Carlos de Austria, el hijo loco de Felipe II

Primer hijo de Felipe II y su primera esposa, María Manuela de Avis. Sus evidentes problemas mentales y físicos pudieron deberse a la consanguineidad de sus padres. Su encarcelamiento y posterior muerte fue siempre una losa para Felipe II.

Carlos nació en 1545, su padre acababa de cumplir los 18 y su madre, de 17, muere a los pocos días por complicaciones en el parto. Tanto Felipe como María eran primos tanto paternos como maternos (los dos eran nietos de Juana la Loca), la endogamia podría ser una de las causas de  las deficiencias psíquicas y físicas de su hijo Carlos (si estáis pensando en tener hijos con vuestros primos, pensadlo mejor, a los Austrias les dio problemillas…)

Su padre estuvo ausente durante casi toda su niñez por sus compromisos de gobierno en Flandes e Inglaterra por lo que fue criado por sus tías, que parece que lo consintieron y mimaron. Aunque sus tutores se esmeraron en su educación, desde joven dio síntomas de no estar del todo bien, ya que gozaba de la crueldad a los animales y al servicio. Sus numerosos problemas de salud en la infancia lo dejaron cojo, encorvado y tartamudo a los 11 años por una malaria le provocó fiebres que volvían de forma rutinaria.

 Carlos a los 13 años
Carlos a los 13 años

Una vez que se hizo adulto, conforme iba asumiendo los deberes de Príncipe de Asturias, demostró pasión por la cultura y el mecenazgo de las artes, estudia en la Universidad de Alcalá de Henares junto con Juan de Austria y Alejandro Farnesio, dos importantes personajes en la corte de Felipe II.

Una de las primeras causas por las que podrían haber empezaron los problemas con su padre fue por Isabel de Valois, hija del rey de Francia, que se iba a casar con Carlos, pero antes de que se llegara a un acuerdo definitivo que convertiría a los dos reinos en aliados, la segunda esposa de Felipe II, María Tudor, murió, y este prefirió desposarla él antes que dejarla para su hijo, algo que sentó muy mal a Carlos.

En 1560 fue nombrado oficialmente heredero, pero sus continuos problemas de salud hicieron que se trasladara a las afueras de Madrid, menos perjudiciales, a Alcalá de Henares, donde en 1562 sufre una grave lesión cerebral al caerse por unas escaleras, su estado fue muy grave, y la medicina de la época no estaba a la altura (llegaron a ponerle la momia de un santo al lado de su cama para intentar que ayudara a curarle) y al final se procedió a hacerle una trepanación, que le salvó la vida, pero que parece que agravó su estabilidad mental, provocándole enormes cambios de humor, y su crueldad.

 Felipe II
Felipe II

Carlos quería implicarse en el gobierno de su padre, y ambicionaba gobernar los Países Bajos, pero Felipe II no se fiaba demasiado de él y sólo le otorgó ser miembro de los Consejos de Aragón y Castilla, lo que enemistó a Carlos con su padre. Carlos quería gobernar, pero dado que su padre sólo era 18 años mayor que él hacía que esto fuera una cuestión de muy largo recorrido, algo a lo que el príncipe no estaba dispuesto.

Carlos empezó a conspirar contra el rey, se llegó a reunir con algunos de los opositores al gobierno español de Flandes que viajaron como diplomáticos a Madrid, como el Conde de Egmont y los hermanos Floris y Felipe de Montmorency, pero todo quedó abortado al ser informado el rey a través del mayordomo de Carlos, el Príncipe de Éboli. Pero estos no fueron los únicos escándalos de Carlos, que entraba en cólera con facilidad, agredía a sus sirvientes e incluso intentó apuñalar al Duque de Alba por celos.

El Príncipe de Asturias intentó de nuevo confabular contra el rey, esta vez intentando que su tío, y uno de sus mejore amigos, Juan de Austria, hijo bastardo de Carlos I, lo llevara a Italia para irse desde allí a Flandes. Pero Juan no era tonto ni mucho menos, y le pidió tiempo, que usó para informar a Felipe II, cuando Carlos se enteró lo hizo llamar e intentó matarlo de un tiro, pero sus sirvientes, que ya lo tenían calado, habían descargado la pistola, aún así se abalanzó daga en mano contra su tío, mucho más fuerte que él, que lo inmovilizó sin dificultad.

 Juan de Austria de joven
Juan de Austria de joven

Carlos cada día era más inestable y llegó a decir que quería matar a su padre. Este, al final, harto de las locuras de su hijo lo hizo encerrar y quedar incomunicado en sus aposentos en el Castillo de Arévalo en 1568, además ordenó que le quitaran cualquier cosa con la que pudiera dañarse. Carlos se puso en huelga de hambre, alimentándose con cubitos de hielo, cosa que lo debilitó muchísimo y parece que aceleró su deterioro físico, muriendo seis meses después de empezar su confinamiento, a los 23 años.

Guillermo de Orange y otros enemigos de España usaron este hecho para crear falsos rumores y atacar duramente la reputación de Felipe II, acusándolo de ser el verdadero responsable de la muerte de su hijo, diciendo que lo mandó asesinar para sacárselo del medio, creando la famosa Leyenda Negra.

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