Los tres unificadores de Japón (III) Tokugawa Ieyasu

Tokugawa Ieyasu es el tercer y definitivo unificador de Japón. Paciente como pocos, esperó años a que Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi lucharan para unificar el país, para después hacerse con el poder e instaurar el Shogunato Tokugawa.

Tokugawa Ieyasu nació en 1543 con el nombre de Matsudaira Takechiyo, era hijo de Matsudaira Hirotada, daymio y líder del clan Matsudaira.

Hirotada luchó contra el clan Oda como vasallo de los Imagawa, incluso Ieyasu (voy a usar su nombre más conocido) fue capturado y fue rehén un tiempo de los Oda.

Tras la muerte de su padre se hizo con el poder del clan en 1556 y llegó a luchar contra Oda Nobunaga, ya líder de su clan, en la guerra entre los Imagawa y los Oda. Aquí empezó a hacerse un nombre como buen estratega.

Hayate Masao como Tokugawa en la serie de Netflix, Age of samurai

Tras la derrota de los Imagawa en la Batalla de Okehazama, Ieyasu se vio libre de amos y pactó una alianza con Oda Nobunaga, que duraría hasta la muerte de este.

Tras afianzar su poder, empezó a elaborar un plan a muy largo plazo. Fabricó e hizo legitimar su ascendencia hasta conectar con los antiguos clanes Fujiwara y Minamoto, lo que lo hacía elegible para los más altos cargos en el gobierno japonés, incluido el de Shogun. Es entonces cuando cambia el nombre del clan, y el suyo, a Tokugawa Ieyasu.

Su poder fue creciendo a la sombra de Oda Nobunaga, al que sirvió como uno de sus generales de más confianza.

Su lealtad a Oda fue tal, que incluso dejó que condenasen a muerte a su mujer e hijo mayor tras encontrarlos culpables de intentar matar a Oda.

Tokugawa ayudó a Oda en su fulgurante subida al poder, hasta que este fue el señor más poderoso de todo Japón. Tras esto siguió leal a él, batallando a su lado y ayudándolo políticamente.

En 1582 Oda Nobunaga fue traicionado y murió en el Incidente de Honnō-ji. Tokugawa, que no era lo suficientemente poderoso, decidió quedarse al margen y esperar acontecimientos. Desde una posición segura pudo ver como el que se hacía con el control era otro de los antiguos generales de Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi.

Tokugawa decidió apoyar a uno de los hijos de Nobunaga, Oda Nobukatsu, lo que lo llevó a enfrentarse a Toyotomi, pero en la Batalla de Komaki y Nagakute el vencedor fue Toyotomi, a pesar de que Tokuhawa había resistido bien. Al final, en un giro de los acontecimientos, Toyotomi y Tokugawa llegaron a un acuerdo y este último pasó a ser aliado y vasallo de Toyotomi.

Durante los siguientes años de gobierno de Toyotomi Hideyoshi, mientras este arruinaba a Japón en su costosa invasión a Corea, Tokugawa se instaló en su nueva capital, Edo (actual Tokio) y fue ganando poder hasta ser el segundo hombre más poderoso de la isla.

Cuando en 1598 Toyotomi murió se formó Consejo de los Cinco Regentes, entre los que estaba Tokugawa Ieyasu, el Consejo gobernaría hasta la mayoría de edad de Hideyori, el hijo de Toyotomi, pero Tokugawa Ieyasu tenía otros planes

Poco a poco, Tokugawa siguió reuniendo poder, cosa que lo puso en contra del resto de miembros del Consejo, con el daymio Ishida Mitsunari como líder de su oposición.

En 1600 el conflicto estalló, con Tokugawa y sus aliados, entre los que destacaba Date Masamune, «el Dragón de un solo ojo», contra Ishida y los suyos.

En la Batalla de Sekigahara, Tokugawa venció a sus enemigos que acabaron muertos. Ahora Tokugawa era el hombre más poderoso del país, y tenía muchas ideas de cómo ejercer ese poder.

Pintura de la Batalla de Sekigahara. https://commons.wikimedia.org/

Su largo plan para legitimar a su clan, haciéndolo descendiente de los viejos clanes de los antiguos shogunatos, surtió efecto en 1603, cuando consiguió que el emperador lo nombrase nuevo Shogun de Japón, inaugurando el largo gobierno del Shogunato Tokugawa, que duraría hasta 1868.

Tras esto, Tokugawa siguió legislando para traer una paz sólida al país, cosa que conseguiría, y reorganizar la burocracia y las leyes de Japón para que sirvieran a sus propósitos.

Sólo dos años después, Tokugawa, que ya tenía 62 años, abdicó a favor de su hijo, Tokugawa Hidetada, pero en realidad, el poder siguió en manos de Tokugawa, que se mantuvo en las sombras.

En los siguientes años siguió con sus reformas. Cambió la capital de la Kyoto a Edo y terminó la construcción del Castillo Edo, el más grande y majestuoso de todo Japón. Terminó de domar a los daymio, quitándoles tanto poder que jamás serían una amenaza.

Insignia del Clan Tokugawa y del Shogunato. http://hakko-daiodo.com/kamon-c/cate0/aoi/aoi1.html

Desde hacía unos años, a las costas de Japón llegaban comerciantes y religiosos portugueses, españoles y holandeses, y Tokugawa decidió meter mano en el asunto, restringió bastante sus movimientos, e incluso prohibió el cristianismo, algo tuvo consecuencias años después.

Con los únicos que tuvo buenas relaciones fue con los holandeses, gracias al británico William Adams, que se convirtió en uno de sus asesores de más confianza.

Pero aún quedaba una amenaza para su poder, Hideyori, el hijo de Toyotomi Hideyoshi, que ya era adulto. En 1614 estalló el conflicto, el llamado Sitio de Osaka duró un año, y Tokugawa salió vencedor, acabando con la vida del último hombre que podría hacerle sombra.

Tres años después, en 1617, y con la satisfacción de haber conseguido lo que quería, murió Tokugawa Ieyasu, dejando tras de sí un legado, forjado en la paciencia y la estrategia, que cambió a Japón para siempre.

 

 

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