La fallida Rebelión Irlandesa de 1641

En 1641 los continuos conflictos entre los nativos irlandeses católicos y los colonos ingleses protestantes derivaron en una guerra entre los dos bandos por el control de la Isla Esmeralda.

A mediados del siglo XVII en Gran Bretaña se estaba liando una buena, las continuas peleas entre Carlos I y el Parlamento provocaron una situación tan hostil en las islas que en Irlanda se tradujo en una guerra entre los irlandeses nativos, muy despreciados por los ingleses hasta el punto de apenas considerarlos personas, y los colonos ingleses y escoceses, tanto los nuevos, que colonizaron tierras expropiadas a la fuerza a nobles irlandeses contrarios a la corona, como los descendientes de los más antiguos de la época normanda. De facto, Irlanda era un estado partido en dos desde hacía demasiado tiempo.

Además de los conflictos colonizadores, estaban los religiosos, los irlandeses eran mayoritariamente católicos y el resto anglicano, provocaba un ambiente difícil de superar. Para rematar el problema, los ingleses, que siempre demostraron mucho tacto con sus colonias…, dominaban el parlamento irlandés, despojando a los nativos de cualquier resquicio de legalidad.

El mapa muestra el reparto de tierras entre los colonos

La rebelión empezó en octubre de 1641 en el Úlster, una de las zonas más intensamente colonizadas. Al principio fue un acto de un grupo de terratenientes irlandeses que buscaban no perder más poder y dinero y apenas consiguieron tomar alguna fortaleza valiéndose del factor sorpresa, pero parte de ellos fueron arrestados antes de que pudieran siquiera empezar, vamos un auténtico desastre. La respuesta inglesa fue brutalmente represiva, no sólo hacia los rebeldes, sino contra toda la población católica de la isla en general. El mal uso de la fuerza y su desproporción por parte de los ingleses provocó que el pueblo, ya bastante harto de los desmanes de los colonos en general, se levantara en armas, ocasionando linchamientos de colonos y saqueos en sus tierras.  

Miles de colonos ingleses murieron durante la revuelta, la situación se desmadró tan rápido que nadie la pudo controlar y la violencia sólo aumentó y aumentó. Durante los primeros meses de la rebelión, en los que murieron unas 4000 personas (llegando a unas 12000 al final del conflicto) se sucedieron las matanzas ocasionadas por las turbas de campesinos, algunas por parte de los colonos y del ejército inglés en represalia. No se respetó nada, ni a los que se rendían ni a las mujeres y niños en muchos casos. Pasó de todo, se mató de todas las formas posibles, se cometieron todo tipo de desmanes , el odio acumulado durante años y años estalló en una orgía de muerte.

Grabado de Wenceslaus Hollar sobre la Rebelión, al igual que la foto de portada

La violencia siguió durante los seis meses siguientes. Para 1642 el Parlamento y el rey inglés, Carlos I, ya había empezado a tomar medidas y la gran mayoría de los colonos se habían organizado para luchar contra los rebeldes irlandeses, que controlaban una buena parte del país. A las milicias reclutadas por los ingleses, se sumó el ejército enviado por Carlos I, la situación se tornó muy complicada para los irlandeses, pero el inicio de la Guerra Civil entre el Parlamento Inglés y Carlos I, que llevaban ya demasiados años de mutua desconfianza y hostilidad, provocó que la mayoría de los efectivos fueran desalojados de la isla, dando un respiro a los irlandeses.

Carlos I por Anton van Dyck

Los irlandeses aprovecharon para unificar fuerzas, formando el gobierno de la Irlanda Confederada, que controlaba dos tercios de la isla, a excepción del Úlster, Munster y Leinster. El nuevo gobierno, formado por nobles, deshinchó el afán destructor del pueblo, lo que a la postre sería su ruína, e intentó pactar con Carlos I, mientras este combatía con el Parlamento Inglés, pero el rey nunca les ofreció demasiado por su lealtad, hasta que empezó a perder terreno en la guerra, momento en el que les pidió ayuda en 1643, pactando un alto el fuego entre ellos y el envío de algunas tropas en su ayuda, pero bastante tenían en la isla con los refuerzos que le llegaban a los colonos desde Escocia para mandar más tropas.  Los irlandeses consiguieron el apoyo del Papa Inocencio X, pero al final, para 1647, empezaron a perder terreno ante las fuerzas inglesas. La Confederación se empezó a romper en dos bandos enfrentados, cosa que aprovecharon los ingleses en 1649, tras la caída y el exilio de Carlos I y el alzamiento de Cromwell como nuevo señor de Inglaterra. Este mandó un nuevo ejército que aplastó definitivamente a los irlandeses, acabando tanto con ellos como con sus instituciones, la mayoría de los rebeldes murieron.  Irlanda tardaría años en volver a intentar algo parecido.

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