Idi Amin, el brutal dictador de Uganda

Idi Amin creció en el ejército colonial británico destacando siempre por su brutalidad, en cuanto Uganda se independizó se convirtió en su líder militar para acabar siendo el dictador de su país, siempre usando la misma táctica, la violencia.

Amin nació en 1925, miembro de la tribu kawka, una minoría islámica en el país. Amin, un niño violento desde pequeño, decidió entrar en el ejército colonial británico, en los Fusileros Africanos del Rey, donde fue ascendiendo poco a poco. En 1952 estalló en toda la región central africana la Rebelión del Mau Mau, una rebelión de una de las tribus africanas contra sus colonos británicos, Amin participó en la represión militar contra ellos, ganándose una reputación de soldado eficaz y cruel, para 1959 había llegado a suboficial, el máximo rango al que un africano podía optar en el ejército colonial.

 Milton Obote Milton Obote

Todo cambió en 1960, Gran Bretaña no podía mantener su imperio colonial y se empezaron a anunciar los intentos por independizar a las colonias africanas, en Uganda, el proceso empezó enseguida, y Amin pronto fue nombrado teniente. Apoyando al primer ministro de Uganda, Milton Obote, siguió su ascenso en el ejército, para el 63 ya era comandante.

Obote y él conspiraron para hacerse ricos con el contrabando de marfil y oro y consiguieron el poder al enfrentarse con el presidente Edward Mutesa, que además era rey tribal de Buganda, al sur del país. Tras una violenta represión, Mutesa se exilió del país y Obote canceló la constitución, autoproclamándose presidente, con Amin como jefe militar.

Pero Amin no estaba contento con su cuota de poder, y fue preparando al ejército para servirle en sus propios intereses, cosa que daría sus frutos en 1971, tras el distanciamiento entre Obote y él, el presidente, mientras se encontraba en la cumbre de la Commonwealth, ordenó su arresto, pero subestimó su control del ejército, que apoyó a Amin, que dio un golpe militar el 25 de Enero de 1971, tomando el control del país. Obote se vio exiliado a Tanzania.

 Idi Amin casi siempre iba vestido de militar Idi Amin casi siempre iba vestido de militar

Amin era ahora Presidente de Uganda y comandante en jefe del ejército. Militarizó la vida política y comenzó una brutal represión contra cualquiera que estuviera en su contra, mandó torturar y asesinar entre 300.000 y 500.000 ugandeses durante esos años. Pero no sólo de asesinatos puede vivir un dictador, necesitaba al pueblo de su lado y empezó una campaña para ganarse el corazón del sector más pobre del país, buscando mejorar sus vidas para que le diesen su apoyo incondicional.

Uno de sus planes fue buscar un nuevo enemigo, y lo encontró en la población de ascendencia asiática de Uganda, traída por los británicos muchos años atrás, para que se encargaran de los negocios del país, ya que estos, con un pensamiento casi nada racista, consideraban que los africanos no tenían capacidad de llevar negocios. Los asiáticos-ugandeses eran el 1% del total del país, pero controlaban el 90% de los negocios, Amin les obligó a abandonar el país y sus negocios pasaron a manos de amigos y colaboradores de Amin, el resultado fue desastroso, sin conocimientos prácticos de cómo gestionar los negocios y las grandes empresas, estas se arruinaron y hundieron la economía del país.

Para 1978, el apoyo de la población y, sobre todo, del ejército a Amin había bajando muchísimo por la dura crisis económica que vivía el país. Muchos opositores al régimen de Amin se habían concentrado en la vecina Tanzania, incluido el expresidente Obote. Tras un motín de una parte de su ejército, echó la culpa a Tanzania, a la que acusaba, cosa que era cierta por otro lado, de intentar derrocarlo y declaró la guerra el 30 de octubre del 78.

Al principio el ejército ugandés consiguió victorias,  pero subestimaron el poder de Tanzania, que contraatacó con fuerza a un ejército ugandés en horas bajas. Los tanzanos avanzaron casi sin oposición, y el 11 de abril de 1979 entraron en la capital ugandesa, Kampala. Amin huyó en helicóptero desde su residencia, primero a Libia, su aliada, y más tarde, usando su religión islámica, a Arabia Saudí, donde fue bien recibido.

 Amin en el exilio Amin en el exilio

Amin vivió una vida larga y cómoda en Arabia Saudí y jamás pagó por ninguno de sus crímenes, hasta su muerte en 2003.

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