La desastrosa expedición a Sicilia

Durante las Guerras del Peloponeso entre Esparta y Atenas, esta última, envalentonada, decidió intentar la invasión de Sicilia, la expedición fue un fracaso tan grande que aceleró el final del dominio ateniense en Grecia.

En el 421 a.c. la Guerra del Peloponeso estaba en un interludio por la paz firmada entre Esparta y Atenas que devolvía la situación a antes de la guerra, pero con grandes pérdidas, sobre todo para Atenas, que sufrió una epidemia de peste o fiebre tifoidea que arrasó la ciudad, matando, entre otros muchos a Pericles, el gran líder ateniense que llevó a la ciudad a su esplendor.

En el año 416 a.c. llegaron a Atenas unos enviados de Segesta, una ciudad de Sicilia que buscaban aliados para su guerra con las ciudades de Selinunte y Siracusa. Los segestanos ofrecieron un enorme tesoro por la participación ateniense. Los ciudadanos, ávidos de nuevas conquistas, hicieron oídos a la propuesta, y en la democrática Atenas, estos tenían la última palabra. Los generales Alcibíades y Nicias, en este momento dos de las personalidades más importantes de la ciudad, se enfrentaron con posiciones completamente ambiguas, Alcibíades estaba encantado con la posibilidad de lograr nuevamente la gloria, por su parte Nicias prefería mantenerse a la expectativa y no embarcarse en locas aventuras mientras los espartanos siguieran siendo un peligro. Al final el pueblo apoyó a Alcibíades, y lo nombraron uno de los estrategos, junto con Lámaco y Nicias, que a pesar de no estar de acuerdo no se negó a ir.

Representación de Alcibíades por François-André Vincent

Se construyó una nueva flota de 134 trirremes y 130 transportes que llevarían a 27000 hombres a Sicilia, 5000 de ellos eran hoplitas. La noche antes de partir ocurrió un incidente de lo más extraño, posiblemente fue algún tipo de estratagema política de alguno de los dos bandos, pero nunca quedó claro el por qué, lo que ocurrió fue que todos los hermai, las estatuas que daban buena suerte a la misma, habían sido mutiladas, cosa que para los supersticiosos atenienses era algo terrible. Se acusó a Alcibíades, pero se le dejó marchar  hasta que se celebrase el juicio.


La ruta que siguieron los atenienses

En junio del 415 a.c. llegaron a Sicilia y enseguida se enteraron que Segesta les había mentido y que no tenían el dinero suficiente para pagarles, mientras los atenienses parlamentaban que hacer, un barco llegó buscando a Alcibíades para llevarlo a casa para que fuera juzgado, este se marchó en él, pero en cuanto pudo se escapó refugiándose en Esparta, una tierra más afín para sus ideas oligarcas, por esto se le declaró culpable y se declaró su sentencia de muerte en ausencia.

Mientras tanto en Sicilia, los atenienses seguían sin decidirse y Siracusa los atacó, la batalla no fue nada decisiva y los atenienses se refugiaron en la ciudad aliada de Catania para pasar el invierno. Mientras se esperaba la primavera, Siracusa mejoró sus defensas y tropas y pidió ayuda a Corinto y Esparta, donde Alcibíades instó a los espartanos a ayudar a los enemigos de sus antiguos compatriotas. Por su parte los atenienses pidieron ayuda a Cartago y Etruria y consiguieron algunos refuerzos más de Atenas.

En cuanto llegó el buen tiempo los atenienses atacaron por sorpresa, consiguiendo rodear la ciudad de Siracusa y empezando a montar un enorme muro para encerrarlos dentro, pero los siracusanos hicieron lo propio, montando un muro defensivo para cortar el de los atenienses, se sucedieron los combates donde los atenienses se impusieron, pero en ese momento llegó el general espartano Gilipo(única ayuda militar espartana), que reclutó un ejército y lo lanzó contra el punto más débil de la muralla ateniense, consiguiendo liberar la ciudad, en uno de estos ataque murió el general Lámaco. Con este nuevo empate los atenienses se retiraron, Nicias mandó un informe a Atenas explicando que su situación era de lo más apurada, con su flota hecha trizas, casi sin víveres y sin refuerzos, poco podrían aguantar en Sicilia.


Dibujo de Nicias por Joachim von Sandrart

En julio del 413 a.c. llegaron los refuerzos atenienses, 73 trirremes, 5000 hoplitas y 3000 arqueros. Nicias, muy enfermo, dejó el liderazgo a un nuevo general, Demóstenes, este, al analizar la situación se dio cuenta de que era imposible seguir, los hombres estaban extenuados y enfermos e intentó reorganizarse para volver a Atenas, pero Gilipo se enteró y atacó por mar, bloqueando a la flota ateniense. Esta intentó un ataque desesperado y fue despedazada por sus enemigos.

Sin flota, Nicias y Demóstenes intentaron llegar a Catania por tierra, pero fueron alcanzados por los siracusanos y obligados a rendirse tras una enorme masacre. Tanto Nicias como Demóstenes fueron ejecutados allí mismo.

En Atenas no se creían las noticias que le llegaron por mar, la pérdida era total, 9000 hoplitas y 25000 marineros muertos dejaban a la ciudad casi sin defensas. Pronto empezaron las traiciones de sus aliados y los problemas internos. Esto sería el principio del fin de Atenas.

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