El calendario gregoriano, cuando la iglesia necesitó medir mejor los años.

El calendario gregoriano se adoptó para solucionar los desfases que el antiguo calendario juliano creaba con el paso de los años, que aunque pequeños, se iban acumulando hasta ser un problema.

El principal problema lo tenía la Iglesia católica para celebrar algunas de sus fiestas religiosas. La Pascua marca el calendario de otras muchas celebraciones y esta se había ido adelantando con el paso de los siglos.

La Pascua venía marcada desde el Concilio de Nicea del año 325. En él se fijó su fecha en el domingo posterior a la luna llena siguiente al equinoccio de primavera, que correspondía al 21 de marzo.

Imagen del Concilio de Nicea, pintada por Cesare Nebbia en la Capilla Sixtina

Poco a poco, por los pequeños errores que arrastraba el calendario juliano, el equinoccio de primavera se fue desplazando de fecha, aunque tardó mucho en ser evidente el desfase. En 1582, fecha en la que se adoptó el nuevo calendario, el equinoccio caía en el 11 de marzo.

El calendario juliano era muy bueno, estaba muy bien hecho, pero su principal problema es que contaba con 365,25 días, o sea, un año bisiesto de 366 cada cuatro años.

Pero la realidad es que el año dura 365 días, 5 horas, 48 minutos y 16 segundos, lo que supone 11 minutos menos al año de los que contaba el calendario juliano. Y aunque poca, esa diferencia supuso muchísimo con el paso de los siglos.

Fue el papa Gregorio XIII el que decidió que era hora de arreglarlo tras recibir algunos informes donde se evidenciaba el problema y cómo arreglarlo.

El Papa Gregorio XIII por Lavinia Fontana

El astrónomo y matemático Luis Lilio fue el principal autor de la propuesta. Fue secundado por el matemático y teólogo Pedro Chacón y el matemático y astrónomo jesuita Cristóbal Clavio, entre otros.

Tras numerosos ajustes matemáticos para evitar los problemas de desfase, el actual calendario gregoriano consiguió adoptar un pequeño desfase de un día cada 33 mil años, bastante menos que con el calendario juliano.

Gregorio XIII promulgó la bula Inter Gravissimas donde se estipula la necesidad de cambiar al nuevo calendario. Ese mismo año, 1582, España, Portugal e Italia adoptaron el calendario.

Pragmática del Calendario de Felipe II

 

Para hacerlo viable se decidió que el 4 de octubre, por el calendario juliano, pasase a ser el 15 de octubre por el nuevo calendario.

Aunque en los países católicos la implantación del nuevo calendario fue fácil, no fue así en el resto de países.

Entre 1583 y 1587 lo adoptaron Austria, Suiza, la parte católica alemana, Polonia y Hungría.

En 1610 lo adoptó Prusia, el resto de países de la órbita alemana lo fueron adoptando hasta 1700. Para 1753 serían Suecia y Finlandia.

En 1873 sería Japón, seguido de Egipto en 1875.

Ya en el siglo XX lo irían adoptando el resto de países de Europa del este. China lo adoptaría en 1949.

Al final, el calendario gregoriano se impuso como el principal calendario del mundo.

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