La Ofensiva de Nivelle, o como matarse por nada

Durante la Primera Guerra Mundial, con las posiciones completamente atascadas, el estado mayor francés fió su intento de romper las defensas alemanas al general Nivelle, en ese momento considerado el más capaz, para terminar mandando a sus hombres a una muerte que no cambió nada de nada el frente.

La situación en Verdún en 1916 está completamente en tablas, los dos bandos se dedican a perder cientos y cientos de hombres al día en unas trincheras castigadas por los bombardeos. El alto mando francés echa cuentas, tras tres meses de ataques llevan ciento noventa mil muertos frente a los ciento setenta mil alemanes por lo que decide hacer algunos cambios a ver qué pasa.

Al general Petáin, conocido por su prudencia, lo sustituye Robert Nivelle, recién ascendido y con fama de ser el más agresivo (traducción: al que menos le importan sus hombres) de todos los generales. Nivelle, haciendo honor a su fama se dedica a desperdiciar a unos miles más de soldados en Verdún para tomar un par de fuertes enemigos, una minucia para tanta muerte, pero todo un balón de oxígeno para el ego de Nivelle. Durante este tiempo se abre un nuevo frente para desatascar este, el del Somme, una nueva carnicería. Al final, tras ocho meses y un millón de muertos los dos bandos deciden abandonar la zona, tan destrozada que ni a día de hoy se ha recuperado.

El General Robert Nivelle

Los aliados siguen buscando un punto donde atacar a los alemanes y en la navidad de 1916 se idea un nuevo plan. Los alemanes parecen cansados, es hora de un ataque definitivo que rompa el frente. El elegido es Nivelle, que gusta tanto a franceses como ingleses (de madre inglesa, su abuelo luchó en Waterloo), y es nombrado comandante supremo de los aliados.

El plan de Nivelle es sencillo y audaz, un ataque directo y total con todas las tropas posibles, 44 divisiones (850000 hombres), contra un punto específico en Champaña, donde la trinchera alemana forma un saliente defendido solo por 9 divisiones. Nivelle está más que preparado, pero no cuenta con un factor muy importante, los alemanes conocen su plan, se han hecho con una copia del mismo gracias a sus fuerzas de inflitración.

Llegado el día del ataque los alemanes se retiran a su trinchera auxiliar, arrasando con todo para evitar que los aliados tengan donde refugiarse. La situación ha cambiado pero a Nivelle le da igual, él quiere su gloriosa batalla, por lo que, haciendo unos pequeños cambios, decide atacar la nueva posición alemana en un frente de 20 kilómetros, muchísimo mejor defendida y con 43 divisiones en ella. El gobierno francés entra en pánico, eso se parece mucho a Verdún y Somme, la vamos a volver a liar…, pero Nivelle los convence con su insistencia y seguridad, su plan sigue en marcha, en sólo dos días, asegura, tendrá las posiciones alemanas tomadas con apenas unos pocos miles de soldados muertos.

Ataque de la infantería francesa

El 16 de abril de 1917 se inicia el ataque, conocido como la Segunda Batalla de Aisne, tras un ataque de los británicos en otro punto como distracción, el grueso del ejército francés avanza. La noche anterior estuvo lloviendo y todo el frente esta embarrado, pero da igual, nadie va a parar a los franceses, es su día de gloria. Como tantas otras veces en esta guerra, primero dispara la artillería para barrer el frente y detrás de ella avanza la infantería. Los alemanes solo tienen que esperar en sus más que fortificadas posiciones y en cuanto los franceses llegan lo suficientemente cerca los acribillan con las ametralladoras, miles mueren en un momento.

Nivelle, que aún no termina de ver el fracaso de su plan, manda a su artillería que cree fuego de barrera delante de sus tropas para facilitar el avance, las coordenadas se dan mal, van tan ajustadas que caen encima de sus propias tropas. Cuarenta mil muertos, desastre total.

El pueblo de Soupir, destruido durante la ofensiva

Nivelle no se rinde, y al día siguiente manda un nuevo ataque con idéntico resultado. Pero aún así prueba un tercer ataque al día siguiente, lo mismo, más muertos franceses. Al final murieron unos ciento ochenta y siete mil franceses, de nuevo para nada.

El gobierno francés no aguanta más, ordenar parar el ataque, Nivelle es destituido y enviado a Argelia, jamás volverá a contar para nadie, la fama de incompetente lo perseguirá hasta su muerte en 1921.

*buena parte de la información está sacada del libro La Primera Guerra Mundial contada para escépticos, de Juan Eslava Galán. Os animamos a leer cualquiera de sus libros de historia, son verdaderas joyas.

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