El desastre de la guerra anglo-afgana de 1842

Durante el siglo XIX en Asia se enfrentaron dos grandes poderes, el Imperio Británico y el Imperio Ruso, dispuestos a dominar el continente, en uno de esos intentos, los británicos quisieron tomar Afganistán, el resultado fue un desastre bélico total.

En medio de las disputas entre rusos e ingleses, en 1839, estos últimos ya tenían prácticamente controlado todo el subcontinente indio, por lo que pusieron sus miras en Afganistán, un país independiente que hacía de frontera entre los dos imperios, pero los británicos temían que pudieran ser influenciados por los rusos.

El gobernador general de la India, George Eden, I Conde de Auckland, decidió que aquello no podía continuar así, por lo que ordenó al dirigente del país afgano, el emir Dost Mohammad Khan, que expulsase al delegado ruso que se encontraba en Kabul, ante la negativa de este, envió a parte del Ejército del Indo, formado por ingleses y cipayos hindús, a derrocarlo.

La operación fue todo un éxito, cayeron Kandahar, Ghazni y finalmente Kabul, el emir fue capturado en 1840 y enviado al exilio a la India y los británicos pusieron a un gobierno títere. Pero el hijo de emir, Mohammad Akbar Khan, empezó pronto una lucha de resistencia desde el Turkestán.

Gracias en parte a las conspiraciones de Akbar Khan y sobre todo por el choque entre las tropas de ocupación británicas y la población local, la situación en Kabul se volvió insostenible, pero los dirigentes ingleses, el gobernador William Hay Macnaghten y el general William Elphinstone, no hicieron ni caso a los informes cada vez más alarmantes.

Mohammad Akbar Khan por Vincent Eyre

Y el 2 de noviembre de 1841 estalló una revuelta instigada por Akbar Khan que pilló por sorpresa a los ingleses, un alto funcionario inglés, sir Alexander Burnes, fue linchado en su casa. Elphinstone y Macnaghten no consiguieron tomar ninguna medida, lo que alimentó más la rebelión. Ante el desconcierto británico los afganos fueron ganando fuerzas y posiciones. Los ingleses, que contaban con 4500 soldados, se retiraron sin pelear y para el 23 de noviembre estaban rodeados en un fuerte que no podían defender, allí perdieron a muchos hombres por los disparos de los afganos con sus jezailes, rifles de largo alcance.

Los británicos intentaron negociar con Akbar Khan, quien les prometió que los dejaría irse si entregaban su artillería, pero en cuanto pudo hizo asesinar a Macnaghten, el general Elphinstone, cagado de miedo y sordo a las recomendaciones de sus hombres de atacar, volvió a pactar con Akbar Khan y entregó sus cañones y la mayoría de la pólvora y las armas para poder salir de allí.

El magnífico general William Elphinstone

El 6 de enero de 1842, Akbar Khan permitió marcharse a los británicos e hindús, que además de los 4500 soldados, llevaba consigo a unos 12000 civiles. Pero todo era una trampa.

En cuanto empezó el avance, lento y desorganizado, fueron emboscados por los afganos, que los esperaban en lo alto de los pasos de montaña, para el día 9 habían muerto 3000 de ellos, bien por agotamiento, congelación o por los disparos enemigos. Sin órdenes por parte de Elphinstone, ni disciplina, los británicos morían a cientos, se salvaron parte de las mujeres inglesas, que se entregaron como rehenes, el resto fue asesinado porque nadie pagaría nada por su rescate.

Elphinstone y parte de sus mandos, en un acto de total cobardía, se entregaron a Akbar Khan para salvar sus vidas. El resto de sus soldados tuvieron que seguir avanzando para no ser asesinados, con ejemplos como el del 44º Regimiento de infantería, que consiguió romper el bloqueo afgano, pero fue rodeado cerca de Gandamak y masacrado, solo sobrevivieron unos pocos que fueron hechos prisioneros.

La última posición del 44o Regimiento en Gandamak por William Barnes Wollen

Al fuerte de Jalalabad, donde se encontraban muchas de las fuerzas británicas, sólo llegó un hombre, William Brydon, que informó de la enorme masacre que había tenido lugar, más tarde se supo que algunos cipayos más consiguieron escapar, pero fue poco consuelo para los británicos, de las más de 16000 personas que salieron de Kabul apenas un puñado pudieron escapar…

Cuando las noticias llegaron a Gran Bretaña dejaron helados a todos, nadie esperaba un resultado así. Aunque unos meses después un nuevo ejército volvió a Kabul y rescató a parte de los prisioneros, apenas un ciento, pronto se retiraron de Afganistán. El poder lo recuperó el emir Dost Mohammad Khan, que fue liberado y pocos años después hizo asesinar a su hijo Akbar Khan.

En cuanto a Elphinstone, murió pocos meses después de ser capturado, y es todo un ejemplo del mal que puede ocasionar un alto mando inepto y cobarde. La matanza de Afganistán, llamada la Marcha de la Muerte, sigue siendo uno de los peores episodios de la historia del ejército británico.

*La portada es ‘Restos de un ejército’ de Elizabeth Butler retratando a William Brydon llegando a las puertas de Jalalabad .

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