El asedio a Jadotville

La situación en 1961 en el Congo era muy complicada, en proceso de independizarse, la parte sur del país, Katanga, con Moise Tshombe al frente intentó escindirse, recibiendo apoyo de algunos países del primer mundo, provocando un conflicto intento. Todo esto fue llamado la Crisis del Congo. Y en medio de todo, un pequeño grupo de Cascos azules irlandeses fue enviado a Jadotville a mantener la paz.

Jadotville, hoy Likasi, era un ciudad en la zona de Katanga con mucha presencia belga, y ante el conflicto en ciernes, la ONU decidió mandar a un batallón de Cascos azules a la zona para proteger a la población, le tocó al 35° batallón de la Compañía A del ejército irlandés con 155 soldados. Para no provocar más conflicto, fueron desplegados con apenas armamento ligero.

A pesar de ser Cascos Azules y ser una misión relativamente sencilla, el comandante del batallón, Pat Quinlan, no se fió nada de la situación e hizo a sus soldados cavar posiciones defensivas por si acaso.

 El Comandante Pat Quinlan El Comandante Pat Quinlan

Pero pronto todo se torció, el 6 de septiembre, la ONU lanzó un ataque contra Katanga para restablecer la situación y recuperar el estado secesionista para el Congo. Como represalia, un grupo de leales a Tshombe formado por cientos de civiles y policías luba (la tribu local)  y mercenarios belgas y franceses decidió atacar a los soldados de Jadotville.

Los atacantes pillaron a los soldados celebrando una misa al aire libre, pero gracias al soldado Billy Ready, que estaba de guardia y disparó al aire en cuanto vio al enemigo, a estos les dio tiempo a formar posiciones defensivas aprovechando las trincheras que habían cavado. Los katanga atacaron con morteros, cañones de 75 mm ¡e incluso con un avión! Pero no fueron capaces de superar las defensas irlandesas, que solo tenían sus armas ligeras y algunos morteros pequeños. Después de los cuatro primeros días, y ante la imposibilidad de superar las defensas tuvieron que parar el ataque.

 El 35º Batallón después del Asedio El 35º Batallón después del Asedio

Pero los refuerzos de la ONU que fueron enviados en su ayuda, formados por soldados de la suecos, hindús e irlandeses no pudieron acercarse a la posición ya que fueron retenidos por los mercenarios, muchos veteranos de la Guerra de Argelia, haciendo insostenible la defensa por mucho tiempo. Al final, tras seis días de asedio, sin provisiones y sin comunicaciones y antes de perder a sus hombres, el comandante Quinlan decidió rendirse. Para entonces habían muerto unos 300 enemigos, entre ellos 30 mercenarios y tenían cerca de 1000 heridos, los irlandeses sólo tuvieron 7 heridos.

Los irlandeses fueron apresados y un mes más tarde intercambiados por tropas rebeldes capturadas por el gobierno congoleño, lo que provocó suma vergüenza en la ONU. La situación fue tan embarazosa que el gobierno irlandés decidió echar tierra sobre el asunto y a todos los soldados y a su comandante, a pesar de su buen hacer, se les negó cualquier reconocimiento y haber participado en Jadotville empezó a ser motivo de burla. Quinlan murió en 1997 sin que nadie le agradeciera su dedicación y el haber salvado la vida de todos sus hombres, a excepción de ellos, que siempre defendieron a su comandante.

Pero en 2004, uno de los soldados que participaron, John Gorman, inició una campaña para limpiar el nombre de sus compañeros. Consiguió convencer al gobierno, que revisó el caso y comprendió el buen hacer de los hombres de la Compañía A, que fue honrada adecuadamente, y Quinlan, de forma póstuma, también se le dieron los honores correspondientes. A día de hoy, su defensa en Jadotville está considerada como uno de los mejores ejemplos de defensa perimetral de la historia.

 Los veteranos de Jadotville en un homenaje en 2016 Los veteranos de Jadotville en un homenaje en 2016

Como último dato, este combate fue el primero contra fuerzas enemigas de toda la historia de la Irlanda moderna desde su independencia en 1922.

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