El Torneo de los Arcos de Valdevez, el inicio del reino de Portugal

En el año 1140 o 1141 cerca de la villa de los Arcos de Valdevez se desarrolló un torneo entre los mejores caballeros del rey leonés Alfonso VII y los de su primo, el recién autocoronado rey de Portugal, Alfonso I. La victoria de estos últimos supuso el principio de unos acuerdos que llevaron a la creación en firme de un nuevo reino en la península.

Pongámonos en antecedentes. El rey leonés Alfonso VI había conseguido el trono tras el enfrentamiento con sus hermanos, siendo el rey que recuperaría Toledo, pero a la hora de nombrar un sucesor sólo le quedaban vivas sus dos hijas, Urraca, a la que había entregado el Reino de Galicia como dote al casarse y Teresa a la que había hecho lo mismo con el Condado de Portugal o Portucale. Urraca, la mayor, sucedió a su padre, casándose en segundas nupcias con Alfonso I de Aragón, un matrimonio mal avenido y lleno de disputas, por lo que a su muerte el reino pasó a su hijo Alfonso Raimundez, en ese momento Rey de Galicia, que pasaría a ser Alfonso VII el Emperador.

Por su parte, en Portugal, a Teresa la sucedió, tras apartarla del poder, su hijo Alfonso Henríquez (muy originales todos con los nombres) que años después se proclamaría rey como Alfonso I de Portugal.

Alfonso VII el Emperador, por Juan Rizi

El conflicto entre los dos Alfonsos ya venía de lejos, casi desde que tuvieron poder se enfrentaron en diversas ocasiones, pero el conflicto se recrudeció tras la Batalla de Ourique en 1139, donde Alfonso de Portugal le dio una auténtica paliza al ejército almorávide, superior en número, con el que se enfrentó. Aprovechando tan magnífica propaganda para proclamarse Rey y fundar el Reino de Portugal. Esto no gustó nada a Alfonso VII, ya que como Rey de León y Emperador hispánico tenía cierta potestad sobre los demás reinos y territorios que le debían sumisión, algo a lo que su primo Alfonso I no estaba dispuesto para nada haciéndole feos siempre que le era posible.

Alfonso I Henríquez de Portugal

Tras nuevos desacuerdos entre los dos primos sobre que era uno o como debía ser tratado el otro, Alfonso I rompe los tratados anteriores como Alfonso VII y ataca Galicia, por lo que el rey leonés ataca a su vez Portugal hasta llegar a la localidad de Valdevez, donde se encontraron los dos ejércitos. Aunque llevaban muchos años en conflicto, los primos no tenían especiales ganas de empezar una batalla campal que traería muchas muertes, la posición de los dos era lo suficientemente delicada con sus otros enemigos como para destruir a sus tropas por una cuestión de egos. Así que, como buenos reyes medievales creían en las reglas de la caballería, por lo que decidieron resolver esta disputa de una forma menos sangrienta, a través de un torneo de justa.

Cada rey eligió a sus mejores caballeros, que se enfrentaron, posiblemente, en justas individuales. Los vencedores fueron los caballeros portugueses  por lo que el ejército leonés se retiró aceptando el resultado. Pero esto no fue solo una victoria que ahorraría muchas muertes, el torneo le dio a Alfonso I la posición necesaria para afianzar su reinado, que se rubricaría con el Tratado de Zamora de 1143, donde se formalizaría la paz entre los dos primos y donde Alfonso VII aceptaba que su primo se proclamase rey comenzando la primera dinastía de reyes portugueses.

*La foto de portada es en la Estación de San Bento, en Porto, donde existen estos azulejos conmemorativos donde se vinieron un poco arriba de como se desarrolló el torneo.  

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