La Batalla de Rande

El 23 de octubre de 1702 dentro de la Ría de Vigo se produjo un enfrentamiento entre las naves anglo-holandesas y las hispano-francesas por el tesoro que estas últimas llevaban.

En plena Guerra de sucesión española, la Flota de Indias que otras tantas veces había salido de América era esperada con ansia. La flota, a la que le costó años salir por la crisis dinástica, llevaba un importante tesoro que bien podría servir para pagar muchos costes de guerra.

Pero la situación era bastante complicada, con la guerra en ciernes, las escuadras inglesas y holandesas plagaban el océano y querían capturar a la flota, por lo que los franceses decidieron ayudar a los españoles a traer el tesoro.

La flota, compuesta por unos 20 barcos españoles y otros tantos franceses como escolta, partió de La Habana el 11 de junio, y durante la travesía recibió la información de que una gran flota anglo-holandesa los esperaba a resguardo del Cabo de San Vicente.

Moneda de la Reina Ana donde se hace referencia a Vigo

El almirante español, Manuel de Velasco y Tejada, y el francés, François Louis de Rousselet, Conde de Châteaurenault, decidieron cambiar la ruta y refugiarse en Vigo el 21 de septiembre, cuya ría era un refugio natural.

Nada más llegar a la ensenada de San Simón, se empezó a preparar la descarga de la plata para transportar toda la que se pudiera por tierra. Gaspar Antonio de Zúñiga Enríquez, Príncipe de Barbazón,  gobernador de Galicia, se afanó en mejorar las pocas defensas que tiene la ría, mientras la flota se sitúa en posición defensiva por si es detectada por el enemigo.

A principios de octubre, mientras siguen las labores de defensa y descarga, la flota anglo-holandesa descubre el escondite y se prepararon para atacar.

El 22 de octubre llegó la mucho más grande flota anglo-holandesa al mando del almirante George Rooke, sobre unos 50 barcos, y pronto se dieron cuenta de las debilidades de la defensa. Ellos tenían muchos más hombres que los defensores y muchos más barcos.

Batalla de la Bahía de Vigo por Ludof Bakhuizen

Al día siguiente, el 23 de octubre, holandeses e ingleses asaltaron las defensas terrestres, que consiguieron tomar con relativa facilidad dado su abrumador número y al hecho de que eran soldados profesionales contra milicianos.

Después de eso, los barcos entraron en la ría y se produjeron los primeros combates navales. Pronto los primeros barcos franceses que defendían la entrada a la ría, mucho más pequeños y con menos cañones, quedaron fuera de combate, algunos llegando a explotar.

A los barcos del interior no les fue mucho mejor, mal armados y con pocos hombres, apenas pudieron resistir el envite de holandeses a ingleses.

El Conde de Châteaurenault, sabiendo que la derrota era inevitable, ordenó que se incendiasen todos los barcos que se pudiera para evitar que cayeran en manos enemigas.

En total, y en medio de una victoria abrumadora, los ingleses y holandeses consiguieron capturar unos 17 barcos, de los que perdieron parte en la travesía de vuelta al estar en muy mal estado.

Durante los siguientes días, tanto holandeses como ingleses se dedicaron al pillaje en las poblaciones cercanas, que se defendieron como pudieron, y sobre todo, intentaron recuperar todo lo que valiese la pena y arreglar sus naves y las enemigas capturadas.

Monumento a los galeones de Rande en Vigo. By CarlosVdeHabsburgoOwn work, CC BY-SA 4.0, Link

El 6 de noviembre abandonaron la Ría de Vigo. Durante la salida, una de las presas, el barco español más grande capturado, posiblemente Nuestra Señora de los Remedios, se hundió junto a su tesoro frente a las Islas Cíes al chocar contra una roca.

Aunque las pérdidas fueron totales, a los franceses se les pagó por sus pérdidas, y la flota española estaba compuesta por barcos viejos y poco fiables, además gran parte de la plata se consiguió desembarcar en los días anteriores, a pesar de la leyenda que habla de los tesoros perdidos bajo el fango de la Ría de Vigo.

Esta leyenda la usaría Julio Verne para su libro 20.000 leguas de viaje submarino.

Al final, aunque fue una gran victoria, no reportó grandes beneficios a ingleses y holandeses.

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