Los tres unificadores de Japón (I): Oda Nobunaga

Japón a finales del siglo XVI era un estado dividido y en perpetua guerra civil. El shogunato Ashikaga no tenía ningún poder real y los distintos señores locales luchaban entre ellos. En ese caos surgieron tres grandes nombres que cambiaron para siempre la historia de Japón.

Oda Nobunaga nacido en 1534, creció en medio de todo este conflicto. El shogun, el teórico gobernador de todo Japón, apenas controlaba el territorio alrededor de la capital, Kioto. El resto del país estaba dividido entre señores locales, los daimyo, que luchaban entre sí. Nobunaga era hijo de uno de ellos, que controlaba un pequeño territorio en el centro del país. A este periodo de conflictos se le conoce como el periodo Sengoku.

Tras la muerte de su padre en 1551 se desató una guerra interna entre sus hijos para ver quién iba a ser el nuevo líder del clan Oda. La guerra la ganó Nobunaga en 1560.

Representación de Oda Nobunaga. ttps://commons.wikimedia.org/

Poco a poco, los vecinos de Oda empezaron a hacerse más fuertes, y los conflictos fronterizos empezaron y el mismo año que consigue afianzarse en el poder es atacado por el daimyo Imagawa Yoshimoto aliado con los clanes Takeda y Hōjō.

El ejército enemigo era muy superior al de Nobunaga, 25000 hombres frente a los 3000 con los que contaba él, y tomó algunas fortalezas y lugares sin demasiada oposición. Nobunaga, sabiendo que un combate directo sería su perdición, decidió jugárselo todo en un ataque sorpresa.

Aprovechando el mal tiempo, el ejército de Nobunaga pudo acercarse sin ser visto y ataca el campamento enemigo, que no estaba preparado para defenderse. La Batalla de Okehazama fue una derrota total  y Yoshimoto murió en el combate.

El clan Imagawa no pudo reponerse de esa derrota y Oda aprovechó para hacerse con el control de más territorio y convertirse en uno de los principales señores del país.

Buscando afianzar su poder, pactó alianzas con otros daimyo, como Takeda Shingen y Tokugawa Ieyasu, que se sumaron a otros generales de Oda, como Toyotomi Hideyoshi.

Con sus nuevos aliados continuó sus luchas por alcanzar más tierras y poder. Se hizo tan poderoso que incluso el propio emperador, Ōgimachi Tennō, lo veía como el único que podía devolver la paz al país.

Masayoshi Haneda interpretando a Oda Nobunaga en la serie de Netflix, La edad dorada de los samuráis.

 

En 1568 estalló un conflicto en el shogunato Ashikaga, dos pretendientes se enfrentaron para ser el siguiente shogun, Nobunaga apoyó a uno de ellos y marchó contra Kioto, que cayó ante él. Tras eso, y con el beneplácito del emperador, fue nombrado shogun Ashikaga Yoshiaki, pero el verdadero poder lo ostentaba Oda Nobunaga, quien ya controlaba gran parte del centro y el sur del país.

Durante algunos años Nobunaga mantuvo su control, pero pronto el shogun se intentó rebelar contra él apoyado por otros daimyo, pero Nobunaga los atacó sin dudar.

El conflicto se solucionó en la Batalla de Anegawa, donde Nobunaga, apoyado por Tokugawa, derrotaron a los clanes Azai y Asakura. Pero los clanes aguantaron y más enemigos se unieron contra Nobunaga, como el clan Miyoshi y los Ikkō-ikki, unos monjes guerreros.

Con tantos frentes abiertos, Nobunaga tuvo que emplearse a fondo para derrotarlos. Siguió atacando a todo el que se le oponía con muchísima crueldad, hasta el punto de que uno de sus mayores aliados, Takeda Shingen, rompió su pacto con él y se pasó al bando enemigo.

Takeda venció a Nobunaga y Tokugawa en la Batalla de Mikatagahara en 1573, pero murió al año siguiente, dejando el terreno despejado para Nobunaga, ya que sólo él tenía poder suficiente para oponérsele.

Nobunaga, harto del shogun, fue a Kioto y lo mandó al exilio, acabando con el shogunato. Ahora era el señor absoluto de Japón, pero no fue nombrado shogun, ya que su ascendencia era demasiado humilde para cumplir con la tradición.

Tras esto atacó y borró del mapa a los clanes Azai y Asakura, sus líderes o murieron en combate, o fueron asesinados o cometieron seppuku.

Como el principal señor de Japón, Nobunaga se contruyó un nuevo y espectacular castillo, el castillo Azuchi, símbolo de su poder. La mitad de Japón estaba bajo su control o el de sus aliados, pero sus enemigos seguían luchando.

Reconstrucción del Castillo Azuchi. https://commons.wikimedia.org/

El clan Takeda seguía desafiando a Nobunaga. Su nuevo líder, Takeda Katsuyoti, atacó el castillo Nagashino, pero Oda y Tokugawa fueron a su encuentro.

La Batalla de Nagashino de 1575  fue una de las más importantes victorias de Nobunaga, que usó de forma muy efectiva las armas de fuego que portugueses y españoles habían traído a Japon, acabando con la famosa caballería Takeda. Esta batalla cambió la concepción de guerra y cada vez se usaron más los arcabuces.

Otro de los grandes enemigos de Oda, los Ikkō-ikki aguantaron sus continuos ataques hasta la rendición de la fortaleza Ishiyama Hongan-ji en 1580. Tras esto, los monjes guerreros dejaron de ser un problema.

El clan Takeda aguantó hasta 1582, cuando fue completamente derrotado.

En 1582, con sus principales enemigos derrotados, Nobunaga decidió que era el momento de seguir expandiéndose hacia el oeste contra el clan Mōri. Le encargó esa misión a dos de sus principales generales, Toyotomi Hideyoshi y Akechi Mitsuhide, mientras que Tokugawa Ieyasu se encontraba ocupado en otras cosas.

Japón tras las conquistas de Oda Nobunaga. https://commons.wikimedia.org/

Durante la campaña, Hideyoshi, que se encontraba en un asedio, pidió refuerzos a Nobunaga, y este mandó a Akechi por delante con sus tropas, quedando Nobunaga atrás en el templo Honnō-ji con apenas un puñado de hombres.

Pero Akechi, que había servido a Nobunaga durante años pero escondía una animadversión creciente hacia él, decidió traicionarlo, y volvió con sus hombres y atacó el templo.

Este ataque, conocido como el Incidente de Honnō-ji, supuso el fin para Oda Nobunaga, completamente superado por sus enemigos, sin posibilidad de refuerzos, Oda Mandó incendiar el templo mientras cometía seppuku para evitar ser capturado.

Así moría el primero de los generales que intentaron unificar Japón. Pero su legado persistiría, y serían sus generales, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu quienes continuarían su trabajo.

Oda luchó prácticamente sin descanso toda su vida. Innovador y gran estratega, cambió la forma de luchar en Japón, pero además era cruel y vengativo, dejando un reguero de muertes tras de sí. Sentaría las bases de una nueva era en Japón.

3 comentarios en “Los tres unificadores de Japón (I): Oda Nobunaga”

  1. Pingback: Las Mujeres son Guerreras (XII): Chiyome Mochizuki, la ninja - Narcolépticos

  2. Pingback: Los tres unificadores de Japón (II): Toyotomi Hideyoshi - Narcolépticos

  3. Pingback: La historia de Chiyome Mochizuki, lider de un clan Ninja ⋆ Bujinkan Ninjutsu México

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

Scroll Up