John Hawkwood, el condotiero moderno

John Hawkwood fue un mercenario inglés que hizo fortuna en Italia. Revolucionó la forma en la que luchaban los ejércitos mercenarios usando nuevas tácticas de guerra, haciéndose muy famoso por ello.

Los condotieros eran mercenarios, normalmente extranjeros, que empezaron a trabajar para las distintas ciudades italianas, permanentemente en guerra entre ellas, a partir del siglo XIII. Las ciudades apenas tenían tropas propias, pero sí grandes cantidades de dinero, por lo que empezaron a proliferar este tipo de mercenario.

Se llegaron a formar grandes compañías que luchaban para el mejor postor y decidían el futuro de Italia.

Hawkwood nació en 1320 en Essex, Inglaterra. Hijo de un pequeño terrateniente, tuvo una infancia relativamente sencilla.

Grabado sobre fresco de John Hawkwood. https://commons.wikimedia.org/

Pronto se decidió por el oficio de las armas y en 1342 entró al servicio del rey de Inglaterra, Eduardo III, en sus luchas contra Francia durante la Guerra de los Cien Años.

Los siguientes años los pasó en el ejército inglés, ganando experiencia y veteranía. Es muy probable que luchara en las grandes victorias inglesas de la época, la Batalla de Crecy (1346) y la Batalla de Poitiers (1356) y que gracias a ellos fue promocionado a caballero.

Al firmarse la paz, Hawkwood decidió seguir luchando y se apuntó a las Compañías libres, ejércitos de mercenarios que luchaban donde los llamaban.

La Compañía Blanca, que así se llamaba, luchó por toda Francia, hasta que se hicieron demasiado molestos, y tras atacar las líneas de comunicación de Aviñón, el papa Inocencio VI los hizo marcharse a Castilla o Italia en 1361.

La Compañía Blanca que marchó a Italia estaba al mando de Albert Sterz y Hawkwood era uno de sus sargentos y empezaron a ser contratados para distintas ciudades.

Nada más llegar a Italia, participaron en la guerra entre Monferrato y Saboya, ayudando a los primeros a ganarla.

Para 1363 Hawkwood ya comandaba a sus propios hombres y participó en la guerra entre Pisa y Florencia. Él estaba contratado por los pisanos, y a punto estuvo de tomar Florencia, pero fue rechazado.

En el contraataque florentino, Hawkwood y todo el ejército de Pisa fueron derrotados en la Batalla de Cascina por otro condotiero, Galeotto Malatesta, que tenía bajo sus órdenes un ejército muy superior en número al que tenía él. Aun así, Hawkwood salió reforzado ya que su contingente fue el que menos pérdidas tuvo, demostrando gran audacia táctica hasta en la derrota.

Copia de Bastiano da Sangallo de La Batalla de Cascina de Miguel Ángel, hoy perdida. https://commons.wikimedia.org/

Aún así, tras la marcha de Sterz, fue elegido líder de la Compañía Blanca en 1365.

Tras esto, marchó al servicio de Milán a partir de 1368.

Bernabé Visconti era el poderoso Señor de Mián, tan poderoso que una liga integrada por el papa Urbano IV, el emperador Carlos IV, Luis I de Hungría y Padua, Ferrara y Mantua intentaron derrocarlo.

Hawkwood consiguió detener al ejército imperial provocando una inundación del río Po, tras esto atacó a las ciudades rivales, pero en Arezzo fue derrotado por mercenarios alemanes y capturado.

Pronto Visconti lo liberó y lo mandó de nuevo al frente de sus tropas. Esta vez consiguió derrotar al ejército papal, más numeroso, en la Batalla de Rubiera.

Pero decidió romper con Visconti después de que este intentara bajarle la paga, cosa que fue aprovechada por el papa Gregorio XI para ponerlo bajo su servicio en 1373.

Retorno del papa Gregori XI a Roma desde Aviñón, de Giorgio Vasari. https://commons.wikimedia.org/

Derrotó en numerosas ocasiones a los rivales del papa, sus antiguos pagadores y aliados. Tanto fue su éxito que Florencia y otras ciudades italianas le pagaron directamente para evitar sus ataques y que prometiera no atacar a los florentinos en cinco años, gracias a esto Hawkwood se hizo enormemente rico.

La presión extrema para aumentar los Estados Pontificios por parte de Gregorio XI y sus terribles métodos provocó que se creara en 1375 una liga de ciudades contra él, encabezadas por Florencia y Milán, estallando la Guerra de los Ocho Santos.

Mientras el papado luchaba contra sus enemigos, Hawkwood se mantuvo fiel a su promesa, sólo se dedicó a frustrar rebeliones internas dentro del papado.

Al final, en 1377, Hawkwood, junto a otros condotieros, se cambió de bando y luchó contra el papa.

Una vez acabada la guerra tras la muerte de Gregorio XI, Hawkwood volvió a pactar con Visconti para volver a defender Milán. Ahora era un hombre rico y poderoso, que incluso tenía propiedades por Italia, por lo que consiguió que le entregase la mano de su hija ilegítima, Donnina Visconti, con la que tiene varios hijos en los siguientes años.

Pero solo un año después, en 1378, se enemistó con Visconti y abandonó Milán para retirarse.

Visconti retratado en el gran fresco de Andrea de Bonaiuto de La capilla de los Españoles (Cappellone degli Spagnoli) en la iglesia de Santa Maria Novella en Florencia. https://commons.wikimedia.org/

Pero poco aguanta en paz y en 1381 estaba bajo las órdenes de Florencia para defenderlas de sus posibles enemigos. Durante esos años empezó a realizar misiones diplomáticas para el rey inglés Ricardo II en distintas ciudades italianas.

En 1386 pasó al servicio de Padua, que estaba en guerra con Verona. Durante el conflicto consiguió una gran victoria en la Batalla de Castagnaro. Otra vez en inferioridad, diseñó un plan defensivo perfecto, buscó la mejor posición a un lado de un canal de agua y obligó al enemigo a atacarle allí, mientras la fuerza principal se defendía en un terreno ventajoso, su caballería envolvió por sorpresa al enemigo, infringiendo una derrota total y capturando a todo el alto mando veronés.

De nuevo, en 1389 estalló una gran guerra entre las ciudades italianas. Se formaron dos grandes bloques, el de Florencia y sus aliados y el de Siena y los suyos, donde destacaba la Milán de Visconti. Hawkwood entró en el conflicto en el bando contrario de Visconti. En este conflicto coincidieron algunos de los condotieros más famosos de la época.

Durante los siguientes dos años habría continuos ataques y defensas entre los dos bandos, muchas encabezadas por el propio Hawkwood, pero ninguna batalla definitiva.

Cuando el conflicto acabó en tablas en 1392, Hawkwood fue de nuevo recompensado y se quedó a vivir en Florencia, ciudad que ya no abandonaría.

Dos años después, en 1394, murió en su palacio, lejos de los campos de batalla que le acompañaron toda la vida. Florencia rindió un homenaje a uno de los mercenarios que mejor le sirvieron, al que llamaron Giovanni Acuto, que significa el Astuto.

La portada es el parte de el Retrato ecuestre de John Hawkwood, de Paolo Uccello, que pagaron los florentinos para homenajearlo y que se encuentra en el Duomo de Florencia.

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