Los Tratados de Versalles, cuando un lugar da para tantas firmas

El Palacio de Versalles vivió numerosos acontecimientos desde su creación, muchos de ellos tratados internacionales de toda índole entre Francia y otros países que recibieron el nombre de Tratado de Versalles.

Desde que Versalles se convirtió en residencia real en 1682 se convirtió en el punto central de la política y de la vida cortesana francesa, tanto es así que sería allí donde se firmarían numerosísimos tratados, muchos, por su importancia, llevan el nombre del propio palacio.

El primer Tratado de Versalles no tardaría en llegar, en 1701, entre el creador de Versalles, Luis XIV, el rey Sol y su nieto, Felipe V de España.

El acuerdo se firmó a tres bandas, entre los dos borbones y Maximiliano II Manuel, príncipe elector de Baviera y tío de Felipe (y padre de José Fernando, el niño que pudo heredar el trono español). El acuerdo era simple, por el apoyo del príncipe a la causa de Felipe durante la Guerra de Sucesión Española, este le cedería los Países Bajos españoles.

Maximiliano II Manuel por Joseph Vivien. https://commons.wikimedia.org/

En general el tratado no fue muy provechoso para Maximiliano, ya que el Sacro Imperio ocupó su electorado y tuvo que esperar al fin de la guerra en 1714 para recuperarlo.

Este acuerdo fue tan poco importante que ni siquiera está considerado como el primer tratado de Versalles, título que tendría otro años después.

El Primer Tratado de Versalles se firmó en 1756 y fue un tratado entre Francia y Austria durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763).

Durante la susodicha guerra hubo un importante cambio de lealtades entre los países beligerantes. Los hasta ahora aliados, Francia y Prusia, rompieron relaciones, pasándose esta última al bando de Gran Bretaña, enemiga de Francia y con la que ya estaba en guerra. Francia, a su vez, para no verse abrumada, firmó un pacto de neutralidad con Austria, su tradicional enemiga y aliada de Gran Bretaña, para evitar abrir un nuevo escenario en una guerra ya de sí complicada.

El comienzo de esta guerra fue el conflicto entre Francia y Gran Bretaña con sus colonias norteamericanas, la llamada Guerra franco-india.

Pero poco después, en 1757 se firmaría entre estas dos mismas potencias, el Segundo Tratado de Versalles, que ya sería una alianza militar firme y decidida contra Prusia.

Prusia empezó a ganarse demasiadas enemistades durante la guerra y la alianza entre Gran Bretaña y Austria empezó a tambalearse, ya que los primeros veían a los segundos como demasiados débiles ante Prusia.

Todo esto fue aprovechado por Francia para atraerse hacia sí a la reluctante Austria, hasta convencerla del nuevo pacto, más provechoso para los dos países para defenderse de Prusia. A cambio de la ayuda militar francesa, Austria entregaría algunos territorios. Además gracias a este pacto, tanto el Imperio Ruso como Suecia y Sajonia entraron en el bando de Francia y Austria.

Todos los países participantes en la Guerra de los Siete Años. En Azul: Gran Bretaña, Prusia, Portugal y sus aliados. En Verde: Francia, España, Austria, Rusia, Suecia y sus aliados. https://commons.wikimedia.org/

Aún abría un Tercer Tratado de Versalles entre estos dos países al año siguiente, 1758, que no fue más que una reafirmación del pacto anterior para intentar destruir a Prusia con más fuerza y saña.

Pasarían unos cuantos años más hasta el Tratado de Versalles de 1768. Este acuerdo fue muy importante, ya que gracias a él, Córcega pasaría a ser territorio francés, como lo es en la actualidad.

En ese momento Córcega pertenecía a la República de Génova, pero esta se encontraba en una gran crisis y estaba en bancarrota. Para más inri, los corsos se levantaron contra sus señores genoveses y a estos no les quedó más remedio que pedir tropas y dinero al rey francés, Luis XV.

Tras pacificar la isla, Francia se encontró con que Génova no podía pagarle la enorme suma que le adeudaba, por lo que Luis XV decidió quedarse con la isla como pago.

No sería hasta 1783 cuando se firmaría un nuevo Tratado de Versalles, esta vez entre Gran Bretaña y las Trece Colonias.

El tratado es sumamente importante, ya que supuso la independencia de los futuros Estados Unidos de su colonia y el fin de la Guerra de Independencia, en la que Francia apoyó a los americanos.

Aunque el acuerdo principal fue este, a su vez, Gran Bretaña tuvo que firmar tratados con el resto de países que apoyaron militarmente a las colonias americanas, España, Francia y Holanda, los tres serían recompensados con diferentes territorios que deseaban.

Pasaría casi un siglo hasta el siguiente Tratado de Versalles de 1871, en la que el Segundo Imperio francés firmó un armisticio con el Reino de Prusia. La guerra Franco-Prusiana acabó en una derrota total de los franceses. Tras la caída de Napoleón III, el nuevo gobierno decidió firmar un acuerdo de paz para evitar que los prusianos siguieran castigando París, completamente asediada.

En Versalles se firmó no sólo la paz, sino que un victorioso Bismarck, proclamó emperador a Guillermo I, en el mismísimo Salón de los Espejos (foto de portada), para consternación y desolación francesa.

Proclamación del Imperio alemán por Anton von Werner. Museo Bismarck en Friedrichsruh. https://commons.wikimedia.org/

Este tratado fue un preámbulo del Tratado de Fráncfort, donde Francia, completamente derrotada y humillada, tuvo que ceder Alsacia y Lorena al nuevo Imperio Alemán.

El último Tratado de Versalles se firmó en 1919 y fue consecuencia del anterior. Aquí se firmaría el final de la Primera Guerra Mundial.

Este tratado, firmado también en el Salón de los Espejos, supuso la aceptación de la derrota de las Potencias Centrales, el Imperio Alemán, el Austrohúngaro y el Otomano frente a los Aliados, encabezados por Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos tras la salida de Rusia.

El tratado fue durísimo para los perdedores, que tuvieron que aceptar toda la responsabilidad de la guerra y enfrentar sanciones altísimas. Además supuso el final de los tres imperios y se desmembramiento en otros muchos países.

La consecuencia del tratado fue, nada menos, que la Segunda Guerra Mundial.

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