La Batalla de Jutlandia, la gran batalla naval

La Batalla de Jutlandia fue el mayor  enfrentamiento naval entre los barcos británicos y alemanes en la Primera Guerra Mundial y el mayor enfrentamiento naval entre acorazados, que acabó en un empate técnico.

Conforme avanzaba la guerra, los alemanes cada vez tenían más y más problemas, tenían una buena flota, pero, salvo sus submarinos, esta estaba resguardada en los puertos, ya que la superioridad en el mar estaba del lado británico, que contaba con muchos más barcos.

El plan alemán era sencillo, buscaba aislar pequeñas flotas enemigas atrayéndolas mediante engaños para poder destruirlas con sus submarinos y sus cruceros de batalla.

Con lo que no contaban es que los británicos tenían los códigos de radio alemanes desde hacía un tiempo y conocían esta información.

El 30 de mayo de 1916, el vicealmirante alemán Franz Von Hipper partió con su escuadra para interceptar a la del almirante británico sir David Beatty y conducirla hasta la posición donde se encontraba la gran flota del vicealmirante Reinhard Scheer, para provocar un movimiento envolvente y acabar con ella.

Pero Beatty conocía de antemano el plan y en cuanto vio a la flota alemana puso rumbo hacia la posición donde estaba el almirante sir John Jellicoe con su Gran flota, que había partido esperando este combate.

Los 4 almirantes implicados. De arriba a abajo y de izquierda a derecha: David Beatty, John Jellicoe, Franz von Hipper y Reinhard Scheer.

Mientras Beatty retrocedía buscando a Jellicoe, con las dos flotas alemanas detrás de él intentando interceptarlo.

Tanto los alemanes como los británicos hicieron fuego en distintas ocasiones mientras se perseguían, intentando ganarse la posición unos a otros. Los alemanes consiguieron provocar bajas a los británicos casi desde el principio.

Al final, el 31 de Mayo sobre las 18:30, se encontraron frente a frente las dos flotas enemigas, dispuestas a un combate enorme.

151 buques británicos, muchos de ellos embarcaciones ligeras, contra 99 barcos alemanes. Los acorazados, sobre todo los tipo dreadnought, eran la fuerza principal y más poderosa en ese momento.

Por parte británica se desplegaron 28 acorazados, 9 cruceros de batalla, 8 cruceros acorazados, 26 cruceros ligeros, 78 destructores, 1 minador y 1 portahidroaviones.

Los alemanes desplegaron 16 acorazados, 5 cruceros de batalla, 6 pre-dreadnought, 11 cruceros ligeros y 61 torpederos.

Acorazados británicos de la Gran Flota

 

Los británicos contaban con más barcos, sobre todo buques ligeros, y más potencia de fuego total, pero los alemanes contaban con mejores protecciones en sus barcos.

Y mientras se hacía de noche en el Mar del Norte empezó una enorme batalla.

En este tipo de batallas, los barcos se dividían por escuadras que solían ir en pequeñas columnas paralelas con mucha maniobrabilidad para no perder de vista a sus barcos para recibir las señales, que se solían hacer aún con banderas o luces.

Aunque con menos barcos, los alemanes demostraron tener más puntería y consiguieron hacer mucho daño a los británicos, pero estos, apoyándose en su superioridad numérica consiguieron mantenerse en combate.

Los británicos perdieron 14 barcos, 4 cruceros de batalla (HMS Indefatigable, HMS Queen Mary, HMS Invincible y HMS Tipperary), 3 cruceros acorazados, y 7 destructores. Tuvieron más de 6000 bajas entre sus marineros.

Los alemanes en cambio perdieron 11 barcos, 1 crucero de batalla (SMS Lützow), 1 pre-dreadnought (SMS Pommern), 3 cruceros ligeros y 5 torpederos. Perdieron poco más de 2500 hombres durante la batalla.

Fotografía del momento en el que el HMS Queen Mary explota

Al final, y tras unas horas de ataques, los alemanes habían conseguido hundir más barcos enemigos, su armamento y su puntería resultaron ser mucho mejores que las británicas, pero no les valió de mucho, los británicos mantuvieron la posición y evitaron que los alemanes pudieran superarlos o aislarlos.

Aunque los alemanes habían causado más bajas y habían sufrido menos, llegó un momento en el que se dieron cuenta de que no iban a poder ganar, por lo que decidieron retirarse.

Los británicos, con muchas bajas y muchos barcos castigados, además de los hundidos, seguían allí tras la retirada alemana.

El resultado fue un empate con sabor a derrota alemana, estos demostraron que eran muy competentes, pero no pudieron con la Royal Navy, que se quedó con el control del mar, desde entonces los barcos alemanes no volvieron a salir de sus puertos hasta acabar la guerra.

Aunque muy sufrida, el resultado de la batalla fue mejor para los británicos, que mantuvieron su posición de poder y forzaron aún más las ya de por si débiles líneas de avituallamiento alemanas.

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