La Batalla de Borodinó, una masacre en las Guerras Napoleónicas

En plena expansión del Imperio Napoleónico, la Grande Armée había llegado a Rusia en junio de 1812 buscando acabar con su mayor enemigo continental en ese momento, pero se encontró con un bocado demasiado grande, y frío, para su ejército. La Batalla de Borodinó fue un brutal enfrentamiento al inicio del conflicto que dejaría claro lo mal que lo iban a pasar los franceses.

Desde la llegada de la Grande Armée, que contaba con la asombrosa cifra de más de 600.000 hombre, los rusos habían pasado a la defensa, replegando a sus tropas y llevando a cabo el plan de tierra quemada para no dejar nada a los franceses, que buscaban un combate definitivo entre ambas fuerzas. Ante el avance francés, a pesar de que la estrategia rusa funcionaba bien, el nuevo comandante ruso, el príncipe Mijaíl Kutúzov decidió plantear una batalla cuando los franceses ya habían llegado a 125 kilómetros de Moscú, en la aldea de Borodinó, donde se concentró en levantar fortificaciones y posiciones defensivas ayudándose de la defensa natural del rio Koloch y los bosques circundantes.

El general Kutúzov por R.M. Volkov

Los rusos se plantaron allí, Kutúzov disponía de unos 120-150.000 hombres y unos 640 cañones para la lucha. Los franceses por su parte contaban con unos 133.000 hombres y 587 cañones, la ventaja estaba del lado ruso tanto por hombres como por las defensas, pero el ejército francés comandado por el propio Napoléon era veterano de decenas de combates victoriosos, lo que lo hacía muy peligroso.

Normalmente ante un enfrentamiento así, con posiciones defensivas formidables, Napoleón debería haber intentado algún tipo de estrategia para buscar la ventaja, pero en este caso no fue así, simplemente buscó un choque frontal contra las fuerzas imperiales rusas. La simplicidad del plan es causa de discusión, por un lado se piensa que Napoleón buscaba acabar de un plumazo con la mayor parte del ejército enemigo para no tener que volver a combatirlo y de ahí un ataque tan brutal y directo, por otra parte parece que el corso podría estar enfermo, posiblemente con fiebres, por lo que no tuvo ganas ni fuerzas de buscar un plan alternativo, esto se sostiene también por el hecho de que no participó directamente en el ataque, sino que lo dejó en manos de su mejor general, Joachim Murat.

 Un momento de la batalla por Franz Roubaud

El 7 de septiembre, tras algunos días de escaramuzas por los dos lados, comenzó el combate, Murat dirigió un ataque conjunto de caballería e infantería contra las fuerzas francesas, atacando sobre todo el centro, entre cañonazos de las dos partes. Los franceses consiguieron penetrar en las posiciones enemigas, pero los rusos les lanzaron a parte de sus reservas, que fueron neutralizadas por la artillería francesa, por todo el campo de batalla se luchaba y se moría hasta que llegó la noche, sin que los franceses consiguieran superar del todo a los rusos y sin que estos consiguieran echar hacia atrás a los franceses. Durante el combate, inusualmente sangriento, se estima que se dispararon casi un millón y medio de balas y entre 60 a 90.000 piezas de artillería, las bajas por los dos lados fueron brutales pero comprensibles ante esos números, aunque hay muchas dudas, se estima que murieron unos 30.000 a 50.000 franceses y unos 45.000 rusos. El campo de batalla estaba plagado de muertos por todos lados, siendo un espectáculo difícil de olvidar para las dos partes.

 Napoleón cerca de Borodinó, por Vasili Vereshchaguin


Las pérdidas fueron tantas que se estima que hasta la Primera Guerra Mundial no volvió a haber una masacre tan grande en una solo jornada entre dos ejércitos en lucha.

En cuanto anocheció se dejó de luchar y el general ruso, Kutúzov, decidió retirar a sus tropas en plena noche hasta Moscú para refugiarse. Aunque fue una victoria pírrica para los franceses, les ayudó a abrir el frente hacia Moscú al retirarse de nuevo el ejército enemigo, pero este aseguró sus posiciones en San Petersburgo, además dejaron a Moscú sin suministros de ningún tipo, lo que provocaría grandes problemas a los franceses en su campaña rusa. Las numerosas pérdidas en este combate se pueden sumar a las que vendrían más tarde por culpa del invierno y que acabarían no solo con las posibilidades francesas de derrotar a los rusos, sino que a la larga sería el fin del imperio napoleónico. 

2 comentarios en “La Batalla de Borodinó, una masacre en las Guerras Napoleónicas”

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