Científicas en la sombra: Hedy Lamarr

Fue hija única y sus padres eran judios, madre pianista y padre banquero. Desde pequeña destacó por su inteligencia y fue considerada por sus profesores como superdotada. Empezó sus estudios de ingeniería a los 16 años, pero tres años más tarde, en 1933, abandonó la ingeniería atraída por su vena artística, y empezó en el teatro berlinés como alumna del director Max Reinhardt.

Hedy Lamarr siempre fue una mujer independiente y con una gran personalidad. Consiguió bastante fama como actriz en Checoslovaquia, fue la primera actriz en hacer un desnudo integral en la película Éxtasis de 1933, y ya os podéis imaginar toda la polémica que se generó. Sus padres concertaron un matrimonio de conveniencia con un fabricante de munición que suministraba a Hitler, Friedrich Mandl. Hedy consideró esta época una época de esclavitud dado lo celoso que era su marido y el opresor control que ejercía sobre ella, es más, huyó de él mediante un engaño, se disfrazó de su ayudante y así huyó a Londres donde pudo conocer al dueño de una importante productora de cine de Hollywood.

Lamarr de inventora…

Tanto que en el día de su nacimiento se celebra el día del inventor.

Gracias a estar casada con un fabricante de armas, Hedy se hizo con los planos y tecnología que usaba y una vez fuera de Alemania ayudó desinteresadamente a EEUU en la Segunda Guerra Mundial entregándole todo el material que había ido recopilando. Mientras tanto recuperó su carrera de actriz, convirtiéndose en una auténtica estrella.

Pero no es ahí donde destaca, sino en su faceta como inventora e ingeniera. Inventó el espectro ancho de salto de frecuencia, que diréis ni idea de lo que es, pero lo utilizan vuestros GPS, Bluetooth y las conexiones Wifi.
En 1942 inscribió la patente de un método de comunicación secreto que buscaba evitar la detección de torpedos enviados por las tropas aliadas. Esta comunicación se basada en la idea de que tanto el transmisor como el receptor saltaran simultáneamente de frecuencia a frecuencia, entonces cualquiera que intentara interrumpir la señal no sabría dónde estaba. Finalmente no se usó en la II Guerra Mundial, pero sí en 1962, durante la Crisis de los misiles en Cuba.

Lamarr desarrolló otros inventos: una versión mejorada de los semáforos y una pastilla para crear una bebida gaseosa.

Tras una larga vida en EEUU, Lamar moriría en el año 2000, sus restos fueron llevados a su Viena natal.

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