La Batalla de Gettysburg, el principio del fin de la Guerra de Secesión

Tras un victoriosa ofensiva, el ejército confederado del general Lee se encontró con el unionista en el pequeño pueblo de Gettysburg. Allí, durante tres días, estalló una carnicería que acabó con victoria del norte y el fin del avance sureño.

Desde muchos años antes de empezar la guerra, las enormes diferencias entre los estados norteños, más industrializados, y los sureños, más tradicionales y esclavistas, enrarecía la convivencia en el país.

Tras muchos encontronazos y problemas entre los dos bloques, la elección de Abraham Lincoln, un republicano moderado opuesto a la esclavitud, provocó la rebelión de algunos estados del sur y la consecuente creación de los Estados Confederados de América y el inicio de la Guerra de Secesión en 1861.

La Unión consiguió ahogar económicamente con un bloqueo naval a los estados confederados. Pero el ejército del Sur, con el general Robert E. Lee a la cabeza, consiguió buenas victorias contra el Norte, llegando a plantear una invasión a los territorios de la Unión.

Fotografía de Robert E Lee. https://commons.wikimedia.org/

Durante este avance victorioso hacia el norte, se encontró con el ejército unionista que dirigía el general George G. Meade cerca de la pequeña población de Gettysburg en Pensilvania.

El ejército de los Estados Unidos contaba con unos ochenta y tres mil hombres, frente a los setenta y cinco mil con los que contaban los confederados. Pero Lee había demostrado en numerosas ocasiones que era capaz de ganar en inferioridad numérica.

Fotografía de George G. Meade. https://commons.wikimedia.org/

El 1 de julio de 1863 se inició el combate.

La batalla comenzó en las primeras horas del 1 de julio como una pequeña escaramuza entre la caballería avanzada de la Unión y dos brigadas de los confederados. Poco a poco se fueron sumando más tropas, que se fueron dispersando por la zona empezando combates en todo el frente, con desigual fortuna para unos y otros.

Tras un día de luchas, los norteños se retiraron de sus posiciones. Sólo ese día se perdieron más de trece mil vidas, con más pérdidas por parte del sur, que pagó muy caro mantener su avance.

Al día siguiente ya habían llegado a la zona prácticamente todas las tropas de los dos ejércitos, que se colocaron paralelas, intentando usar las colinas cercanas y la orografía de la zona para posicionarse.

De nuevo fueron los confederados los que atacaron, primero sobre el flanco izquierdo de los unionistas, que lo pasaron francamente mal para mantener las posiciones. Meade tuvo que mandar una y otra vez refuerzos a la zona, muy castigada por la artillería enemiga, para evitar que el flanco se desintegrara.

Con el ataque al flanco izquierdo muy avanzado, parte de las tropas confederadas atacaron el flanco derecho, muy mermado para reforzar el izquierdo. A pesar de todo allí las defensas eran sólidas y los confederados también fracasaron en su ataque.

La Primera Infantería de Minnesota defendiéndose el segundo día de batalla, por Don Troiani. https://commons.wikimedia.org/

El segundo día acabó también con muchísimos muertos por los dos lados.

El tercer día empezó como el anterior, Lee envió de nuevo a sus tropas contra los flancos unionistas que no dio resultado alguno.

Quizás ya un poco desesperado, el general Lee ordenó un cambio en sus planes. Preparó una enorme carga contra el centro de la línea defensiva enemiga para intentar romperla y ganar la batalla.

El ataque comenzó con un gigantesco ataque de artillería, pero que dio poco resultado, ya que los unionistas estaban bien pertrechados.

Tras eso, Lee hizo avanzar a sus tropas por campo abierto. Doce mil quinientos hombres tuvieron que marchar más de un kilómetro bajo un intenso fuego enemigo de artillería y fusilería.

El ataque estaba encabezado por el general James Longstreet, y uno de sus comandantes, George Pickett, que lideró el asalto, sería el que le daría el nombre al ataque, conocido como la Carga de Pickett.

Meade había predicho que Lee iba a atacarlos por el centro, por lo que estaba muy preparado para defenderse.

El ejército confederado avanzó en línea, como era habitual en la época, en un frente de más de un kilómetro, avanzando dificultosamente entre los obstáculos y los disparos.

El avance fue brutal y muchas divisiones fueron diezmadas o completamente aniquiladas.

Uno de los momentos de la Carga de Pickett. https://commons.wikimedia.org/

Aún así algunas tropas llegaron hasta la línea enemiga, pero tras capturar la posición, enseguida fueron repelidos, perdiendo aún más hombres.

Al final todo el ejército confederado fue rechazado.

Cuando la batalla finalizó, los unionistas habían sufrido mil quinientas bajas, pero el ejército confederado estaba destrozado, la mitad de sus efectivos o habían muerto o estaban heridos o eran prisioneros de los unionistas.

Lee se retiró con los restos de su desmoralizado ejército, esperando la contraofensiva de los unionistas. Pero las tropas de Meade estaban tan agotadas y habían sufrido muchísimas bajas, por lo que decidió dejarles ir tras pactar para recoger a sus respectivos muertos.

En total murieron unos veinte dos mil unionistas y más de treinta mil confederados. Una auténtica masacre.

La derrotas confederada fue el punto de inflexión de la guerra, tras esta el Sur sólo perdió terreno hasta ser completamente derrotado en 1865.

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