El Batallón Sagrado de Tebas, los guerreros amantes

El Batallón Sagrado de Tebas fue una unidad militar de élite de la ciudad de Tebas, formada por 150 parejas de hombres que mantenían una relación amorosa entre ellos. Gracias a ellos, Tebas se convirtió en la potencia hegemónica griega durante un tiempo.

Al finalizar la Guerra del Peloponeso en el 404 a.c., Esparta se convirtió en la principal ciudad de Grecia. Esparta buscaba subyugar al resto de polis, pero no todas se lo pusieron fácil.

Tebas, que había crecido mucho en los últimos años manteniéndose como aliada de Esparta en su conflicto con Atenas, pero ahora las dos ciudades empezaron a chocar.

En el 395 a.c. estalló la Guerra de Corinto entre Esparta y una coalición de Tebas, Argos, Atenas y Corinto. La guerra acabó en el 387 a.c. con una débil paz que mantenía a Esparta como la ciudad más importante.

Aunque Tebas volvió a quedar bajo la influencia espartana, poco después, en el 382 a.c., el general espartano Fébidas se aprovechó de un conflicto en Tebas para colar a sus tropas en la ciudad y echar a todos los opositores al régimen espartano, poniendo en el poder a un gobierno títere.

Pero los opositores no se iban a quedar quietos, y ayudados por los atenienses, prepararon un ataque sorpresa a la ciudad, liderados por Pelópidas, Epaminondas y Górgidas consiguieron echar a los espartanos y defenderse de los posteriores ataques de Esparta para vengarse.

Epaminondas

Ahora Tebas era una democracia liderada por Pelópidas, que a su vez lideraba la Liga de Beocia, que pudo plantar cara a Esparta.

Es en este contexto donde aparece el Batallón Sagrado de Tebas, que fue creado por Górgidas como una fuerza de élite encargada de reforzar al ejército hoplita tebano en batalla.

Eran 300 hoplitas, 150 parejas de hombres, que mantenían una relación romántica de maestro y pupilo, muy típica en la Grecia clásica. En la pareja uno era mayor, el heniochoi (conductor) y otro más joven, el paraibatai (compañero). Górgidas creía que de esta forma, los soldados lucharían mejor, ya que la supervivencia de su pareja dependía de su destreza en combate.

Los enfrentamientos se sucedieron, y en el 375 a.c. Pelópidas pudo comprobar la eficacia del Batallón Sagrado en la Batalla de Tegira, donde los tebanos, muy inferiores en número, los 300 del Batallón Sagrado contra 1000 hoplitas, derrotaron a los espartanos gracias a la nueva formación ideada por Epaminondas, la falange oblicua, que situaba más filas de soldados en el lado izquierdo, desbordando al enemigo y envolviéndolo.

La falange oblicua

Esta fue la primera vez que se tiene constancia que los espartanos era derrotados por una fuerza inferior en batalla.

La lucha continuó tras un infructuoso intento de paz y en el 371 a.c. Tebas y Esparta se volvieron a encontrar en la Batalla de Leuctra.

Los espartanos marcharon con diez mil hoplitas al cargo del diarca Cleómbroto I, los tebanos sólo tenían a seis mil hoplitas con Epaminondas al frente.

Los espartanos volvieron a luchar usando la falange tradicional, alineados con filas entre 8 y 12 de grosor, con sus fuerzas más veteranas en el lado derecho, para que toda la falange chocara a la vez contra el enemigo.

Los tebanos volvieron a usar la falange oblicua, colocando al Batallón Sagrado en la izquierda, con más filas que el resto de la falange, mientras que el centro y la izquierda retrasaban el paso para evitar chocar con la fuerza enemiga, esperando a que el ala derecha, muchísimo más numerosa arrasase al rival.

Y así fue, el Batallón Sagrado y el resto de tebanos arrasó el ala derecha, matando a lo mejorcito del ejército espartano, incluido el rey Cleómbroto I.

Máxima expansión tebana

Pero Esparta aún no había sido derrotada, y en el 362 a.c. tuvo lugar la definitiva Batalla de Mantinea. En ella volvieron a enfrentarse Esparta, ahora aliada con Atenas y otras ciudades que recelaban del nuevo poder tebano y que enviaron tropas, siendo unos veinte mil hombres, y Tebas y sus aliados, que llegaban a los treinta mil.

Epaminondas volvió a desplegar su falange oblicua, situando al Batallón Sagrado como punta de lanza en la izquierda. De nuevo volvieron a arrasar el ala izquierda enemiga y los hicieron huir, pero la victoria tebana se truncó al conocer la muerte de Epaminondas, que había sido mortalmente herido luchando en primera fila.

Tras esto, y a pesar de la victoria, Tebas firmó la paz con Esparta, la pérdida de su mayor genio estratégico fue muy dura, pero siguió siendo la potencia hegemónica griega.

Tebas pudo mantener el control de Grecia hasta la llegada de Filipo II de Macedonia, que se convirtió en el señor de Grecia gracias a su potente ejército y su diplomacia, pero los griegos se revolvieron contra él y en el 338 a.c., tras muchos conflictos, le plantaron cara en la Batalla de Queronea, con Tebas y Atenas al frente.

Filipo, con treinta mil hombres, se enfrentó a los griegos, unos treinta y cinco mil. Sin Epaminondas y con Filipo al otro lado, que había estado en su juventud en Tebas y conocía sus tácticas, provocaron una derrota total de los griegos. Estos se desplegaron con una falange tradicional, con Atenas en la izquierda y Tebas en la derecha.

Tras una larga batalla, la formación griega se rompió y muchos huyeron, pero no el Batallón Sagrado de Tebas, que luchó hasta el final, muriendo una gran parte de sus 300 hombres.

El león de Queronea, en las excavaciones de la tumba que preside el monumento fueron hallados 254 esqueletos, que se creen que son los restos del Batallón Sagrado

La Batalla de Queronea y la destrucción del Batallón Sagrado supone el final de la hegemonía tebana en Grecia y la independencia de esta, que pasó a integrar el floreciente imperio de Filipo II, que completaría su hijo, Alejandro Magno.

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