Alfonso I de Aragón, el Batallador

Alfonso se pasó la vida luchando. Duplicó el tamaño de su reino luchando contra los musulmanes, aunque tampoco le hizo ascos a luchar contra los cristianos. Rey de Aragón y Pamplona y rey consorte de León, llegó a llamarse Emperador de todas las Españas. Su vida fue una batalla constante contra todo y todos.

Hijo del rey de Aragón y Pamplona, Sancho Ramirez, y de Felicia de Roucy, nació sobre el año 1073. Siendo el tercer hijo varón no parecía que su destino fuese reinar.

Una serie de carambolas dinásticas lo llevaron al trono. Su padre, el rey Sancho Ramirez, Sancho I de Aragón y V de Pamplona, murió sitiando Huesca en el 1094. Lo sustituyó su hijo mayor, Pedro Sánchez, Pedro I de Aragón y de Pamplona. Para entonces también había muerto su segundo hermano. Pedro I continuó con la campaña de guerra para expandir la frontera, pero murió en 1104 en una expedición, poco antes habían muerto sus dos hijos.

De pronto, Alfonso se encontró con que era el único candidato al trono. En 1104 fue coronado como Alfonso I de Aragón y Pamplona.

Alfonso I imaginado por Francisco Pradilla y Ortiz

Pamplona era un pequeño reino bien asentado en el norte pero que había perdido buena parte de su territorio a manos de León, en cambio Aragón, que apenas contaba con algunos años de vida, veía sus fronteras seriamente amenazadas a pesar de la conquista de Huesca en el 1096.

Alfonso, belicoso, enérgico y muy religioso, apoyado en sus súbditos y sus vecinos aliados continuó el proceso de expansión frente al islam.

Pronto se lanzó Alfonso a la conquista. Entre 1106 y 1108 tomó numerosos pueblos y ciudades acercándose al río Ebro, además reforzó todos los castillos y fortalezas de la zona, amenazando de esta forma a las Taifa de Zaragoza y de Lérida.

En 1109 se casó con la reina Urraca I de León, matrimonio malavenido por los caracteres opuestos de los reyes y toda la tensión política entre ambos y sus reinos. Alfonso se encontró con una gran oposición de muchos nobles y eclesiásticos de León, sobre todo los partidarios del hijo de Urraca, Alfonso Raimúndez (futuro Alfonso VII), que veía peligrar su posición si el matrimonio tenía un hijo.

Urraca I de León, imaginada por Carlos Múgica y Pérez

Pronto tuvo que reprimir una revuelta en Galicia por parte de los nobles afines a Alfonso Raimúndez. Al acabar ahí se tuvo que marchar rápidamente a Aragón, para derrotar en la batalla de Valtierra al emir Al-Mustain de Zaragoza.

Poco pudo disfrutar de la victoria, en León se preparó un nuevo levantamiento contra él. Sus peleas con Urraca eran enormes y frecuentes y al final decidió encerrarla en El Castellar, en Aragón, al no querer esta obedecer sus órdenes. Mientras la revuelta se extendía, los nobles leoneses liberaron a su reina y se prepararon para luchar, pero Alfonso, guerrero infatigable, les infringió una dura derrota.

A pesar de todo, Alfonso no era capaz de controlar León. Con Urraca en franca rebeldía, en Galicia, el obispo de Santiago, Diego Xelmírez y el Conde Pedro Froilaz, nombran a Alfonso Raimundez, de solo 7 años, Rey de Galicia. Pero Alfonso I los volvió a derrotar en la batalla de Viadangos.

Pero lo que Alfonso ganó en batalla lo perdió fuera de ella. Sus enemigos habían pedido al papa Pascual II que anulara el matrimonio por consanguineidad al ser primos y este lo hizo en 1112 bajo pena de excomunión. Alfonso repudió a Urraca y volvió a su reino, dejando León en medio de revueltas que provocarían la caída de la reina Urraca.

Aún así seguiría utilizando los títulos de Rey de Castilla y Emperador de todas las Españas que le correspondieron mientras estuvo casado con Urraca.

Alfonso decidió continuar con su expansión hacia el sur, así que puso sus ojos sobre Zaragoza, ahora en manos almorávides.

El rey fue a por Zaragoza en 1118. Consiguió que el papa Gelasio II le diera la bula de cruzada, lo que hizo que numerosos caballeros y señores franceses, que se unieron a los vasallos de Alfonso.

En mayo puso sitio a Zaragoza, que cayó en diciembre. Alfonso respetó a los habitantes musulmanes y repobló a los que se marcharon con colonos cristianos. Zaragoza se convirtió pronto en la joya de su reino.

Estatua de Alfonso I en Zaragoza.
By Ajzh2074Own work, CC BY-SA 4.0, Link

Pero Alfonso no se detuvo y continuó su campaña de expansión. Volvió sobre sus pasos y tomó Tudela al año siguiente y reconstruyó y repobló Soria.

Mientras intentaba conquistar Calatayud en 1120, fue informado de que un ejército almorávide marchaba para reconquistar Zaragoza. Alfonso fue a su encuentro, y a pesar de encontrarse en inferioridad, los derrotó en la batalla de Cutanda, una de sus mayores victorias. Tras esto volvió y tomó Calatayud y los poblados aledaños, aumentando la frontera hasta Albarracín.

Pero Alfonso no era sólo un gran guerrero, sino también un buen administrador. Dotó de fueros a muchas ciudades, protegió a los mozárabes y entregó tierras a colonos norteños, asegurando sus conquistas. En 1122 fundó la Cofradía de Belchite, la primera orden militar religiosa en la península.

En 1124 decidió marchar a la guerra nuevamente. Al frente de su ejército se dedicó al pillaje y al saqueo por tierras de Valencia y Granada, muy lejos de la frontera de su reino. Continuó por Córdoba, donde derrotó al ejército del emir. Volvió con un botín enorme y miles de mozárabes que ayudaron a repoblar sus territorios.

A partir de 1126 tuvo continuos problemas fronterizos con el ahora rey de León, Alfonso VII, que resolvió en parte rehusando a los títulos de emperador y Rey de Castilla.

En 1129 infringió una enorme y muy dura derrota a los almorávides en la batalla de Cullera, en su intento de conquistar Valencia, estos nunca se recuperarían del todo de la derrota, quedando muy debilitados.

Pero en 1130 tuvo que volver al norte para ocuparse de problemas dinásticos al otro lado de los Pirineos, llegando a sitiar Bayona. Pero un nuevo ataque almorávide le hizo volver al sur.

Aún quedaban territorios cercanos al Ebro en manos musulmanas, como Lérida y Tortosa. Alfonso tomó algunas poblaciones para cortar los suministros a Lérida, pero se fue quedando sin hombres.

Mapa de las conquistas de Alfonso I (en naranja conquistas a los musulmanes, en verde oscuro territorios del reino de Pamplona recuperados de Castilla, en amarillo oscuro zonas de frontera repobladas por Alfonso).

En 1134 se encontraba sitiando la fortaleza de Fraga, al sureste de Huesca, con apenas 500 hombres cuando fue sorprendido por un ejército almorávide al mando de Avengania, gobernador de Valencia. En la lucha Alfonso es mortalmente herido.

Su primera gran derrota sería la última, aunque escapó gravemente herido murió pocas semanas después en el pequeño pueblo de Poleñino, tenía 61 años, casi todos se los pasó batallando.

Su testamento fue motivo de una fuerte polémica. Alfonso era muy religioso y adoraba a las órdenes militares religiosas que habían sido creadas durante las cruzadas. Dejó su reino a los Templarios, Hospitalarios y la Orden del Santo Sepulcro. Pero los nobles aragoneses y navarros no estuvieron de acuerdo y eligieron nuevos reyes. En Aragón reinó Ramiro II el Monje, hermano de Alfonso y en Navarra, García Ramírez, el Restaurador, acabando con la unión de los reinos.

 

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