Las Islas Inaccesibles

A la largo de los vastos océanos encontramos más de una isla con el nombre de Inaccesible, que deja muy claro su principal característica. Hagamos un pequeño viaje y echémosle un vistazo.

La mayoría de estas islas fueron descubiertas en plena era de los descubrimientos oceánicos, su nombre se debe a dos cosas fundamentales, su difícil acceso por mar, bien por no contar con playas o caladeros, bien por las mareas y corrientes de la zona que lo hacen imposible o bien porque es increíblemente difícil acceder al interior, o por las dos cosas a la vez.

La primera Isla Inaccesible forma parte del archipiélago de las Islas Dellbridge, en plena Antártida, apenas a 1 milla náutica del cabo Evans en la Isla de Ross (que a pesar de ser una isla está unida a tierra por una enorme muralla de hielo, la Plataforma de Ross. La isla destaca sobre el resto de sus compañeras por ser la única que no está perpetuamente nevada, sus 95 metros de pura roca evidencian su nombre. Esta isla fue descubierta por Robert Falcon Scott durante la Expedición Discovery (1901-1904), la primera gran expedición británica del siglo XX al polo sur y precursora de muchas más que estaban por llegar. A día de hoy es reclamada por Nueva Zelanda.


Como se puede apreciar no es un lugar muy apacible

Las siguientes Islas Inaccesibles se encuentran entre la Antártida y el extremo sur de Sudamérica, siendo las más occidentales del archipiélago de las Islas Orcadas del sur, las Inaccesibles se encuentran a 20 millas de la isla más grande del archipiélago, Coronación, por lo que están bastante aisladas.  Las Inaccesibles son un pequeño conjunto de pequeñas islas muy rocosas, con unas elevaciones muy altas, entre 120 y 125 metros, lo que hace que sea casi imposible recalar en ellas. Las islas fueron descubiertas, como muchas más en la zona, por el capitán británico George Powell en 1821 durante sus expediciones al océano antártico, aunque puede que las descubriera un año antes el estadounidense Nathaniel Palmer, que las llamó Isla Foca.  Las islas tienen una gran importancia medioambiental  ya que en ellas anidan grandes colonias de petreles australes y algunas más pequeñas de pingüinos barbijos y cormoranes imperiales. Las islas se encuentran en disputa entre Gran Bretaña y Argentina.


Mapa de las Orcadas del Sur, las Inaccesibles están al este

La última Isla Inaccesible (foto de portada) se encuentra en el Atlántico Sur, por lo que no es tan fría como las otras, y forma parte del archipiélago de Tristán da Cunha, uno de los lugares más difíciles de llegar del mundo, ya que el lugar habitado más cercano es la Isla de Santa Helena a 2173 kilómetros al norte. La isla en cuestión es un antiguo volcán extinto de unos 14 kilómetros cuadrados. Toda la isla está rodeada de grandes acantilados, pero a diferencia de las otras sí que tiene algunas pequeñas playas. La isla fue descubierta en 1655 por el holandés Jan Jacobson, no volvió a ser avistada hasta 146 años después por un barco portugués. La isla es conocida por los naufragios que allí ocurrieron, el más famoso fue el del Blenden Hall, un barco de pasajeros  británico que en 1821 se desvió de su ruta y quedó atrapado en las algas de la zona, las corrientes lo hicieron encallar contra la isla, rompiéndose contras las rocas, los supervivientes consiguieron sobrevivir a duras penas y tras muchos avatares consiguieron llegar a Tristán da Cunha en un bote. En 1883 y 1897 otros dos barcos naufragaron en la zona.


El rasconcillo de la Isla Inaccesible

En parte por sus corrientes y por las pequeñas playas, nadie consiguió llegar a ella hasta 1871 cuando los hermanos alemanes Stoltenhoff consiguieron recalar en ella para cazar focas y venderlas a los barcos que pasasen por allí, evidentemente fue una locura, y pudieron ser rescatados dos años más tarde. Durante los siguientes años llegaron algunas expediciones que pasaron algún tiempo en la zona, catalogando especies  e intentando explorar la isla, parece que los únicos que consiguieron acceder un poco al interior fue una expedición noruega en 1938. Las expediciones siguieron y con el paso de los años se consiguió explorar mejor con nuevas tecnologías, en 1997 fue declarada reserva natural y en 2004 pasó a ser Patrimonio Mundial de la UNESCO. Entre las muchas especies, tanto marinas como aves, que viven en la isla o cerca de ella, destaca el rasconcillo de Tristán da Cunha (atlantisia rogersi), el ave no voladora viva más pequeña del mundo.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *