Los Borbones, ¡qué bribones! (V). Fernando VII

Los calificativos que se suelen aplicar a Fernando VII no son muy agradables: traicionero, vil, oportunista, cruel, vengativo… Todo un compendio de grandísimas cualidades por las que no es raro entender que su mote de El Deseado se cambiara por el del Rey Felón. Para muchos el peor rey que tuvo España.

Fernando nació en 1784 en El Escorial, y fue Príncipe de Asturias desde que tuvo un mes. Fue un niño enfermizo, ordinario, retraído y dado a la crueldad y con una enorme deformidad en el pene, pero eso sí, tan llano y campechano que gustaban de malas tabernas y peores compañías. Se casa a los 18 años con su prima María Antonia de Nápoles, que se llevaba fatal con su suegra. Animado por su esposa, empieza un largo enfrentamiento con Manuel Godoy, obstáculo para derrocar a su padre, al que despreciaba, y ser rey cuanto antes. María Antonia fallece en 1806 después de ayudar a crear toda una camarilla alrededor de Fernando para auparlo al trono y tumbar a Godoy. A punto estuvo dos veces de conseguirlo, en la Conjura del Escorial y sobre todo en el Motín de Aranjuez, pero la llegada de Napoleón lo cambió todo.

 Fernando VII retratado por Goya (al parecer los adornos reales son de atrezzo, los orginales se los llevaron los franceses)
Fernando VII retratado por Goya (al parecer los adornos reales son de atrezzo, los orginales se los llevaron los franceses)

Una vez confinados en Bayona, Fernando demostró ser tan torpe en política como su padre, aceptando las premisas de Napoleón, que los despojó sin mucho esfuerzo del trono español para poner a su hermano José Bonaparte. Durante los siguientes 7 años que duró la Guerra de Independencia, Fernando estuvo confinado, jugando al billar, leyendo la prensa y organizando veladas, en el castillo de Valençay, donde demostró su carácter, no sólo al no intentar escapar nunca, sino escribiendo a Napoleón adulándolo y buscando su apoyo, incluso llegó a solicitarle ser su hijo adoptivo. A pesar de su vil sumisión, el pueblo español lo consideraba su soberano legítimo y lo llamaba El Deseado mientras se dejaban la vida en la Guerra de Independencia.

Tras las derrotas francesas de 1812 y viendo el final de Napoleón cerca, cambió de conducta y se enfrentó al emperador, pero terminaría pactando en 1813 para volver a España como rey. En 1814 entra en España y se dedica a pasearse triunfal, asumiendo los méritos de la victoria como propios, por el país mientras iba consiguiendo apoyos para destruir a la Constitución de 1812, una vez que los tuvo, gracias a los militares y a la Iglesia, promulgó un decreto que restableció la monarquía absoluta dando un golpe de estado y apartando y persiguiendo a todo aquel contrario a él, mucha gente acabó en el exilio, entre ellos Goya ,que murió poco más tarde en Burdeos. Una de tantas lindezas fue restaurar la Inquisición que la Constitución había abolido. La aversión que tenía a sus padres queda demostrada en esta época al no dejarles volver a España jamás.

 Fernando en Valencia en su vuelta triunfal
Fernando en Valencia en su vuelta triunfal

La calidad política tanto del rey (rodeado por una camarilla de aduladores) como de sus ministros brilló por su ausencia, siendo incapaces de recuperar la economía. Muchas colonias americanas empezaron sus procesos de independencia en esta época. Durante el llamado Sexenio absolutista la represión sin piedad estaba a la orden del día, se prohibió la prensa libre y cualquier otra cosa que oliese a constitucional. La situación era tan inestable que en 1820, el teniente coronel Del Riego, aprovechando a las tropas que tenían que marchar a América a luchar contra los independentistas, provocó un pronunciamiento militar, la incapacidad del gobierno para sofocarlo provocó su caída y Fernando rápidamente firmó la Constitución mientras conspiraba para volver a tumbarla. Pero el Trienio Liberal, que tampoco es que funcionase muy bien, cayó ante el ejército francés de los Cien mil hijos de San Luís, que restauró el absolutismo.

Fernando VII empezó una enorme y durísima represión al recuperar el poder durante la Década Ominosa (1823-33), la represión y la censura fueron aún mayores. Su política creó un estado de miedo en todo el país, privó al mismo de la mayoría de sus intelectuales, que marcharon al exilio, destruyó la economía y provocó un enorme retraso. Fernando se mantuvo en el poder gracias a las tropas francesas que se quedaron en España protegiendo sus intereses. El imperio colonial español fue desmantelado, quedando sólo Cuba, Puerto Rico, Filipinas y algunas islas en el pacífico. El rey tuvo que hacer frente a numerosos intentos de alzamientos, tanto por liberales, por su represión, como por ultraconservadores, al darse cuenta el rey de que los únicos ministros un poco inteligentes con los que contaba eran de corte liberal, ya que su política no satisfacía a ningún grupo, que fracasaron todos.

 Dibujo sobre la represión de los liberales en Barcelona
Dibujo sobre la represión de los liberales en Barcelona

En 1830 nació su primera hija, Isabel, de su cuarta esposa, su sobrina María Cristina de Borbón y Fernando promulgó la Pragmática Sanción, que permitía gobernar al heredero del rey, fuese hombre o mujer, por delante de cualquier otro miembro real, dejando fuera de la sucesión al hermano de Fernando, Carlos de Borbón, que no la aceptó, ya que se consideraba el principal heredero. Muy enfermo, a partir de este momento es un títere en manos de los absolutistas que intentan poner a Carlos como heredero y los liberales, con la reina María Cristina al frente, que defienden los derechos de la pequeña Isabel. Su muerte en 1833 desencadenaría la Primera Guerra Carlista.

Bibliografía: parte de la información de este artículo está sacada del libro Historia de España contada para escépticos de Juan Eslava Galán (os lo recomendamos encarecidamente).

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