La batalla de Talas, la lucha por el control de Asia central

En el año 751, el Califato Abasí se enfrentó en una enorme batalla a la China de la Dinastía Tang. La victoria árabe supuso el fin de la expansión china hacia el oeste y el sometimiento de la zona al control musulmán durante siglos.

Desde que accedieron al poder en el 618, la Dinastía Tang fue un ejemplo de edad de oro en Asia, y gracias a eso pudieron aumentar sus fronteras, sobre todo hacia el Oeste.

Ahí chocaron primero con el Imperio Tibetano  y después con el Califato Abasí, que buscaba reafirmar su poder en la zona tras derrocar a la dinastía Omeya el año anterior.

Ya con anterioridad, las dinastías anteriores de los imperios, la Han por China y los Omeyas por el Califato, ya se habían encontrado por la zona en distintas ocasiones y se habían enfrentado en algunas batallas, pero el control de la zona seguía estando muy disputado.

Máxima expansión de la Dinastía Tang

Los abasís, a pesar de que anteriormente también habían tenido problemas fronterizos con ellos, consiguió una alianza con los tibetanos, ya que estos llevaban mucho más tiempo luchando contra los chinos.

Los dos imperios buscaban controlar la zona circundante al río Syr Darya, que actualmente recorre Uzbekistán, Tayikistán y Uzbekistán hasta desaguar en el Mar de Aral.

Las dos fuerzas se encontraron cerca del valle del río Talas, al norte del Syr Darya, en lo que hoy sería una zona dentro de Kirguistán, en julio del 751.

La zona que ocupa el río Syr Darya

Los Omeyas y sus aliados llegaron a la batalla siendo entre cien mil y doscientos mil (las crónicas de ambos lados dan números muy dispares, y aún la cifra más baja se pone en duda), que incluían las fuerzas del Imperio tibetano y de los turcos aliados de los árabes.

Por su parte los Tang se presentaron con, entre diez mil y cien mil soldados (aquí pasa exactamente lo mismo que con las cifras anteriores, aunque la cifra más pequeña es posiblemente la real) y apoyados por veinte mil mercenarios carluncos, una tribu nómada turca de la zona.

A pesar de que los números cambian mucho, lo que parece claro es que los abasís tenían una clara superioridad numérica.

La derrota china fue total, pero por la traición de los carluncos, que durante el combate se pasaron de bando y atacaron a los chinos por el flanco mientras que los abasís los atacaron de frente, provocando una matanza enorme.

De todos los soldados chinos, sólo consiguieron sobrevivir unos 2000, que consiguieron escapar del combate junto a sus mandos intactos, ya que supieron ver que la derrota era clara y escaparon.

Aún así, en la posterior persecución, los Tang tuvieron la predisposición suficiente para defenderse del hostigamiento abasí, provocándoles muchas pérdidas.

A pesar de la derrota, a los Tang aún les quedaban fuerzas para seguir luchando y pronto empezaron a armar un nuevo ejército para volver a tomar la zona, pero el estallido de la Rebelión de An Lushan en el 755 provocó que tuvieran que concentrar todas sus fuerzas en el interior del país, haciendo imposible que pudieran mandar tropas fuera.

Mientras tanto, el Califato abasí se aprovechó de su victoria y, sobre todo, los problemas posteriores chinos, para afianzarse en la zona.

Máxima expansión del Califato Abasí

Gracias a esto, el islam se fue extendiendo por los pueblos túrquicos de la zona. Y poco a poco, la zona de Asia Central, hasta ahora una mezcolanza de cultura persa, india y china y donde imperaba el budismo, se fue convirtiendo en una región muy islamizada, convirtiéndose en la cultura predominante de la zona que llega hasta hoy en día.

Y aunque de esto no haya pruebas claras y se crea que es una leyenda, se cuenta que gracias a la captura de prisioneros chinos, el secreto de la fabricación del papel pasó a los árabes, que lo traerían con los años hacia el oeste.

 

 

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