La Rebelión Satsuma, el fin de los samuráis

Japón, desde el inicio de la Era Meiji, se estaba convirtiendo rápidamente en un país moderno y proocidental, dejando muchas de sus tradiciones de lado, incluidos a los samuráis. Un grupo de ellos decidió levantarse en armas para recuperar sus viejos privilegios.

Con el ascenso al trono del emperador Mutsuhito en 1868  empezó un enorme cambio en el país que desembocaría en grandes transformaciones que cambiarían radicalmente Japón. Esto sería conocido como la Era Meiji. Tras la caída del Shogunato Tokugawa, el emperador, apoyado por una gran parte de la nobleza japonesa, empezó un programa de modernización para equipara a Japón con los estados más ricos de occidente.

Pero por el camino Japón se dejó atrás muchas de sus tradiciones y antiguos privilegios, muchos antiguos samuráis, liderados por Saigō Takamori, que aunque en principio había apoyado las reformas, empezó a ver que esta modernización acababa con la forma de vida samurái, por lo que empezaron a acusar al nuevo gobierno de corrupto.

Realmente los samuráis ya no eran esos grandes guerreros del pasado, ahora eran simplemente una clase social privilegiada y parasitaria que no quería perder sus grandes privilegios.

Fotografía del Emperador Meiji por Uchida Kuichi

Saigō cada vez era más crítico con el nuevo gobierno y su forma de actuar. En una ocasión, ante el hecho de un posible conflicto con Corea, se ofreció a ir al país y comportarse de forma deshonrosa para que lo matasen y así conseguir un casus belli para que Japón atacase a su vecino y volver a fortalecer la posición de los samuráis, como su plan fue descartado rápidamente, renunció a sus títulos y dejó el gobierno.

Tras esto, Saigō se retiró a Kagoshima, en el Dominio de Satsuma, donde lo acompañaron muchos otros samuráis descontentos, que empezaron a recibir entrenamiento militar. Prácticamente Satsuma se independizó del resto de Japón.

Los intentos del gobierno por restablecer su control solo desembocaron en más conflictos, hasta el punto que la rebelión se volvió tan grande que fue inevitable. Saigō decidió ponerse al frente y desafiar abiertamente al gobierno, que no al Emperador, para recuperar lo que consideraban sus derechos, bajo el lema “Nuevo Gobierno, Alta Moralidad”.

Saigō Takamori por Edoardo Chiossone

El 29 de enero de 1877 Saigō avanzó hacia el norte, hacia Tokio, con sus fuerzas, su intención era hablar con el emperador y convencerlo de volver a los antiguos y gloriosos tiempos. Pero enseguida se encontró con la oposición de militares y gobernadores leales al gobierno.

El primer enfrentamiento tuvo lugar el 19 de febrero, en un intento de tomar el Castillo Kumamoto, pero sus defensores aguantaron desesperadamente hasta que el ejército imperial pudo ayudarlos el 9 de abril. Saigō y sus hombres, a los que se les habían unido muchos antiguos samuráis, tuvieron que retirarse.

A pesar de todo, ahora los rebeldes contaban con veinte mil hombres, pero estaban en clara inferioridad numérica y armamentística contra el enorme y moderno ejército imperial del general Yamagata Aritomo, un antiguo samurái de bajo rango reconvertido en un brillante militar. Aún así, y a pesar de que seguían luchando a caballo, los samuráis también usaban armas modernas, como rifles y cañones, además de sus mortíferas catanas para el combate cuerpo a cuerpo, donde eran notoriamente superiores.

A la vez que Saigō intentaba avanzar, las fuerzas imperiales atacaron Satsuma y la retaguardia del ejército rebelde, las bajas en los dos bandos fueron muy altas.

Saigō intentó conseguir una salida negociada, pero el gobierno, que lo consideraba un rebelde, se negó a negociar.

Retrato de Yamagata Aritomo

El ejército de Satsuma empezó a retirarse mientras hacía guerra de guerrillas para retrasar el avance imperial, pero estos siguieron atacando y debilitando a los rebeldes, que perdieron muchísimos hombres.

El 17 de agosto, a los pies de la montaña Enodake, el ejército de Yamagata, enormemente superior, destrozó a las fuerzas de Saigō. Muchos samuráis murieron en batalla o se suicidaron haciendo sepukku. Pero Saigō y quinientos hombres consiguieron huir y volver a Kagoshima.

El ejército imperial persiguió a los samuráis hasta el pueblo de Siroyama, donde los rodearon. Yamagata contaban con treinta mil hombres y numerosa artillería, incluidos cinco barcos de guerra. Durante los siguientes días se dedicaron a construir defensas y muros para encerrar a los pocos samuráis que quedaban. Yamagata no estaba dispuesto a darle ninguna opción más a Saigō y le pidió que se rindiera por última vez, pero este se negó.

La batalla de Shiroyama

El 24 de septiembre empezó el ataque definitivo. El ejército imperial arrasó el campo de batalla, y en cuestión de poco tiempo apenas quedaban sesenta samuráis vivos.

La leyenda cuenta que Saigō, herido de bala, fue retirado del campo de batalla para cometer sepukku ayudado por uno de sus hombres, Beppu Shinsuke. Pero parece que la realidad es que fue alcanzado y murió en pleno combate y Beppu le cortó la cabeza para evitar que esta cayera en manos enemigas.

Beppu y los últimos samuráis, decidieron morir luchando, y cargaron contra el frente enemigo, muriendo todos por disparos de ametralladoras Gatling.

Con sus muertes acabó la Rebelión Satsuma.

Estatua de Saigō Takamori en el parque Ueno, en Tokio

La clase samurái fue completamente borrada y el ejército japonés se sirvió solo de reclutas, como cualquier otro ejército moderno. El Emperador, que sabía que la rebelión no era contra él, perdona a Saigō póstumamente en 1891.

 

 

1 comentario en “La Rebelión Satsuma, el fin de los samuráis”

  1. Bastante interesante este artículo referente a los famosos Samurais. Soy Adulto Mayoy, Periodista Jubilado, Semanalmente presento una columna en el Portasl Expedientes Secretos de la CDMX; desearía me autorizaran a transcribir artículos como el presente, en «Chispas#, título de mi colaboración, sin lucro alguno en virtud que no percibo compensación económica. Asimismo permitirme enviarles, por correo, mi trayectoria en el periodismo.
    Armando Santos (Seudónimo), Atte Adonay Somoza (Nombre real).

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