Halingdall en Noruega.

Junto a otros muchos pequeños pueblos se instalaron por el centro de Europa, pero la llegada de los godos en el siglo I los hizo desplazarse. Destacan dos tribus de vándalos, los asdingos, que se instalaron por la Dacia, y los silingos, que hicieron lo propio en Silesia.

Durante muchos años el pueblo vándalo luchó, creció y cambió, como muchos otros pueblos germanos, en las fronteras del Imperio Romano.

Pero a principios del siglo V, ante la llegada de los hunos, junto a suevos y alanos, atravesaron las fronteras romanas e invadieron la Galia, para después pasar a Hispania, donde se asentaron en el 411.

Los asdingos, se instalaron en Gallaecia junto a los suevos y los silingos, se instalaron en la Bética. A partir de aquí se le pierde la pista a los silingos, que tanto pudieron ser aniquilados por la llegada de los visigodos como unirse a sus parientes asdingos.

La Península Ibérica en el siglo V

En el 425 arrasaron Carthago Nova y al año siguiente tomaron Hispalis.

Pero empezaron a sufrir la presión de los visigodos, enviados por los romanos para acabar con ellos, eran demasiado belicosos, lo que los hacía muy molestos. Por lo que decidieron que lo mejor era trasladarse al norte de África, una tierra muy próspera en esta época.

En el 429, ochenta mil vándalos, con su rey Genserico a la cabeza, junto con un contingente alano, cruzaron el Estrecho de Gibraltar.

Allí empezaron de nuevo a luchar, y en unos pocos años se hicieron con la provincia romana de África, instalándose en su capital, Cartago. Consiguieron ser reconocidos como reino federado en el 435.

Ahora ellos controlaban una de las zonas cerealísticas más importantes del Mediterráneo, hasta el punto de que Roma les tuvo que empezar a comprar grano.

Desde esa importante base, donde se encontraba una parte de la flota romana, que pasó a su poder, los vándalos se hicieron piratas, atacando puertos y ciudades en el Mediterráneo occidental.

En poco tiempo tomaron las islas de Baleares, Sicilia, Córcega y Cerdeña.

El Imperio Romano occidental era tan débil que no pudo evitar la llegada de la flota vándala y el Saqueo de Roma en el 455 a manos de los vándalos, consiguiendo estos un tesoro formidable.

El saqueo de Roma en 455 por Heinrich Leutemann

El emperador Mayoriano intentó acabar con la flota enemiga mandando una flota romana que fue aniquilada en la Batalla de Cartagena en el 460.

En el año 474, Genserico consiguió firmar la paz con Constantinopla (el imperio occidental estaba a punto de desaparecer), que reafirmó su control sobre el territorio conquistado.

Pero la fiereza con la que luchaban los vándalos fue también su final. Como otros pueblos germanos eran pocos y controlaban una base de población mucho mayor, pero ellos no supieron adaptarse y encontrar la manera de convivir con la población norteafricana romanizada.

Los vándalos vivían para la guerra y a ella se dedicaban, atacaban constantemente a sus vecinos mientras las purgas internas se sucedían, lo que desestabilizó el reino casi desde su principio.

La muerte de Genserico en el 477 supone el principio del final.

Sus sucesores o agravaron las crisis interna o no supieron solucionarla. Los vándalos eran arrianos y el pueblo católico y los matrimonios mixtos estuvieron prohibidos.

Al final, en el 533, el Imperio Romano oriental, en su intento por recuperar lo perdido en occidente, entró en guerra con los vándalos.

El emperador Justiniano mandó a su mejor general, Flavio Belisario, que los derrotó en la Batalla de Ad Decimum, ocupando Cartago poco después. En la decisiva Batalla de Tricamerón, los vándalos fueron completamente derrotados.

Belisario volvió a Constantinopla con el tesoro vándalo y con su último rey, Gelimer, para disfrutar de su triunfo.

El reino vándalo acabó en el 534, pasando a ser la Prefectura del pretorio de África, bajo control de Constantinopla.

 

 

*La foto de portada es Saqueo de Roma por los bárbaros en 455 por Karl Bruillov,

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