La batalla de la Esclusa, el principio de la Guerra de los Cien Años

En 1340, Eduardo III de Inglaterra decidió hacer valer sus derechos sobre el territorio francés y preparó un desembarco, en Sluys encontró el sitio perfecto, pero allí lo estaban esperando los franceses, el resultado de la batalla…

Tras los acontecimientos de la Torre de Neslé y el inicio de una nueva dinastía en Francia, el rey de Inglaterra, Eduardo III no quedó muy contento, sabía que tenía derecho al trono, era nieto del rey francés Felipe IV, además el nuevo rey francés, Felipe VI decidió tomar Gascuña, uno de los pocos territorios que le quedaban a los reyes ingleses en territorio francés, así que Eduardo III decidió atacar y tomar lo que creía suyo.

El rey consiguió reunir unas 150-200 naves con unos cuarenta mil hombres a bordo, y buscó un lugar donde poder desembarcar a su enorme ejército, y lo encontró en la Bahía de Sluys, o L’Écluse. Además la bahía estaba cerca del camino real que llevaba a París. Pero Felipe VI se enteró de sus planes al interceptar una carta de Eduardo a su hijo, el Príncipe Negro, y también reunió una flota en el mismo lugar para interceptarlo.

Eduardo III en una representación del siglo XVIII de autor desconocido

El 23 de junio, con la flota inglesa cerca, los exploradores informaron a Eduardo III que una gran flota francesa estaba anclada en la bahía, además ahí se enteró de que ayudando a los franceses estaban los normandos, enemigos declarados suyos que le habían robado su barco insignia, el Christopher, hacia poco.

Eduardo, que comandaba él mismo el ejército, tenía ganas de pelea y se preparó para atacar. En cambio los franceses no compartían el mismo espíritu. Egidio Boccanegra, líder de las galeras genovesas que ayudaban a los franceses quería luchar a mar abierto, ya que la bahía se le hacía pequeña, en cambio el condestable francés, Nicolás Béhucet, quiso mantener a la flota junta en la bahía para no dejar un punto donde los ingleses pudiesen desembarcar.

Los barcos ingleses por James William Edmund Doyle

El 24 de junio Eduardo entró con su flota en Sluys, formando las naves, que eran sobre todo cocas y transportes, en dos líneas, frente a las tres o cuatro líneas francesas, casi todo galeras, que además unieron sus barcos para crear grandes plataformas flotantes donde luchar.

En la Edad Media, sobre todo antes de la introducción de los cañones y bombardas, las batallas marinas eran muy parecidas a las terrestres, se luchaba cuerpo a cuerpo, asaltando las naves enemigas y con los arqueros disparando en retaguardia, con los barcos más grandes delante, flanqueados por transportes llenos de soldados.

Los ingleses, con su rey al frente, empezaron atacando y pronto las dos líneas chocaron, luchando cuerpo a cuerpo en las cubiertas de los barcos. Al poco de empezar los ingleses capturaron su antiguo barco, el Christopher, ahora buque insignia francés. El combate duró todo el día.

A pesar de la paridad de las fuerzas, los ingleses tomaron ventaja, quizás porque sus barcos tenían castillos más altos desde donde los arqueros ingleses, mucho más letales que los ballesteros franceses, podían disparar mejor y terminaron ganando terreno mientras hundían barcos franceses y sus hombres morían por cientos. Además, la táctica francesa de mantener sus naves unidas fue contraproducente, ya antes de la batalla, por los cambios de mareas, algunos barcos quedaron enredados, siendo presa fácil, y al estar unidos, los ingleses podían pasar con facilidad de unos a otros.

La batalla por Peter Dennis

La victoria inglesa fue aplastante, los franceses perdieron a la flota casi por completo, unos veinte mil hombres murieron, y el condestable fue capturado y ahorcado del palo mayor. El genovés Boccanegra, que se había negado a atar sus barcos y que era bastante mejor marinero que el resto, no sólo escapó del combate con vida, sino que incluso capturó y se llevó con él dos buques ingleses.

Los ingleses, que también tuvieron cuantiosas bajas, tanto humanas como materiales, pudieron desembarcar e ir a por los restos del ejército francés. Eduardo consiguió una cabeza de playa desde donde atacar y, sobre todo, una gran ventaja sobre los franceses, que tardaron en poder reaccionar, siendo Sluys la primera de las tres grandes victorias inglesas en la Guerra de los Cien años, siendo las otras Crecy en 1346 y Poitiers en 1356.

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