Las hijas de la villa de las telas

Augsburgo, 1916. La mansión de la familia Melzer pasa a ser, por necesidad, un hospital militar. Las hijas de la casa, ayudadas por el servicio, se convierten en enfermeras que curan, cuidan y escuchan a los heridos en combate.

Entretanto, Marie, la joven esposa de Paul Melzer, se hace cargo de la fábrica de telas en ausencia de su marido. Sin embargo, recibe una terrible noticia: su cuñado ha caído en el frente y Paul es ahora un prisionero de guerra.

Marie se niega a que las circunstancias la venzan y lucha con todas sus fuerzas por preservar el patrimonio familiar. Pero, mientras no pierde la esperanza de volver a ver a Paul con vida y se deja la piel en la fábrica, el elegante Ernst von Klippstein aparece en la puerta de la mansión, empeñado en no perder de vista a la joven y bella mujer que tiene entre sus capaces manos el destino de la familia Melzer.

Mis impresiones

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas…

Después de leer el primer libro (La villa de las telas) tenía muchas ganas de continuar con el siguiente, bueno, pues hoy os traigo la segunda entrega.

Este segundo libro se ambienta en la primera guerra mundial (1914 – 1918) en él la autora nos muestra como una guerra llega a menguar un país, su industria, las miles de muertes civiles, la miseria y el hambre. Y como la tenacidad de una mujer (Marie) consigue mantener a buen recaudo todo un imperio familiar.

Los personajes secundarios de la primera novela, en esta entrega, toman mayor relevancia, teniendo capítulos enteros. A mi parecer son historias insulsas, vacías, que no aportan nada más que rellenar páginas.

El personaje de Kitty que tenía una personalidad dulce, sensible e impulsiva cambia radicalmente a una más simple y egoísta. Tuve continuamente la sensación, de que la autora caía incesantemente en enormes contradicciones no dejando formar una identidad clara.

Por otra parte la figura Elisabeth coge más fuerza, como el ave fenix, resurge de sus cenizas. Una de las protagonistas que más me gustó su evolución y quizás la que más destacaría.

Debo decir, que hasta las últimas cien páginas, no le cogí el gusto al libro, el pulso narrativo es demasiado monótono y repetitivo. Si ya has leído el primero (como es de suponer, cuando empiezas la segunda entrega) no puede reiterar continuamente sucesos acaecidos, de esta manera lo que consigue es aburrir al lector, si esto es lo que quería, pues BINGO, me aburrió sobremanera. Hacía tiempo que no leía un final tan resumido en un libro ¿Sabéis cuanto le dedica al desenlace del libro? A lo que realmente llevas esperando más de cuatrocientas páginas le dedica tan solo una página y media y sin pizca de emotividad, bastante decepcionante…

Sólo espero que en la tercera entrega (El legado de la villa de las telas) que será este mes de abril, vuelva a recuperar las emociones que me provocaron el primer libro.

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