Arte y Medicina: San Martín cortando su capa – autor desconocido

Se cree que el autor de esta obra era un discipulo del pintor Konrad Witz; nacido aproximadamente entre el 1400-1410, en Alemania y que murió en Basilea, Suiza, donde se encuentra este cuadro.
La lepra.

La lepra es una enfermedad bastante representada en el arte e incluso en la literatura; puesto que estuvo bastante extendida y a día de hoy aún existe en algunas zonas de clima tropical.

Lleva con nosotros alrededor de 4000 años, se encontraron restos óseos en India de un hombre que la había padecido entre en el 2500-2000 a.C.

A día de hoy es una enfermedad que existe y no se ha erradicado, como os decía antes es prevalente en climas tropicales.

En una enfermedad infecciosa y muy contagiosa producida por una bacteria o bacilo de Hansen (el nombre de su descubridor) Mycobacterium leprae.

Es un microorganismo parásito intracelular, es decir, no puede vivir independiente de un huésped, por este motivo su cultivo de forma artificial es imposible.

Según la respuesta inmune que genere este microorganismo, dividimos la lepra en dos formas: tuberculoide y lepromatosa.

En la tuberculoide existe una reacción celular pero no humoral, es decir, no se activa la síntesis de anticuerpos.

En cambio en la lepromatosa sí existe esta activación. Aparecen máculas eritematosa, pápulas o nódulos además de una extensa destrucción de tejidos y de nervios periféricos con pérdida sensorial.

 

Su tratamiento además del farmacológico conlleva el trabajo de un equipo de distintas especialidades. El fármaco utilizado es la dapsona; aunque es bastante eficaz han aparecido casos de resistencias. Incluso con esta medicación algunos bacilos pueden sobrevivir durante muchos años y dar lugar a recidivas cuando se interrumpe el tratamiento, especialmente en casos de lepra lepromatosa.

Por lo tanto en el tratamiento se usa la combinación de varios antimicrobianos; dapsona, rifampicina y clofazimina. La OMS recomienda su administración durante un mínimo de 2 años.

La prevención es muy importante por lo tanto se recomienda el lavado de manos a todas las personas que entren en contacto con pacientes lepromatosos y la desinfección de las secreciones nasales, pañuelos y otros fómites hasta que se haya establecido el tratamiento. 

En la actualidad, no existe una vacuna efectiva, aunque la vacuna con BCG  parece que protege más de la lepra que de la tuberculosis. 

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