Las mujeres son guerreras (XXIV): Deborah Sampson, luchadora por la independencia

Deborah Sampson fue una mujer estadounidense que decidió luchar al lado de los suyos para conseguir la independencia de las colonias ante Inglaterra, por lo que tuvo que disfrazarse de hombre para luchar como un soldado más.

Deborah nació en Plymton, Massachusetts, en 1760, en una familia humilde, descendiente de algunos de los peregrinos del Mayflower (los peregrinos de Acción de Gracias). Deborah se tuvo que buscar la vida desde pequeña, tras el abandono de su padre y la muerte de su madre, sirvió en distintas casas y consiguió aprender a leer y escribir y conocía bastantes oficios, incluso llegó a ser profesora durante un tiempo, ganándose la vida más o menos bien.

 Retrato de Deborah Sampson Retrato de Deborah Sampson

Desde 1775 en las Colonias se había declarado la guerra a Gran Bretaña, la guerra fue larga y dura para ambos bandos, y para 1782 las cosas empezaban a inclinarse hacia el lado americano. A principios de ese año intentó Deborah apuntarse al Ejército Continental en Middleborough, haciéndose pasar por hombre, pero fue descubierta y tuvo que abandonar. Más tarde, en mayo, consiguió alistarse en Uxbridge, usando el nombre de Robert Shirtliff, y entrando a servir en la Compañía de Infantería Ligera del 4º Regimiento de Massachusetts.

Deborah era alta para la época, 1’75, y de constitución fuerte, pero con los pechos pequeños y una cara poco femenina, algo que le ayudó a pasar por hombre. Gracias a eso también consiguió el puesto en la Infantería Ligera, donde solo iban los soldados más altos y fuertes, que se ocupaban de labores de cobertura y reconocimiento.

 El Ejército Colonial americano El Ejército Colonial americano

Tras varias escaramuzas, el 3 de julio de 1783, en Tarrytown, Nueva York, fue alcanzada dos veces en el muslo y recibió un corte en la frente, a pesar de sus reticencias, fue llevada a retaguardia para ser atendida. Allí el médico le curó la herida de la frente, pero antes de poder atenderle la pierna, Deborah se largó y ella misma se extrajo una de las balas de la pierna, teniendo que dejar la otra, por lo que le quedaría secuelas. Más tarde fue reasignada durante su convalecencia como camarero del general John Paterson.

A pesar de que se firmó la paz entre Gran Bretaña y las colonias el 3 de septiembre de 1783, el ejército tardó en ser desmovilizado e incluso hubo otras batallas por lo que tardó en llegar la noticia. En esas fechas, Deborah se encontraba en Filadelfia con su regimiento, para ayudar a sofocar un levantamiento de soldados americanos que protestaban por el retraso en los pagos.

Allí se puso enferma y tuvo que ser tratada por el médico Barnabas Binney, que descubrió que era una mujer, pero decidió no contar nada, llevándosela a su casa para que su esposa y sus hijas la cuidaran. En noviembre de 1783 el Ejército Continental iba a ser desmovilizado y el doctor Binney presentó un escrito ante el general Paterson donde revelaba que el soldado Robert Shirtliff era en realidad Deborah Sampson, pero el general, que la conocía bien, decidió no amonestarla, si no que la licenció con honores, desde el 20 de mayo de 1782 al 25 de octubre de 1783 Robert Shirtliff fue soldado del ejército colonial.

 Deborah es una heroína en su país, y se ha escrito bastante sobre ella Deborah es una heroína en su país, y se ha escrito bastante sobre ella

Deborah volvió a Massachusetts, donde se casó y tuvo 4 hijos, pero las cosas no le fueron especialmente bien y vivían al borde de la pobreza, por lo que decidió solicitar que se le entregara la paga que le correspondía como soldado y que había sido retenida por la irregularidad de ser mujer, el gobernador de Massachusetts le dio la razón y se la concedió, junto con los intereses correspondientes. A partir de esas fechas empezó a dar conferencias en las que volvía vestir su viejo uniforme, pero seguía teniendo grandes apuros económicos, por lo que pidió a su amigo Paul Revere (famoso por su Cabalgada a Medianoche, que avisó al ejército colonial de George Washington de la llegada de los ingleses), que solicitó ante el Congreso una pensión como soldado para ella, que fue concedida por primera vez a una mujer, pero que era una auténtica minucia comparada con lo que cobraban los varones en su misma situación, años más tarde, fue modificada y se le dio una indemnización mayor que por fin la desahogó económicamente. Deborah Sampson murió a los 66 años, en 1827, por fiebre amarilla en su Massachusetts natal.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *