El atentado del Rainbow Warrior

En 1985, en Nueva Zelanda, los servicios secretos franceses hicieron explotar el buque insignia de Greenpeace, el Rainbow Warrior, como represalia por los intentos de estos últimos de evitar su pruebas nucleares.

Greenpeace usaba el Rainbow Warrior como su barco principal desde 1978 y había participado en numerosas protestas contra la caza de ballenas, los desechos marinos o las pruebas nucleares.

Antes de ser adquirido por la ONG fue un barco de investigación del Ministerio de agricultura británico desde su botadura en 1955, y más tarde usado como barco de pesca con el nombre de Sir William Hardy hasta que en 1977 lo compró Greenpeace.

En 1985, el barco, tras algunas reparaciones, se encontraba en el Pacífico haciendo campaña contra las pruebas nucleares. En mayo, tras una petición del Ministro de Salud de las Islas Marshall, ayudó en la evacuación de los habitantes del atolón Rongelap, que estaba contaminada por las pruebas nucleares de EEUU.

El Rainbow Warrior en Amsterdam en 1981

Poco después marchó a Auckland, Nueva Zelanda, para dirigir las protestas contra una nueva prueba nuclear, esta vez por los franceses, en el atolón de Mururoa, en el archipiélago Tuamotu, en la Polinesia Francesa.

Pero el gobierno francés de François Mitterrand no estaba dispuesto a que Greenpeace los siguiera molestando, por lo que ordenó al servicio de inteligencia, el Servicio General de Seguridad Exterior (DGSE), que se ocupara de ellos.

Así se inició la Operación Satanic.

El 23 de marzo llegó la primera agente francesa, la oficial de la armada Christine Cabon, que, bajo el falso nombre de Frédérique Bonlieu, se infiltró en la ONG para conocer sus planes.

Durante los siguientes meses fueron llegando poco a poco el resto del equipo de la DGSE usando todo tipo de identidades falsas. Eran 12 en total.

Con toda la información necesaria y con el equipo al completo se toma la decisión de hundir el Rainbow Warrior.

El 7 de julio llega el barco, capitaneado por Peter Willcox, a Auckland para encabezar las protestas. Los franceses lo estaban esperando con todo preparado.

Durante la noche del 10 de julio, dos buceadores del DGSE, Jean Camas y Jean-Luc Kister colocaron dos dispositivos explosivos en el casco del barco mientras dentro de él dormían 12 de sus tripulantes.

Diez minutos antes de las 12 de la noche, la primera bomba, una pequeña carga preparada para asustar, explotó. La tripulación, alarmada, tuvo tiempo a salir del barco.

Pero en ese momento se torció el plan francés, el fotógrafo portugués Fernando Pereira, decidió arriesgarse y volver al Rainbow Warrior para intentar recuperar su equipo, pero la segunda bomba, mucho más grande, lo sorprende dentro, matándolo y hundiendo el barco.

Al día siguiente, Nueva Zelanda despierta con la noticia de su primer atentado terrorista. Pero el gobierno neozelandés empieza de inmediato una investigación que lo llevará a una conclusión clara. Francia está detrás de todo.

François Miterrando durante su mandato

El 12 de julio son arrestados dos de los agentes del DGSE que se hacían pasar por un matrimonio suizo. Otros consiguen escapar en un barco con bandera de Nueva Caledonia, fueron interrogados pero dejados en libertad por falta de pruebas, el barco desapareció en alta mar. Christine Cabon consigue salir del país y se le pierde la pista en Israel… El gobierno francés niega cualquier responsabilidad.

Los dos detenidos, Alain Mafart y Dominique Prieur, son acusados de asesinato y terrorismo. El gobierno francés se ve cada vez más presionado. El Presidente Mitterrand condenó el atentado y se abrió una investigación.

En general, el resto del mundo repudió el ataque y exigió responsabilidades a los franceses.

Al final, al primer ministro Laurent Fabius no le quedó más remedio que reconocer la participación del gobierno, las órdenes vinieron de ellos, pero se culpó a los agentes de usar explosivos, a pesar de que tenían órdenes de hundirlo, como después se supo.

El gobierno francés, que en general mintió cuanto pudo, se negó a entregar o dar el nombre real del resto del equipo implicado. Las únicas dimisiones fueron del Ministro de defensa, Charles Hernu y del jefe de los servicios secretos, Pierre Lacoste.

Francia aceptó un arbitraje internacional y terminó pagando 8 millones de dólares a Greenpeace por el hundimiento del Rainbow Warrior.

El Rainbow Warrior reflotado

Alain Mafart y Dominique Prieur fueron condenados a 10 años de prisión, pero Francia presionó para que fueran extraditados, asegurando que cumplirían la pena. De nuevo volvió a mentir, en el 87 los dos ya estaban reincorporados en nuevos puestos.

El 12 de agosto de 1985 se reflotó el Rainbow Warrior, pero sufría de tantos daños que era irreparable, fue transportado a las Islas Cavalli, en Nueva Zelanda, a finales de 1987 y usado como arrecife artificial para la vida marina.

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