Barcos famosos de la Armada Española

A lo largo de la historia de España muchos han sido los barcos que han desempeñado un papel vital o se han hecho famosos, para bien o para mal, repasemos a unos cuantos.

Las carabelas de Colón: La Santa María, la Pinta y la Niña.

Las tres carabelas en el Cyclopædia of American Biography de Appletons

Estos tres barcos son posiblemente los más conocidos de la historia de España al ser los responsables de llevar a Colón y a su tripulación hasta América.

La Santa María, la mayor de las tres naves, y la que capitaneaba Cristóbal Colón. Cuando llegaron a la isla de Haití, la Santa María encalló en su costa, con sus restos se construyó el Fuerte Navidad, el primer asentamiento español en América.

La Pinta, capitaneada por Martín Alonso Pinzón, fue la primera en volver de América, llegando a Baiona el 28 de febrero de 1493, en la localidad se celebra la Arribada en su honor.

La Niña, capitaneada por Vicente Yañez Pinzón durante la ida, se convirtió en el buque principal tras encallar la Santa María, con ella volvió Colón a España y anunció su descubrimiento. La Niña participó en el segundo viaje de Colón, trayéndolo de nuevo a la península. Tras esto fue usada como buque comercial, tanto por Europa como en viajes de ida y vuelta a América.

La nao Victoria: el primer barco en dar la vuelta al mundo.

La nao VIctoria en el mapa de Ortelius

La Victoria fue uno de los barcos con los que Fernando de Magallanes partió para abrir una ruta hasta el Pacífico el 20 de septiembre de 1519.

La Victoria estaba al mando de Luis de Mendoza, uno de los capitanes que se amotinaron en la Patagonia contra Magallanes, y al que este hizo matar. Tras esto, con un nuevo capitán, fue una de las tres naves que cruzaron el Estrecho de Magallanes y llegaron hasta Filipinas.

Tras la muerte de Magallanes, Juan Sebastián Elcano, con sólo dos naves, pasa a liderar la expedición con la Victoria, dejando atrás a la otra nave, la Trinidad, que necesitaba reparación. Elcano consiguió llegar a España tras un penoso viaje rodeando África consiguió llegar a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 sólo con 18 supervivientes pero consiguiendo la proeza de circunnavegar el planeta.

La nave continuaría navegando muchos años, hasta desaparecer en 1570 cuando navegaba a Santo Domingo.

El San Ignacio de Loyola: la carrera del Glorioso.

En el centro el Glorioso (der.) cañoneando al Russell durante su último combate. Al fondo el King George desarbolado y el Darmouth hundido por el navío español, pintado por Charles Brooking

El San Ignacio de Loyola, llamado El Glorioso, fue un navío de línea de 70 cañones botado en 1740 que se dedicaba a hacer la ruta entre el Caribe y España y que protagonizó la llamada Carrera del Glorioso entre julio y octubre de 1747, donde libró 5 batallas consecutivas contras los británicos.

El navío iba capitaneado por Pedro Mesía de la Cerda, se encontró, en su viaje hacia España cargado de mercancía, con un convoy inglés, tres de los barcos, el Warwick, de 60 cañones, el Lark, de 40, y el Montagu, de 16, empezaron una persecución para capturarlo.

Tras una larga persecución y viendo que no podía escapar, de la Cerda decidió enfrentarse a sus perseguidores, en sendos ataques golpeó tan duro que el Lark y el Montagu se escaparon del combate, el Warwick, que era más poderoso, fue sorprendido por el español, que descargó su artillería sobre él, tras horas de combate, los ingleses se marcharon y el navío español, que sufrió pocos daños, continuó su viaje.

El 14 de agosto, cerca de Fisterra fue abordado por otros tres barcos británicos, el mayor, el Oxford, tenía 50 cañones. Los británicos intentaron envolverlo, pero el Glorioso consiguió zafarse e incluso ganarles la posición y ponerlos en aprietos, por lo que los barcos enemigos se retiraron. Tras esto consiguió entrar en el puerto de Corcubión, donde descargó su mercancía.

El 11 de octubre salió con rumbo a Cádiz, y 6 días después se cruzó con una escuadra corsaria británica. El buque principal de los corsarios, el King George, fue el único que se acercó a entablar combate, pero rápidamente fue doblegado por la puntería del barco español, al final tuvo que ser salvado por otro de sus compañeros, el Prince Frederick, dejando que El Glorioso se fuese sin más percances.

Al día siguiente ya estaba siendo perseguido por tres barcos de la armada británica, el principal, el Russel, era un tres puentes, muy superior al barco español, por lo que de la Cerda decidió intentar poner distancia, pero fue interceptado por otro barco británico, el Darmouth, con el que entabló combate, lamentablemente para los británicos, el barco explotó tras un cañonazo, apenas sobreviviendo unos pocos tripulantes.

Pero el Russel no había dejado de perseguirlos, y al día siguiente volvió a aparecer junto con dos naves más. El capitán, sabiendo que era imposible escapar, atacó con todo lo que tenía hasta que los españoles se quedaron sin munición tras un intenso combate que dejó muchos muertos y heridos en los dos bandos, poco le faltó al barco español para darle la vuelta a la batalla. De la Cerda decidió rendir el barco, fueron llevados a Lisboa y allí se les soltó. El Glorioso fue llevado a Londres, donde se subastaría un año después.

La Santísima Trinidad: el Escorial de los Mares.

La Santísima Trinidad fue un navío enorme, el más grande su época, uno de los pocos cuatro puentes que se construyeron, con 140 cañones y más de 1000 hombres de tripulación.

Botado en 1769, en 1779 participó en la Guerra contra Inglaterra por la Independencia de EEUU, luchando contra los británicos, como buque insignia, participando en la captura de 55 buques de 2 convoyes, tras esto pasó al Mediterráneo, donde continuó luchando contra los británicos en la Batalla del cabo Espartel en 1782.

Y los británicos serían su perdición, ya en 1797, con España como aliada de la Francia napoleónica, participó en la Batalla del Cabo de San Vicente, de nuevo como buque insignia. La batalla fue una rotunda derrota española, incluso el Santísima Trinidad llegó a arriar la bandera para indicar que se rendía al verse desarbolado (al perder parte de, o todos, sus mástiles por los cañonazos enemigos), pero la rápida intervención del Infante Don Pelayo, al mando de Cayetano Valdés, lo consiguió salvar, llegando incluso con amenazar a su nave aliada si no levantaba de nuevo su bandera. (La imagen de portada es el cuadro Rescate del Santísima Trinidad por el Pelayo en Cabo San Vicente de Antonio de Brugada)

Aunque el Santísima Trinidad pudo escapar de esa batalla, no lo pudo hacer de los británicos, que en 1805, volvieron a ganar a los españoles y franceses en la Batalla de Trafalgar, donde sufrió un duro cañoneo y fue capturado.

Pero aunque los británicos se lo querían llevar a Inglaterra, el mal estado del barco y una tormenta hizo que se hundiera frente a Cádiz el 24 de octubre de 1805.

 

 

 

 

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