Juan Martín Díez, el Empecinado

El Empecinado es uno de los personajes clave de la Guerra de Independencia Española. Militar y guerrillero, fue una pesadilla para los franceses y se convirtió en una figura legendaria.

Juan Martín Díez nació el 2 de septiembre de 1775 en Castrillo de Duero, Valladolid. Como su padre, fue campesino y labrador, pero su vocación siempre estuvo en lo militar.

En 1793, tras la Revolución francesa, comenzó una guerra fronteriza entre España y Francia, llamada la Guerra del Rosellón o de la Convención. En esta guerra, España, contraria a las ideas revolucionarias francesas, invadió a la beligerante Francia revolucionaria.

Para allí partió el Empecinado, con sólo 18 años, para vivir en sus carnes los rigores de la guerra. Esta no salió muy bien para España, que fue expulsada de todos los territorios franceses al año siguiente y derrotada por Francia, que invadió el noroeste peninsular, hasta la Paz de Basilea de 1795.

Representación de la Paz de Basilea. Godoy presentando la paz a Carlos IV por José Aparicio, 1796, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. https://commons.wikimedia.org/

Tras esto, Juan Martín Díez volvió a casa y se casó, siguiendo su vida como campesino, pero habiendo desarrollado ya un sentimiento antifrancés importante.

Pero en 1808 los franceses llegaron a España, al principio no como invasores, sino como aliados de la monarquía, pero Napoleón pronto demuestra sus verdaderos planes al acantonar tropas por todo el territorio. El posterior Motín de Aranjuez y las Abdicaciones de Bayona provocaron el Levantamiento del Dos de Mayo y la posterior Guerra de Independencia Española.

En ese contexto entra en escena el Empecinado, al parecer fue testigo de algo que se repetía por todas partes, los excesos de las tropas francesas, y tras encontrar a un soldado francés violando a una chica local, lo mató y se marchó del pueblo para empezar una vida como guerrillero contra las tropas francesas.

El Empecinado consiguió montar un pequeño grupo guerrillero en el centro de la península, pero como tenía experiencia militar, pronto se unió al ejército regular.

Participó en las batallas de Cabezón y de Medina de Rioseco, dos derrotas del ejército español contra el francés, por lo que decidió volver a las guerrillas, mucho más exitosas.

Como jefe guerrillero pronto se convirtió en uno de los más famosos, en una extensa área, desde Segovia a Salamanca, su grupo atacaba a los correos, pequeños destacamentos y convoyes de suministros franceses que entraban en su territorio.

El Empecinado en el Ministerio del Tiempo de TVE, interpretado por Hovik

Tal fue su éxito que en 1809 fue nombrado teniente de caballería y el general inglés John Moore le dio caballos para continuar con su labor. Los franceses enviaron a todo un general, Joseph Léopold Sigisbert Hugo, para contrarrestar sus acciones.

Sus tropas no paraban de crecer, Juan Martín no sólo era un buen estratega, sino que se preocupaba por sus hombres y les pagaba bien, además nunca era especialmente violento con sus enemigos si no hacía falta. Para finales de 1809 ya contaba con cientos de hombres a su cargo.

Uno de los episodios que acrecentaron su leyenda fue su enfrentamiento con Hugo, en una ocasión el francés detuvo a la madre de el Empecinado y amenazó con matarla si este no se entregaba, a su vez, el guerrillero hizo lo propio con cien soldados franceses capturados. El general no se atrevió a continuar la bravata y soltó a la madre.

Aunque en general el Empecinado salió victorioso, muchas veces estuvo a punto de caer en manos francesas, pero siempre consiguió escapar.

Sus tácticas de guerrilla desesperaban a los franceses y encantaban a los españoles, que veían en él una figura a la que seguir.

Sus tropas continuaron creciendo, hasta ser miles, y él continuó luchando, tanto atacando como defendiendo plazas fuertes y ciudades además de continuar con sus labores de guerrilla. Mientras tanto continuó ascendiendo en el escalafón militar por sus proezas.

En 1814, con los franceses expulsados gracias a la ayuda inglesa con Wellington a la cabeza, fue ascendido a mariscal de campo, el mayor grado posible. Es en esta época cuando oficializa su apodo, que pasa a significar obstinado, que no se rinde con facilidad. Al parecer, el apodo anteriormente se refería a los nacidos cerca del arroyo Botijas, en su Castrillo del Duero natal, por la pecina, el limo que se acumulaba, y venía a significar que algo era sucio. Juan Martín Díez cambió el significado para siempre.

Pero el final de la guerra no supuso un alivio para el Empecinado. La vuelta de Fernando VII y la restauración del absolutismo fueron su final.

Este había demostrado desde el principio su afinidad con las ideas liberales de la Constitución de 1812 y eso fue algo que Fernando VII nunca le perdonó.

Representación de El Empecinado en Los mártires de la libertad española 1853, vol II. https://commons.wikimedia.org/

Sufrió destierro en Valladolid hasta el Pronunciamiento de Riego, donde luchó del bando liberal. Durante el Trieno Liberal fue gobernador de Zamora y capitán general. Durante esos años luchó contra los intentos absolutistas de tomar el poder.

Pero en 1823 con la llegada de los Cien Mil hijos de San Luís dirigió la lucha contra el ejército absolutista hasta tener que capitular en Extremadura.

Con la restauración del absolutismo, se tuvo que marchar exiliado a Portugal. Fernando VII intentó que se pasara a su bando, ya que era uno de los militares más importantes y conocidos del país, pero el Empecinado, que jamás faltó a su palabra, le contestó diciendo que ya había jurado servir a la Constitución.

Al año siguiente Fernando VII declaró una amnistía y Juan Martín volvió a casa, pero el rey jamás cumplió su palabra y lo hizo detener para juzgarlo por liberal.

El  19 de agosto de 1825 se le sacó de prisión para matarlo, él pensaba que iba a ser fusilado, como buen militar, pero el rey y los suyos, que no entendían de honor, pretendían colgarlo como un vulgar ladrón. La reacción de el Empecinado fue tan violenta que hizo falta que muchos de los soldados allí presentes lo agarrasen para pasarle la soga por el cuello y poder colgarlo.

Representación de la ejecución de El Empecinado en la obra Historia de España en el siglo XIX de Francisco Pi y Margall (1902), ilustrado por José Passos. https://commons.wikimedia.org/

Y así murió uno de los héroes de la Guerra de Independencia por sus ideas. Aunque con los años su figura fue restituida (la portada es el cuadro que le hizo Goya en 1881). A día de hoy está enterrado en el Mausoleo del Empecinado en Burgos.

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