La expedición perdida de Franklin

John Franklin era un experto explorador cuando decidió emprender un nuevo viaje en 1845 para explorar el Paso del sudoeste, todo salió mal y la expedición entera murió, se tardarían años en saber que fue de ellos y como fueron sus agónicos últimos momentos.

Desde hacía años el Ártico estaba de moda, decenas de expediciones, algunas con más suerte que otras, habían ido descubriendo los secretos del Polo Norte, pero quedaba por completar el Paso del noroeste, y el Parlamento inglés decidió que había que una nueva expedición.

Tras mucho pensarlo, el mando de la misma recayó en el capitán sir John Franklin, al que se le cedieron los barcos HMS Erebus y HMS Terror, que ya habían servido en el polo sur.

John Franklin

La expedición zarpó el 19 de mayo de 1845 con una tripulación con muy pocos veteranos en este tipo de empresas. En agosto fueron vistos en la Bahía de Baffin, el estrecho que separa el mar Ártico del Atlántico.

A partir de aquí, todo lo que se sabe es debido a las investigaciones posteriores. Los 129 hombres de la expedición tuvieron que sobrevivir malamente durante los siguientes dos inviernos, atrapados sus barcos en el hielo, y alimentándose de las, afortunadamente, muchas reservas llevadas.

Franklin murió en 1847 junto a muchos de sus hombres, los supervivientes intentaron llegar a pie hasta Canadá, lo pasaron realmente mal, intentaron llegar por todos los medios, pasaron de campamento a campamento hasta que nadie logró sobrevivir…

Pronto la expedición se convirtió en un gran misterio. En 1848 los ingleses enviaron las primeras misiones de rescate, para 1850 se empezaron a encontrar las primeras pistas. En 1854, John Rae, un explorador escocés, tras hablar con units locales, encontró pruebas de la muerte de un grupo de 40 miembros de la expedición que murieron de hambre cerca del Río Back, al año siguiente una nueva expedición confirmó la historia y encontró nuevos restos.


Forjaron el último vínculo con sus vidas: HMS’ Erebus ‘y’ Terror ‘, 1849-1850 cuadro de W. Thomas Smith

El Parlamento inglés no quiso saber más y los dio por fallecidos, tuvo que ser la esposa de Franklin la que consiguió que una nueva expedición saliera en su búsqueda, esta, en 1859 encontró nuevas pruebas del terrible destino de la Expedición Franklin, encontraron unos papeles escritos por los oficiales donde se describía como los barcos se había quedado atrapados en el hielo durante año y medio antes de ser abandonados y la muerte de los 24 primeros miembros, entre ellos Franklin, además encontraron los primeros cadáveres.

Las siguientes expediciones hasta 1880 solo confirmaron lo que ya se sabía, toda la expedición murió de hambre y frío en medio del hielo. El interés por Franklin y sus hombres empezó a decaer.

En la década de los 80 del siglo pasado se enviaron nuevas expediciones científicas para investigar de nuevo lo pasado, gracias a las nuevas técnicas usadas se supo que muchos hombres sufrieron escorbuto, algo bastante lógico, y que se llegó a caer en el canibalismo, algo que ya habían insinuado otras expediciones en el pasado, pero se encontró también algo que no se esperaba, altos niveles de plomo en los cuerpos. Esto intrigó a los investigadores, que tras examinar muchos restos y objetos encontrados llegaron a la conclusión que muchos de los expedicionarios sufrieron intoxicación por plomo a altos niveles, bien por las latas de conservas mal selladas con plomo que hizo que este entrara en los alimentos o bien por el uso de agua contaminada con plomo en los propios barcos. Durante los siguientes años se hicieron muchas más expediciones, con resultado dispar encontrándose algunos objetos y restos más y pudiendo exhumar algunos cadáveres enterrados en el hielo, la conclusión de todo esto fue la misma, una muerte horrible para toda la expedición.


Tumbas de tres de miembros de la expedición de John Franklin en la isla Beechey

Pero no fue hasta los últimos años, en 2014 y 2016 cuando por fin se encontraron a los dos barcos perdidos, el HMS Erebus y el HMS Terror.

La Expedición Perdida de Franklin, fue la última (sin contar sus intentos de rescate) gran expedición al Polo Norte y que sirvió para poner fin a años de exploraciones, casualmente, su búsqueda terminó por despejar las incógnitas sobre la última región inexplorada en el norte.

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