Lo que se esconde tras el cuento de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carrol

Casi todos los cuentos tienen una doble lectura, la dirigida a los niños, inocente y llena de fantasía y otra que se oculta tras esa cara amable, la que un adulto puede fácilmente dilucidar a causa de sus experiencias. Pero, en el caso del cuento que nos ocupa, esta vertiente oscura daría para escribir varios libros al respecto.

Empecemos por la protagonista, Alicia, que está basada en una niña real, Alice Liddell, hija de una familia amiga de Carroll y con la que estaba obsesionado. Cuando se conocieron, el pastor anglicano y profesor de matemáticas, Charles Lutwidge Dodgson (su verdadero nombre) tenía 24 años y Alice 4, aunque no fue hasta cumplir 10 años, durante una excursión en barco, que ella le pidió que le escribiera una historia. La realidad es que a la muerte de Carroll se descubrieron cientos de fotografías de niñas, varias de ellas desnudas, así como cartas que les dirigió a muchas de ellas hasta que éstas dejaban atrás la pubertad. En ellas, hablaba con un lenguaje propio de un niño en lugar de un adulto. Sin embargo, fue con Alice con la única que siguió manteniendo un intercambio epistolar durante toda su vida. Hoy día incluso se sabe que él llegó a pedirle matrimonio a la niña cuando ésta tenía 13 años, planes que frustró la madre de ella, que quería un noble para su hija.

Alice Liddell versus la Alicia de las películas de Disney. Fuente: http://es.web.img3.acsta.net/r_640_360/newsv7/16/05/18/11/47/318069.jpg

Otro hecho destacable dentro del cuento, es la aparición recurrente de comida y bebida. Durante todo el cuento aparecen pasteles, hongos, sopa, té o brebajes. Alicia come diversos alimentos y bebe de pequeñas botellas para hacerse grande o pequeña, por ejemplo. En cuanto a las pequeñas botellas se sabe que en esa época había una gran afición a los jarabes medicinales que venían en envases similares, pero, además, el autor padecía fuertes migrañas, entre otras dolencias, para lo cual tomaba laúdano, un medicamento que contenía opio, legal en la época. De ahí que se crea que varias escenas relatadas en el libro bien pudieran tener relación con las drogas, en especial la de la oruga fumando de una sisha.

La oruga fumando de su narguile. Grabado original del cuento. Fuente: https://comps.canstockphoto.es/mundo-maravilloso-fumar-caterpillarin-ilustraci%C3%B3n_csp33751520.jpg

Los personajes dentro del cuento también tienen la mayoría de ellos relación con el mundo contemporáneo de Carroll. Por ejemplo, el sombrerero loco está inspirado en su gremio durante la Inglaterra Victoriana del S.XIX. En esa época, se usaba un pegamento elaborado a base de mercurio para unir el fieltro con el cuero; esta sustancia era muy tóxica (aunque esto no se supo hasta mediados del siglo XX) y afectaba al sistema nervioso central, provocando espasmos y conductas que podían confundirse con la locura. No hay que olvidar que Carroll se crió en una zona del norte de Inglaterra, donde había una fuerte tradición sombrerera, así que probablemente habría sido testigo de ello. No en vano, en inglés hay una expresión que es “to be as mad as a hatter” (estar tan loco como un sombrerero).

El Sombrerero Loco. Grabado Original del cuento. Fuente: www.wikipedia.org

El Conejo Blanco que siempre grita que llega tarde, se cree que está inspirado en Henry Liddell, el decano del college donde estudió Carroll, que siempre iba por los pasillos diciendo lo mismo. La misma escena de la fiesta loca del té se dice que representa a Alicia y sus hermanas y que el ya extinto pájaro dodó es el propio autor, pues, como éste era tartamudo, pronunciaba su apellido como “Do-do-dodgson”.

El Dodó. Grabado Original del cuento. Fuente: www.wikipedia.org

Para finalizar, por profundizar un poco más en los grabados originales que John Tenniel hizo para las dos obras sobre Alicia (Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí), podemos afirmar que, al parecer, tampoco nada se hizo al azar. Por poner solo un ejemplo, si echamos un vistazo a la Duquesa del capítulo 6, podemos apreciar objetivamente su fealdad. Se cree que Tenniel se basó en un cuadro de la duquesa Margaret of Carinthia and Tyrol, del artista flamenco del siglo XVI Quentin Matsys, de la que se decía que era la mujer más fea de la historia. Desde luego, el parecido es más que evidente, como se puede apreciar:

Ilustración original de La Duquesa “Ugly Duchess”, de Quentin Matsys. Fuente: www.wikipedia.org (National Gallery, Londres)

Este artículo ha sido solo una aproximación al universo personal, satírico y victoriano que se esconde tras la obra de Lewis Carroll, pero daría para amplios y muy variados estudios. Hay que recordar que hoy día sigue siendo, quizá, la obra más icónica y fascinante de la literatura inglesa.

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