Juan José de Austria, el Bastardo

Hijo ilegítimo de Felipe IV pero reconocido, fue el último Austria español con capacidades militares y políticas, espejo de su medio hermano, el rey Carlos II, llegó a lo más alto de la política, pero terminó cayendo en desgracia tras una vida de combates e intrigas.

Nacido en 1629 de la relación extramatrimonial del rey con la actriz María Calderón “La calderona”, fue criado con esmero hasta su reconocimiento cuando contaba con 13 años, destacó desde pequeño por su capacidad para aprender y por su habilidad con las armas.

Juan José de Austria de niño

Para fajarlo en lo político y militar, Felipe IV lo mandó a las posesiones italianas de España donde ayuda a poner paz y lucha contra los franceses.

En 1640 Cataluña se había rebelado contra Felipe IV, ya que este quería cambiar sus fueros y exigía más tropas para luchar contra Francia, además de las continuos problemas con las tropas ya acantonadas allí, tras la guerra dels Segadors, Cataluña no sólo se independizó de España, sino que pasó a depender de Francia, lo que a la larga le provocó el mismo problema pero al revés, Francia exigió hombres y recursos y empezó a maltratar a la población local, para 1651 la situación era tan mala que Felipe IV decidió mandar un ejército al mando de su hijo.

Juan José de Austria básicamente se paseó por Cataluña, demasiado debilitada para oponer mucha resistencia y demasiado cansada de los franceses. En septiembre de 1652 se firma la capitulación, donde tras el perdón real se mantendrían los fueros, además es nombrado Virrey de Cataluña. Don Juan José siguió luchando con los franceses que atacaban Cataluña, mientras normalizaba la administración y buscaba la paz interna. Para el final de su gobierno había conseguido derrotar a los franceses más veces que ellos a él, lo que era una buena victoria contando lo mal que estaban las tropas españolas en general.


Felipe IV de castaño y plata por Velázquez

Más o menos arreglados los problemas en Cataluña, el rey decide mandar a su hijo a Flandes como gobernador en 1656 donde siguió luchando contras los franceses, aunque con muchas menos suerte, ya que estos le dieron una buena paliza, la calidad y la cantidad de tropas francesas era demasiado superior a las españolas. Don Juan José fue retirado como gobernador y se firmó, la muy beneficiosa para Francia, Paz de los Pirineos en 1659.

Y llegaba el turno de Portugal, independiente desde 1640. Al bastardo le tocó ponerse al frente de las mermadas tropas españolas en 1661 que aunque empezó con buen pie, fue destrozado en la Batalla de Ameixial en 1663, acabando casi completamente con las opciones españolas y convirtiéndose en el final de la carrera militar de Juan José de Austria, que quedó como un mal general.

Al poco tiempo, en 1665 muere Felipe IV, y Juan José queda relegado de cualquier función, ya que la regente Mariana de Austria, la madre de Carlos IV, que sólo contaba con 4 años, lo odiaba. Juan José se convirtió en el líder de la oposición a la regente, esperando su oportunidad, que pronto llegó. A la regente se le acumulaban los problemas, y se apoyó en su confesor, el jesuita Juan Everardo Nithard, quien fue acumulando poder y se ganó muchísimos enemigos hasta el punto de que Juan José acaudilló un levantamiento en Aragón y Cataluña, que provocó la expulsión del jesuita en 1669, pero Juan José no calibró bien su fuerza, y sólo consiguió ser nombrado Virrey de Aragón, siguiendo alejado de la corte, mientras se nombraba rey a Carlos II al haber cumplido los 14 años.

Carlos II de joven, cuadro de Juan Carreño de Miranda

Pero la reina se lo puso fácil, el nuevo favorito, Fernando de Valenzuela, llamado el duende de palacio, un arribista que, según las malas lenguas le daba más que consejos a la reina madre, cuyo crecimiento social sin precedentes, de paje a valido en poquísimo tiempo, escandalizó a la nobleza. Juan José intrigó con los nobles más importantes, y estos le dieron su apoyo para provocar la caída de Valenzuela. Nuevamente se levantó en armas y marchó a Madrid, la regente, ante la falta de apoyos, cedió el gobierno al hijo mayor de su esposo y se retiró de la corte, Valenzuela fue expulsado en 1677.

Juan José se había hecho con el control de todo, ahora él era el primer ministro de su joven medio hermano, pero como en lo militar, Juan José era muy bueno empezando las cosas, pero no tanto para mantenerlas, no supo lidiar con una nueva crisis de alimentos  y de peste y pronto se quedó sin apoyos, sobre todo tras la llegada de la prometida del rey, María Luisa de Orleans, que le quitó el poder sobre el manipulable rey. Al poco tiempo, sólo dos años después de hacerse con el poder, Juan José de Austria muere, ya caído en desgracia, el 17 de septiembre de 1679 a los 49 años.

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