La Guerra loca francesa

Entre 1485 y 1488 una parte de la nobleza encabezada por Luis II de Orleans intentaron derrocar a la regente, Ana de Francia. Este intento, por imposible, recibió el curioso nombre de la Guerra loca.

Luis XI de Francia se pasó toda su vida luchando contra sus nobles y a su muerte, siendo su hijo Carlos, futuro Carlos VIII, menor de edad, la situación se volvió bastante ingobernable para la regente, la hermana mayor de Carlos, Ana de Francia.

Luis II, Duque de Orleans tenía derechos al trono al ser primo del futuro rey y quería aumentar su poder consiguiendo la regencia, apoyado por los duques de Lorena y de Bretaña y otros nobles más, pero sus pretensiones fueron cortadas por los Estados Generales en 1484, así que lo intentó por otros medios al intentar secuestrar al joven rey, pero la regente estaba avisada y lo apresó junto a algunos seguidores. En 1485 Luis escapa a Orleans e intenta una sublevación con sus aliados de Bretaña, pero las tropas se mantienen leales a Ana de Francia y fracasa, pero Luis consigue refugiarse en Bretaña a la vez que el Duque de Bretaña, Francisco II, firma una tregua con París.

Carlos VIII
Carlos VIII

A mediados de 1486 entra en juego Maximiliano de Austria, que intentó la conquista del norte de Francia aliado con Bretaña, pero fue derrotado por las tropas reales, Luis de Orleans aprovechó el momento para escapar del control real y refugiarse de nuevo en Bretaña, pero el ejército francés volvió a salir victorioso, derrotando tanto a Maximiliano como a los bretones, que se tuvieron que replegar. Para 1487 tanto el rey como la regente estaban en Ancenis, desde donde planearon la toma de Bretaña.

En mayo de 1487 15000 soldados franceses entraron en Bretaña y derrotaron a todos los que se le pusieron por delante, en solo unos días cayeron numerosas ciudades y plazas fuertes, el duque bretón, Francisco II, huyó a Nantes, donde con unas fuerzas muy mermadas, preparó la defensa, y pese a su número inferior, pudo aguantar y levantar el asedio para después recuperar bastantes plazas, dejando la situación en un empate, parte del éxito de Francisco II pasa por ofrecer a su hija y heredera, Ana de Bretaña, como esposa a sus distinto aliados para ganarse su favor. Luis de Orleans consiguió apoyos extranjeros desde Castilla, Inglaterra y Austria, recuperando más posiciones.

Ana de Bretaña
Ana de Bretaña

Pero los rebeldes no supieron manejar su ventaja (estaban muy ocupados decidiendo quien se quedaba con Ana de Bretaña) y para marzo de 1488 el ejército real volvió con toda la fuerza, Francisco II intentó reunir a sus fuerzas en Rennes, pero estas llegaron demasiado despacio, mientras que el ejército, reforzado con mercenarios y  artillería italiana y suiza iba derrotando ciudad tras ciudad. Francisco II intentó llegar a un acuerdo, pero pronto se rompieron las negociaciones y el ejército real siguió avanzando, consiguiendo que cayeran hasta las plazas mejor fortificadas, para cuando se reunieron todas las tropas ducales en Rennes era demasiado tarde.

Todo se resolvió el 28 de julio en la batalla de Saint-Aubin-du-Cormier, donde unos 11500 soldados, formado por diversos contingentes y fuerzas,  se enfrentaron a un mejor organizado ejército francés de 15000 hombres. La batalla duró 4 horas, hasta que el frente bretón se rompió, provocando su desbandada, murieron unos 6000 bretones frente a 1500 franceses, la derrota fue total, Luis II y otros rebeldes fueron apresados.

Francisco II fue obligado a firmar el tratado de Verger, por el que quedaba supeditado al rey francés, al firmar que el ducado pasaría a manos del rey si no había un heredero varón. Francisco II muere poco después al caerse de un caballo, y el ducado pasa a manos de su hija Ana, que es obligada a casarse con Carlos VIII, que ya era mayor de edad, a pesar de que se había casado con Maximiliano de Austria unos años antes, pero los franceses obviaron el matrimonio y Ana, a su pesar, pasó a ser la reina consorte de Francia, aunque jamás se llevaría ni medio bien con su esposo.

Luís II de Orleans, XII de Francia

Luís II de Orleans, XII de Francia

Pero Carlos VIII muere en 1498 al golpearse con el dintel de una puerta, e ironías del destino, todos sus hijos con Ana de Bretaña habían muerto de niños, por lo que el trono recayó en el siguiente familiar real varón disponible, nada menos que Luis II de Orleans, que había sido perdonado por el rey unos años antes, que se convirtió en Luis XII de Francia y se casó con Ana de Bretaña, que ya no se libraría del control francés nunca.

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