Las guerras de Roma contra Veyes

La floreciente república romana tuvo que guerrear mucho contras sus vecinos para seguir creciendo. Las guerras de Veyes son un ejemplo.

La república romana llevaba luchando prácticamente desde su fundación, a estas alturas habían conseguido pacificar a sus vecinos latinos, y formar una Liga latina con ellos al frente.

Pero había un enemigo más poderoso y muy cercano a ellos, los etruscos, sus antiguos dominadores, y Veyes, la principal ciudad etrusca estaba a sólo 16 kilómetros de Roma.

Etruria antes de la conquista romana

Una serie de conflictos fronterizos desembocaron en la Primera Guerra de Veyes (485-474 a.c).

A los romanos les fue bastante mal desde el principio, su principal general, el tres veces cónsul Cesón Fabio Fibulano, consiguió paliar algo las derrotas romanas, pero los etruscos se dedicaron a invadir el territorio romano.

La principal arma etrusca era el uso de la falange hoplítica, copiada de los griegos, en contraposición de Roma, que aún luchaba a la antigua, de forma individual. Los romanos tomarían buena cuenta de ello.

En la batalla de Crémena, en el 477 a.c., Roma sufrió una terrible derrota.

Con parte de su ejército en otro lugar luchando, ante la falta de efectivos, una legión formada por la familia Fabia y sus clientes marchó a Crémena, a pocos kilómetros de Roma, donde construyeron una fortaleza para defenderse de los etruscos, durante un tiempo consiguieron mantenerlos a raya.

Los etruscos se retiraron, y los romanos bajaron la guardia, por lo que cayeron en la trampa etrusca, que los cogió a todos en campo abierto, masacrándolos, toda la gens Fabia, a excepción de Quinto Fabio Vibulano, murió en esa batalla.

Tras esto Roma tuvo que firmar la paz, Veyes le arrebató la ciudad fronteriza de Fidenas, dejando a Roma sin una de sus rutas comerciales.

En el mapa se ve lo cerca que estaban Veyes, Roma y Fidena

Tuvieron que pasar 40 años para que Roma pudiera vengarse.

Tras el asesinato de unos embajadores romanos en Fidenas, Roma ya tuvo el casus belli para empezar la Segunda Guerra de Veyes (438 – 425 a.c.).

Esta vez le fue mucho mejor a los romanos, que consiguieron vencer a los etruscos y ganar  en el conflicto bajo el liderazgo del dictador Mamerco Emilio Mamercino.

En el asedio de Fidenas, el rey de Veyes, Lars Tolumnio, murió luchando en combate singular con el tribuno militar Aulo Cornelio Coso.

Tras esto, Fidenas volvió a estar controlada por Roma, que vendió a sus ciudadanos como esclavos como represalia.

Estatua etrusca encontrada en Veyes de la época de las guerras. By SailkoOwn work, CC BY-SA 4.0, Link

Tendrían que pasar otros 20 años para que los problemas entre las dos ciudades acabasen en la Tercera Guerra de Veyes (406 – 396 a.c.).

Veyes y Roma estaban demasiado cerca y eran demasiado poderosas para compartir el espacio, así que el conflicto latente volvió a estallar, pero esta vez Roma ya llevaría siempre la delantera.

Roma puso sitio a Veyes, un asedio que se prolongaría durante 10 años.

En el 396 a.c. se nombró dictador a Marco Furio Camilo, que derrotó a los aliados de Veyes, para después conseguir por fin la rendición de Veyes tras romper la defensa etrusca y conseguir entrar en la ciudad.

Tras esto, Marco Furio Camilo recibió del Senado un triunfo, que llevó un impresionante botín a Roma.

Desde entonces, Veyes pasó a ser una ciudad supeditada al control romano. El fin de Veyes fue el inicio del fin de la civilización etrusca, que llevaba siglos siendo la dominante en la zona, y el comienzo de la increíble expansión romana.

 

*la foto de portada es el fresco de Francesco de Rossi, El triunfo de Furio Camilo, en el Salone dei Cinquecento, Palazzo Vecchio, Florencia

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

Scroll Up